miércoles, 30 de abril de 2014

Esplendor de Primavera



Hablaste en favor de las flores,
porque sólo tú comprendes el lenguaje.
Las nombraste bellas y frágiles,
serias y sonrientes, ariscas y serenas. 
Ahora que el jardín me pertenece
la estación se entumece en uno de mis pulmones.
Y mi risa, sobra.
El olor de la tarde me dice que se avecina una tormenta

y todo se cose en un grupo de nubes.
En el árbol un nido, seduce a las ramas, espléndidas,
con su caliente asilo.
Todo funciona como manda.
Es la época de evolucionar
entre lo que se escapa por los dedos.
Mis curvas conocen los cambios, mis huesos, sobre todo mi pelvis,
sabe que estás leyendo en la habitación que habíamos pintado.
Mi extraño acento, la voz sensual que dices que tengo,
entra en el tiempo
y te llama como a un dios que desciende en el acto.
Pones tus manos en mi espalda,
y algo crece en tu mirada.
Mareas de fuego se fraguan y tocas mis nalgas
como si mi piel le diera vida a todas las bestias
de la selva más extensa.
Y yo.
Yo sólo siento un grito interno que sopla pétalos rosados.
La casa huele a primavera, tiene que ver contigo,
tienes que ser la causa.
Pero no lo entiendo.





Yia

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