martes, 18 de febrero de 2014

Me ama

(Inserte su voz)



Había amado mujeres hermosas
pero como ella ninguna.
Había tocado piernas bellas
pero como las de ella nunca.
Había sentido cinturas pero su cintura.
(Ni Neruda podría decir lo que se siente
abrazar tu torso de ángel, tu piel desnuda.)
Aquellos ojos eran intensos pero los verde azul,
grises marrones,
que tiene ella no tienen comparación segura.
Es que si ella te mira te fulmina.
Es que si de verdad la vieras
sabrías de donde viene la palabra poesía.
Había amado mujeres
preciosas pero después de ella...
Después de sus senos, de su boca,
de ese rostro que la misma Venus desearía.
Luego de ella.
Luego de su voz de aurora,
de su vientre,
de su pelo con olor a cielos repletos de arcángeles con liras.
Después de saber que su mente teje pensamientos de diosa.
De saber que lee proverbios que guardan la miel y la vida.
De saber que escribe lo que ni Virginia Woolf imaginó un día.
No sé cómo podré vivir.
No tengo idea de cómo podré existir
sin decirle una y otra vez
que mi sangre es sangre para darle color a sus rosas.
Que desde que mis huesos se rompieron al verla
conozco que la belleza duele si no la tienes cerca.
Cómo podré vivir sin corazón
si se lo entregué tan pronto mi alma se topó con la suya.
Dime cómo camino por la luna,
por las calles que parecen vacías de su nombre de estrella.
Dime cómo respiro si no tengo atmósfera.
Dime cómo vivo si me muero por ella.




(De ti para mí, escrito por mí, porque sé cómo me amas y puedo traducir tu esencia.)


Yia























No hay comentarios:

Publicar un comentario