martes, 25 de marzo de 2014

“Sé que me encontraste”



Entre penumbras los ojos cansados
ya puestas las luces abajo
luego de haber masticado nostalgia
en la hora de poner silencio en medio
gravitando ondas profanas.
Vienen de raso vuelo los cuervos
asustando consumida la mirada
y yo sigo aceptando una treta
que inocula visiones raras.
Encerrado el recuerdo adentro lo oscuro
ya sentadas las pestañas
cayendo exhaustas todas mis vidas
aparezco en una que no esperaba.
Entonces pienso tu nombre
cómo te llamas... no puedo decirlo
tengo boca pero no habla.
De pronto un fuego entro al espejo
habitan sombras vomitando alas
aquí no hay ángeles todos han muerto
camino un suelo de guerras pasadas.
Otra puerta me lleva a una sala
un gran consejo dilucida tu muerte
cómo decirles que no hiciste nada.
Intento gritar y caigo en un pozo.
Aronda, desde arriba una voz llama
se asoma una soga me aferro a la vida
mis pies entumecidos sangran
subo despacio y estás tú de nuevo.
De prisa tu abrazo por fin salva.
Mis ojos abren ya no hay nada
no queda de ti ni una palabra.
Ya no estás escrito si tan sólo una letra.
Si tan sólo tu sed intuyera mi agua.
Mi entrepierna sería la isla que amas
tu orgasmo sería el barco que encalla.


Yia






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