miércoles, 26 de febrero de 2014

Péndulo







Cajas de vidrio guardan notas que escribo de forma anónima. La ironía calla un secreto que corta. Dos faroles miniatura adornan la mesa. Un péndulo danza con elegancia. Un olor a madera absorta arrebata. Nadie sabe que dejo las cartas. El dueño del lugar no sabe que existo. He pasado burlando la seguridad de la entrada. Hay filas de luces cuidadosas. Mi memoria lista no sabe de encrucijadas. Mi mano pasa suave para escoger un título. Yo siento que vibra mi alma. El silencio parece escuchar mi sigilo. Hay hombres adentro de esas páginas. Arriba de mí el gris materia hace fiesta. Es hora de llenar las arcas. Soy de las que ve todo como en un filme. Un libro escoge mi mano. Lo leo por largo rato para acallar las sirenas que me aguardan. El cuarto me mira en cámara lenta. En otra escena él piensa: Qué rostro tendrá la que siempre deja sus letras. Ella debe saber cuánto la amo. Dejaré como siempre la puerta abierta.

Yia

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