viernes, 17 de enero de 2014

La respuesta abierta

 "Las preguntas verdaderamente serias son aquéllas que pueden ser formuladas hasta por un niño. Sólo las preguntas más ingenuas son verdaderamente serias. Son preguntas que no tienen respuesta. Una pregunta que no tiene respuesta es una barrera que no puede atravesarse. Dicho de otro modo: precisamente las preguntas que no tienen respuesta son las que determinan las posibilidades del ser humano, son las que trazan las fronteras de la existencia del hombre."
Milán Kundera.




Quién soy. Qué letra deprimente o qué letra bella se asomará hoy por mi puerta. Qué me pasa y por qué me afecta el dolor de otros de esta manera. Mi hermana me dice que todas las personas que se me acercan y que logran cruzar mis límites, son personas que necesitan de mis fuerzas. Pero yo no me siento tan fuerte como ellos me ven. Si contara los dilemas de cada uno de mis amigos, haría el mejor de los libros, pero eso no me interesa. Yia, cuántos ateos han comenzado a dudar de su ateísmo por ti. Si ni siquiera mencionas a Dios. Qué tienen tus ojos que cuando miran, entregan paz. Cuántos han seguido luchando con su enfermedad porque tú les dijiste que un resultado serológico no los define. Cuántas lágrimas secaste cuando tus amigas tomaban malas decisiones y luego venían a decirte: salió como dijiste. La lista es larga: Mi amiga enferma, el alcoholismo de aquella, que fulano de tal perdió el empleo de toda su vida, que aquel perdió a su novia en un accidente, que vayas al hospital porque la otra se tomó el frasco de pastillas y necesita que vengas. Que aquella no cree ni en la luz eléctrica y está necesitando que le digas que todo estará bien. Son más, sólo digo esos para que imaginen los etcéteras. Qué tengo que atrae a los que necesitan de un abrazo. Qué les pasa que me llenan la mensajería de problemas esperando que les devuelva un mensaje cargado de buena vibra y de aliento. Yo no soy Calcuta, yo no soy ángel de nada. Nunca hablo de mis virtudes, no cuento mis éxitos, no hablo de las cosas que he alcanzado, porque no necesito que me admiren por eso, ni siquiera celebro mi cumpleaños para no ser el centro del momento. (Me lo han celebrado por iniciativa de otros pero nunca porque yo lo haya planeado.) No escribo esto para jactarme, lo escribo porque amo la sensación que le da a mi alma. Cuando me dicen eres grande, yo miro al cielo y agradezco pero seguramente estoy pensando que la grandeza no es eso. Para mí nada es suficiente, hay mucho por hacer y no hacemos nada. Yo no tengo fuerzas para hacer más pero cómo quisiera resolver todo y que las cosas fueran distintas. Me pregunto en qué momento permitimos que la maldad arropara el mundo. Acaso vamos a rendirnos así nada más. Mi mamá siempre me recuerda la frase del escritor Ernest Hemingway, que a pesar de haber tenido mujeres y un Premio Nobel, se dio un escopetazo. (No haré eso no se preocupen.) El mismo llegó a decir: “Personas inteligentes, y a la vez felices, es la cosa mas rara que he visto.” (parafraseado puede significar que la gente inteligente sufre porque está libre de indiferencia y no se conforman a la locura de este mundo.) No sé, yo prefiero ayudar, me gusta dar aliento al que lo necesita. No me arrepiento de cada segundo que di a otro. Al contrario creo que el tiempo que regalo, me añade vida. Aunque yo creo que nadie se ha preguntado donde quedo yo después de haber dado tanto. Sé que soy amor porque de amor estoy hecha pero el amor también duele. A veces pienso en el propósito de mi existencia y sólo viene a mi mente la palabra: poesía. 






Yia

























1 comentario:

  1. La poesía es acto de salvación, de catarsis tal vez...

    Salimos en pos de la palabra y a cambio, ella nos toma

    Gracias por compartir

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