domingo, 13 de abril de 2014

Mi muñeca japonesa


No importa como luzca, fue de Elliah. La heredé o quizás me la regaló la vida. No quiero que pienses que es menos importante que el cuaderno verde que estoy escribiendo para ti. Las dos cosas importan igual. Lo único que te pido es que se la des a Calista cuando yo no esté. Me voy. Mi vida en este lugar ya cambió de color. Me pasó como a esas sortijas que cambian cuando cambiamos de ánimo. Ya sé que eso es mentira, cambian con la temperatura del cuerpo y muy pronto estaré fría. Pero Hyon es mi muñeca, y está encantada, sólo Calista sabrá que hacer con ella. La puedes vestir como quieras, recuerda que el azul es sólo para días festivos, ella prefiere el rojo. Pero ya te dije que no importa como luzca. Ella no tiene expresión en su cara, -no podía sentir- , pero yo la transformé para que sintiera. Con ella aprendí japonés y ella habla mi dialecto o por lo menos yo lo creo. Hyon escudriña mis pensamientos. Conoce mi mirada por eso me mira desde su interior. Ha estado siempre conmigo. Dile a Calista que estuvo increíble en su obra de la escuela, recuérdaselo siempre, dile que la amo. Dile que la adoro, dile eso todos los días. No sé que día me voy pero sé que es pronto. Te aseguro que voy a terminar el cuaderno antes de que eso pase.

A ti, no te digo mucho, todo estará en el cuaderno. Ya me has escuchado bastante. 

Aunque luego podrás escucharme en cada gota de lluvia que resbale en la ventana.
Te amo. Yo no tengo la culpa de que el cáncer me mate.

Con amor, Misha.




Yia














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