viernes, 26 de diciembre de 2014

Big EYES

Se descompone el techo y arriba el cielo
se une a la memoria de las viejas glorias.
Algo más amplio que nuestro campo visual nos llama,
pero ay de mí, que vivo en la cima del tiempo vermicular,
de la vida al borde de la tragicomedia sin retorno.
Es cierto que las palabras nos sostenían hasta la saciedad,
pero se han vuelto bellos los valles de la muerte
desde que el silencio se volvió grito en mi cuerpo.
Señalé un hasta aquí cuando las persianas se entornaron
como los ojos de melancolía que tienen los días de invierno.
Hay algo parecido al polvo que nos ensucia la vista,
para mirarnos por dentro y ver que nos camina en el alma
un ser que ni siquiera invitamos.
Uno nunca sabe cuando las cosas comienzan pero
siente que algo ha cambiado.
Porque arde el corazón señalando momentos
en los que nada es imposible.
Hay un Dios extranjero suspirando relámpagos
para romperme en pedazos, hay señales
que bajan en espirales que no se esfuerzan
por brillar incólumes.
Hay un Dios expulsando rayos de luz y ángeles ciegos
que van a parar en la palabra que escribe el ateo.
Nadie sabe lo que se esconde en los ojos tristes,
a veces no tienen tristeza alguna ni falso argumento.
Los ojos de pena, de pena y lamento,
grandes ojos de pena, como los tuyos, mi cielo,
que pueden poseer la parte más poderosa, del trueno.





Yia

Noche de Paz


No pudiste matarlo, Herodes.
El tiempo no es tiempo.
Crean o no, la estrella tiene
nombre.
Así me pierda yo.
Así nadie escuche.
La noche se abre
para el salvador del mundo.
Emmanuel abrirá sus ojitos.
No pudiste matarlo, Herodes.
Podrán ver al padre, en el hijo.


Feliz Navidad
Con amor, Yia

sábado, 20 de diciembre de 2014

Moshe

Esa fue la orden.
Dar muerte.
Las parteras hicieron caso omiso.
Echarlos al Nilo, a todo niño.
Y viendo que era hermoso lo retuve.
Pero la cestilla de juncos,
con asfalto y brea calafateada,
para que sobreviviera.
No podía hacer más.
Tenía que ser así
para que pudieran cruzar el mar.
Pero tú no vas a creerme
hasta que no veas la zarza.






Yia


Los misterios



Nunca más dolor y lejos entre la lluvia seremos nuevos.
Y nunca más lloraré, seré dulce como la miel.
No sabré de ayer, y tus brazos darán calor sin dioses falsos,
y nunca más amargo sol.
Estaremos satisfechos, y contaremos de noche las estrellas
que estiraremos hasta nuestros ojos.
Nunca más quemará el fuego,
y tú serás luminoso cayado en mi mano,
y pastorearemos las montañas con la palabra de amor
que nos nació desde el primer momento.
Nunca más los años cambiarán los rostros,
no habrán posibles fracasos.
Seremos agua que cae y se deja posar en el mar,
y hablaremos las lenguas de las profundidades
que desde ahora nos susurran poemas que nos dejan temblando,
y nuestras frentes besarán para siempre los misterios.





YIA

MANIFIESTO 2




No vine a hablar de aguas cristalinas
ni de luces de doble hélice.
Vine a reivindicar la condición humana.
A estar del lado de lo miserable,
de lo heroico, de lo vulnerable,
de la duda y sus fallas.
Dar un paso con fuego en los pies
y sentir la confusión que todos
sienten, tener compasión
de nuestra cara de hereje.
Sin amnistía, directo
al azufre con ellos, mis hermanos.
Esos Ramsés, que no tuvieron
mano de obra que los evocara.
Empiezo a comprender a los niños
crueles, su limbo angelical, su
llanto fuerte a escondidas.
Vengo a clavar mis manos
como abogada del que nunca
tuvo defensa, no tengo evidencias
pero me las invento, como artista.
Recomiendo las lunas y los ciclos
naturales que no entienden los sabios.
Vine a llamar libertad a callar cuando
el silencio es necesario.
Reclamo nuestro derecho a paz,
a mano dura con las recaídas.
Arreglo los trozos de piel
de algún leproso de corazón.
Si hay vacío, también hay plenitud,
si hay destrucción, también hay nacimiento.
Si hay escombros, hay fortalezas.
Reclama contradicción, analiza
un poco y verás sus dotes
de guerra y de agallas.
No todo sí es bueno debajo del sol.
Evitemos los valores absolutos,
haga mala cabeza, no se siente,
añada penas y aprenda a entender
los términos medios.
Moral de qué si es auto impuesta,
sordera auto aceptada, auto complacencia
de qué estoy en contra, estoy en contra.
Me uno a los desterrados, que no es verdad, ni es mentira,
es nuestro carácter poco práctico.
Impuntuales, pero siempre con prisa.
Vacíos pero amamos.
Yo me lavo las manos.
Tengo miedo con valentía, mucho miedo,
pero tengo la mirada fija.
Pase la prudencia, pase el libre con libertinaje,
ni a favor ni en contra, todo es tan ambiguo.
Pase el quebrantado, tome asiento,
el analítico, lo salvaje y humano, pase,
que todos en algún momento hemos odiado.
Que si anarquía, que si dictadura, organización
y más desorden, victorias... ¿de quién?
a conveniencia, ¿de qué? Enarbolo la bandera, ¿cuál?
Vengan los de valores infranqueables,
vengan los de la estrategia que suscita a...
la pérdida; error, ¿derrota?
Vengan todos, entren al refugio.
Albergo al del abrigo de mink,
al falso, al bueno,
al que dijo la verdad y aún lo señalan,
mentiroso, vengan los de la risa rota.
Los que no tienen casa, depositen sus nadas
aquí.
Entren los homosexuales, no hay nada que temer,
aquí todos comen y nadie señala.
Yo no justifico a nadie, pero todos
vamos en la misma arca, directitos al mismo
diluvio, destituidos todos, nada merecemos...
Son mis hermanos los mismos que me echaron en el pozo.
Reivindico la condición humana.
Dime si tu doctrina realmente ama al prójimo.
Háblame de lo ilegal en mis palabras.
Ven, que tú tampoco tienes idea de nada,
acaso, ¿eres Dios?

















YIA

Ni uvas en la vid, ni higos en la higuera



De nuestra desolación han huido a los montes los lamentos
 y allí hacen morada las cuitas.
Se desdobla la noche al asomarse el día y la emboscada continúa.
Si fuera agua derramaría mi cabeza a los muertos 
como un río que se vuelve destello.
Si fuera ave volaría lejos de estas ruinas.
Sólo soy una elegía por los campos desolados 

y he sido vista como hábil para vencer lo cruel del misterio.
Ni siquiera quedan las bestias, no hay bramido ninguno.
Ni voces, ni trinos del cielo, no hay pasos distantes.
Todos se han ido tras la terquedad del pálpito.
No hubo sabio que entendiera lo alado del pacto.
Cada reverberación era una señal que se perdía, se sigue perdiendo.
Les darán de comer ajenjo y beberán agua envenenada, de tanto.
Subirá la muerte por los palacios

 y entrará por las ventanas filtrándose con sigilo.
Los cadáveres cubrirán la faz del campo 

y caerán como estiércol.
No habrá quién recoja los cuerpos.




Yia
















































viernes, 12 de diciembre de 2014

BURKA






Cada piedra lanzada es un muro que se estremece.
Una tristeza con años de asedio es nube negra
 asomada desde la cuna.
Acogida con ternura tu rostro es verso
 y remisión en sangre de siglos.
Tú naciste en el azar de una moneda.
Noches de penumbras calmaste con una canción muda.
Lloraste las lunas que adornaban sin que nada delatara tu presencia.
En la mañana no pudiste encumbrar esos volantines 
que tanta vida te daban.
Niñez rota deseando el vuelo del viento,
 mientras tus manos caían como espigas secas.
Tus ojos siempre mirando los cántaros que recogías 
para que el sol nunca te fatigara.
La condena del ostracismo cortando tus alas
y parir hijas también rotas, faltas de brillo, 
tiernamente oscuras.
Años de duelo no pudieron robarte la palabra.
Nada te quitó el asombro.
El peso de estar enterrada estando viva,
enterrada hasta el cuello en esa tierra, 
tantas veces cultivada por manos que juraban ser santas.
Querías derribar las paredes del terror,
botando el hiyab para consolar el alma.
La carga de los siglos duele adentro en los lazos de historia,
 hindú, caspia, árabe, turca, griega, batriana y persa, 
en un solo llanto que vuela con dos alas.
Cada queja es gota de lluvia que recita la vida con voz propia.
Los landays en la distancia anuncian, si el dolor, si la muerte,
si las leyes limitan y
oscurecen los sueños sin tiempo,
las ráfagas se vuelven espirales que repasan las heridas.
Baja una lágrima sentida resbalando
 por tu cara mientras caminas.
Tú no molestas, ni pesas, suavemente te vas sacudiendo
del polvo, venciendo las cenizas.
(Mis respetos para la mujer de manto)








YIA



jueves, 11 de diciembre de 2014

Mayéutica



Ni la busco, viene sola.
Me hace mirar los panteones, recordar la vida.
No se esconde, se me agranda en los ojos como si dijera:

Soy tuya, tú sabes que debes escribir.
Para eso te dieron ese cerebro, y esos ojos de felina.
Ojalá mi musa de estos días fuera rosa y tranquila.
Pero viene a ofrecerme caballos de troya, becerros de oro
con cara de bronce, me ofrece arrodillarme ante a Baal,
y yo me burlo en su cara, me niego.
Ojalá yo fuese cursi en estos días, preciosa y armónica.
Pero es que yo no busco sitios en el mundo...
quizá mañana tenga mil lágrimas y también las comparta.
Sinceramente.
Viene la musa, la metáfora viene
y retuerce mi cuerpo, me incluye en harenes,
me muestra las mil y una noches,
se esparce en entre misterios de pedagogía.
Me lleva a Babilonia, cruzadas, banquetes en Roma,
la poesía también es revólver.
Estos días, sí, estos días son lápidas
en mis manos, dientes de oro del Rey Nabuco,
la luna roja, en sangre la luna,
los siete contra Tebas.
Todo y nada, la nena no está fácil.
Llenar las arcas de mi gozo, ser feliz ante mi obra.
Nada de aplausos, que pase la noche
en mi mirada ante el arte, veo belleza hasta en lo grotesco del día.
Todo se armoniza, después de la tormenta,
viene la calma.
Cuando digo hacer silencio soy hielo, no doy ni un alarido.
Pero mi musa de estos días es otra cosa,
digamos que es talibana, discurso, carta,
un ente que no exime si no que agrega episodios de gula,
becerros de oro, lápidas de mármol y un poco de granito.
Cállate así, insurgente, elocuente, entre
dientes, besa la mayéutica paulatinamente,
-dice cuando me busca.
Un lector recalca: Nena eres una genio.
Índigo, que sé yo, niña de las estrellas.
Le digo no, que yo sólo soy hija de Zulma.
Lo que pasa es que tengo libros en mi cabeza,
imágenes que hacen guerras mundiales: primera,
segunda, tercera...
Y es cierto que mis ojos de felina,
no tienen nada de ciega, darling.
Las cosas quedan esparcidas en mi cabeza,
y tienden a mirarme de reojo.
-Hablan de mí, pero yo no hablo de nadie,
no me meto con nadie, no uso indirectas.-
Cuánta ironía.
Yo escribo cuánto mi libertad desea,
hablo desde mi paseo onírico,
desde los capítulos en mi cabeza, las historias
que mezclo, las ruinas que me reflejan
y que se levantan solas; la novena maravilla
de mi abuela.
Asumo mi responsabilidad de nutrir la esperanza,
pero todo tiene tanto musgo,
tantas víctimas de no atreverse a crear nada
extraordinario y ni siquiera intentar lo que
Da Vinci tenía en la mente cada vez que fallaba.
''Amaos los unos a los otros, dar buenas dádivas
a los que no conocen la luz'', ser lumbrera.
Pero tengo que decir la verdad.
Aunque, los becerros de oro, el horno ardiendo,
los leones, las interpretaciones de sueños,
el Gólgota que me representa.
Pues yo, prefiero acogerme al mandato divino de lo
que me hace honesta, el amor me hace darle
duro a los principados y potestades que me ven y exilian.
Todas las cosas dan vueltas en mi cabeza,
y escribo con estos ojos de felina.
Yo elegí este camino.













YIA

LA MUJER DEL FLUJO




Era importante inventar la raya y el risco.
El abismo y el arriba.
Cómo voy a saber qué manera de buscar la libertad es la justa.
Cuál es el mejor paso para despertar a Babel y sus lenguas.
Cómo voy a saber qué puede purificar el aire que tienen los
cantos de aquellas víctimas.
Qué forma de arrogancia han extendido las palabras a esta hora.
Fue necesario inventar el pecado.
Habrá que decir: cuidado con lo que dice la niña.
Todo empezó cuando el aumentapanes multiplicapescados
levantamuertos quitaceguera sacademonios dijo
que venía al pueblo.
Doce años esperando una respuesta, doce años con tanta sangre.
Sangre, salía tanta sin remedio, sin doctores.
Sólo sangre, sólo eso y yo quise tocarle.
Contaba la mujer con los ojos brillando.
Era relevante informar sobre lo sucedido,
sobre el gusto por el desvelo y el desafío.
Ya sabía qué pensaban de mí,
por eso seguiré dando la impresión de que no sé nada.
Ganen, es así, tengo aguantar si no el ejemplo
no sirve.
Que me engañen, que se burlen, que piensen
que soy demasiado buena, total, yo sé de qué color
son las orquídeas que traen la recompensa.
Era cuestión de bajar las tablas, traer la ley,
para que la rompieran una y otra vez, unos segundos
bastaron para cargar con la treta y el chanchullo,
tener un poco de curiosidad ya estaba de moda,
había que idear esquemas para evitar la represalia.
Sólo una mujer como yo sería tan Antígona, para presentarse
a su propia eutanasia.
Sin descanso, con un ojotelescopio, siempre pendiente.
Y ya hablaban de mí, y en mi nombre las explosiones,
bombardeos tan fuertes desde el avión del tiempo.
Las palabras de mi boca listas siempre para unirse
a la revolución más hermosa.
Nunca paz, siempre herida, nunca bálsamo, allí
esperando el castigo divino con todo el peso,
analizando lunas, como la hija del gran visir de Shahriar.
Y aquí me tienen como en un Mateo 25, y la miradita a los talentos,
y la gente mirándome como si yo abriese la caja pandorísima.
Y corren de miedo, porque esa niña dice cosas muy extrañas.
Desatar troyas siempre fue mi sonrisa, heredar la faz de Helena,
con la boca arengando maniobras.
Contándoles a las magdalenas que no se espanten, a los luciferes
que tomen asiento que yo les doy pan del que aumentó el perdonarameras.
Mientras todo eso pasa se miran al espejo las hijas de Jairo y los Lázaros
ponen las piedras de la entrada de adorno en sus casas, para recordar
que eso fue cierto, porque de vez en cuando olvidan.
Fundaré el club de las persecuciones más inmensas, capitana de las perseguidas.
Seré las manda más de los desertores de la rareza del mundo.
Tendré mi bonita dictadura anárquica, o como se diga.
Llevaré en la frente, un siempre fastidiada (por no decir jodida,
porque no digo groserías),
y dirán que ahí dice: ''tengo delirios de grandeza''.
La realidad es que, tengo suerte de vampiros,
ya salió toda la sangre de aquella mujer, ahora yo la necesito,
si no, cómo tocaré el manto, para ser libre.
Seré el hazmerreír, con piel de rebeldía, bufón vestida de poeta,
seré el alimento de las cabras, para luego ser la excreción.
Pero sólo así abrirán la celda. Sólo así: La libertad.
Sólo así, libres. Seremos parte de los librados.
No las cadenas.
Qué buen tipo era curaleprosos, me hubiese gustado
verle sonreír, total, lo persiguieron más que a mí.














YIA

Claro y Revolucionario







Hicimos lo que estaba vetado.
Rompiendo círculos, claro.
Todo en su sitio, ajustándose al verde que nos ha despreciado.
Claro, revolucionario. Intrínseco, descontaminado.
Hicimos griegos a los dioses, total nunca han existido,
y todo es tan exagerado.
Duchamos nuestros cuerpos en piletas de versos.
Hicimos el amor al mediodía, en la mañana y en la noche.
Claro, y lo haremos a la hora pico.
Hicimos, lo que estaba vetado, la canción de la nada
se ha manifestado.
Ya sabes, como el Big Bang, sin reglas,
sin saber que dio la señal.
Romperemos gobiernos, como Cristo enojado.
Voltearemos las mesas, claro.
Gritaremos 43 injusticias, gritaremos aún más.
No me colmen la paciencia, no vendan en el templo,
no vendan la rareza de mi rostro enlutado.
Que voy tejiendo como Penélope con garras y tormento,
que cuando quiere, quiere.
Que estoy rompiendo lo irrompible.
Que estoy liberando esclavos, como Lincoln, claro.
No habrá nadie padeciendo en medio de este circo.
Porque tengo mil oasis delirando desiertos.
Tengo la tabla de 2 con mil mandamientos,
que no voy seguir si no tienen ejemplo.
Llevo pesadillas en mis ojos de zombie,
en mi carne caníbal, en verso entronado,
en mi trofo que no esconde.
Por eso mismo hicimos lo que estaba en la raya,

lo que no era legal, lo que no trastornaba.
Apenas el mundo, yo borrando las leyes,
escuchando un sonido que no tenga rehenes.
Apenas, casi, el valle de la muerte,
sobrevivo al sueño que me parte los dientes.
Claro, revolucionario.
Diciéndole a los huesos que se armen.
Que se unan los tendones.
Dónde no hay espíritu,

 no hay corazón que sienta amor por los roles.
Establezco cánones, como Pachelbel en brote.
Me pongo en la brecha, en la boca del necio,
que pase por herejía lo que dice mi lengua,
al menos soy nueva en esta parte del desastre.
Que me quemen en la hoguera,
estoy harta de hartarme.
-"Y aquí me tienen muy en paz"-
Reventando el mercado como Cristo enojado.
Descifrando pirámides donde no las hay.
Odiando el dinero, la raíz del mal.
Dejando todo por escrito para el tal vez, quizá.
Creyendo que soy eterna, por fe, por mí.
No creyendo en la violencia,
pero con cuentos no vengan que no me voy a ir.
Claro, revolucionario, cantando como el coquí.
Bendita como el agua,
maldita efeméride, en un soliloquio que no tiene fin.
Y aquí estoy fresca, como manantial vivo
que se negó a morir.
Claro, hicimos todo, lo que estaba vetado.
Y yo, por mi parte me adentro en tu psique,
y yo te lo juro por el perro que no tengo,
que repetirás mi nombre,
que te acordarás de mí.







YIA

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Paliativo



Todo está admitido.
No hay desidia entre el dardo y el objetivo.
No se desilusiona el gusto y la piel. 
Todo está cubierto por sus manos.
Me deshago entre luces perpetuas.
Me vuelvo cuchillo.
Me descoso las partes que no tienen fin.
Hago voces de este lamento que salva la dicha,
la tesis, y la retórica que se ha vuelto inocua.
Sé de tu cuerpo en candela,
todo está autorizado aquí.
Yo que era pura polémica
y dialéctica que se desangraba como un vino de cereza
que no ha sido inventado
y que se vuelve delicioso cuando lo tomas tú.
Yo que dominaba las epístolas
con sólo soplar en un vaso con apariencia de papel,
con remitente absoluto e indiscutible como el cielo.
Todo está aceptado entre nosotros.
Tan sólo una mirada y se contestan las preguntas.
No hay quejas en este pacto.
Si las hay, desaparecen de forma cruda y de cuajo,
en el beso impetuoso.
En la carne y en la graduación
que nos invoca a mojar las madrugadas expectantes
del rito que por siempre convulsa.
Yo que usaba referencias de frente
al lenguaje eclesiástico que me encanta,
y eso ya lo sabes,
como parte de mis conceptos
en contra de lo que aborrezco
del supuesto orden que nada tiene
de organizado y limpio.
Tú, que me sabes las lenguas de fuego,
aquí no hay secretos, colmados
están nuestros cántaros de setenta
veces siete se ama al amante.
A la contemplación se viene sin brasier,
y queriendo los ojos inventando
el silencio de este manuscrito.
Sagrado y blanco, como semen.





YIA










martes, 9 de diciembre de 2014

EDÉN



Seamos sinceros uno va por la vida buscando el Edén que ha perdido.
Uno lo busca en la cuidad y encuentra negrura en cada esquina.
Nada de soles desnudos ni piezas enteras
de descanso bajo el árbol de la vida.
Uno no ve la cara Adán sonriendo porque inventó un nombre apestoso
para el zorrillo, o un nombre complicado para el ornitorrinco, no.
Uno siente el aire pesado, el sábado lento.
Hay algo que falta, gritan las nubes, la contaminación.
Hay algo trágico en mi mirada que delata que estoy marcada por la magia,
algo solitario que me hace saludable, sin ironía, sin espejo, sin cárcel.
Seamos sinceros, dónde empezar.
Dónde reclamar y a quién.
La inocencia ha muerto, deambulo.
Aquel caballero ha sucumbido por su propia espada,
no hay prudencia en sus pisadas.
Hay algo dañado y tan roto y tan falto de plan.
Aquella señora gime porque recuerda un vals.
Hay algo horrible en este lado del pensamiento,
como cajas llenas de silencios sucios, cada neurona exuda palacios.
Qué belleza, oh, qué pecado.
Dónde empezar, a quién le reclamo.
Qué cínica y qué preciosa la cuerda que llevo en la mano
para colgar a la otra mujer que soy.
Dónde colgarla, si ni siquiera está el árbol.
Abunda la ausencia de estrellas, el saldo.
Uno busca los alaridos del primer momento que jamás va a repetirse.
Ese recuerdo suave que tiene armonía cuando más triste nos habita.
Qué pecado, qué dulce besa la sombra siniestra que lame
de nuestras bocas los restos de esperanza.
- el murmullo que habita la luz ajena, este maldito limbo, y el entonces.-
De nada nos sirve el idealismo porque todo está cubierto de autobuses,
avenidas, edificios...
Uno camina deslizándose queriendo regresar al jardín,
pero hay espinas disfrazadas de no saber por qué sentimos.
Soy abierta para hablar justicia, pero nada es justo, ni yo,
ni la ganancia de mi entendimiento, nada.
Qué vacío nos llena por dentro y se refleja haciendo un conjunto.
Qué soledad nos transforma cuando estamos a punto de estar locos.
Qué soledad nos reconstruye cuando nos falta poco para ser felices.
Seamos sinceros uno va por la vida buscando el Edén que ha perdido.


YIA

























lunes, 8 de diciembre de 2014

ROCA

Si por causa de la conciencia desvaneces cuando tocas la tardanza
que mora en las cartas que son difíciles de entender y que se tuercen
en medio de esa nada del perro que vuelve a su propio
vómito y la puerca que después de lavada vuelve al cieno como si nada.
Si crees morir en un elemento intenso que será también destruido
y purificado por el intenso magma de luz estable
que será principio de días nuevos y cielos en máxima potencia,
debes saber con diligencia que aun así la paciencia se multiplica
en el norte que no tropieza.
Porque la destrucción repentina se asoma en condición postrera
que viene de peor manera que la primera.
Así como hoja que de igual forma había sido corrupta.
Porque prometen libertad aún estando entre condiciones de encierro y desamparo,
como bruma expulsada, impulsada, de alguna vasta tormenta.
Pues esclavo es de aquello que le ha vencido
y no hay tal valentía para arrebatar las grandes piedades halladas
y aguardadas en la majestuosa losa y en la palabra profética
de quienes han sido ejes de la lámpara
que testifica en estos tiempos la pasión más segura.
Y ante todo saber que no se trata de manos
y de voluntad humana que entre mente y adentro,
o entre ellos los de vestiduras inspiradas, entre ellos que tallan...
No es jamás fuente de cerebro o cuerpo que cargue
sangre corriendo en suma de maquinarias.
No es acto que puede ser negado al momento que se hace salir y no es
jamás asunto de interpretación personal.
Porque ya han sido deliberados los estruendos
desde la excelencia de un rayo que brilla vertiginosamente
sin que nada ni nadie lo pueda reducir a banalidad.
Y serán piezas en las bocas de los burladores y con sarcasmo dirán:
dónde está lo prometido que sale cuando lloras en tu carne
que no es más que nada que comerán los que laten bajo
la tierra que llena de anélidos y nematodos no ofrece nada más
que cenizas que apuntan a no ser recordados nunca más.
Y vendrán sus burlas y su sarcasmo porque tienen peso
en sus propias pasiones que se jactan:
Que placer es mayor que el conocimiento,
que sensual mejor que roca que construirá.
Y preguntarán: qué pasó con la roca que temblaba allá en las ruinas,
si no ves que está en el suelo es porque también tú lo estás, seguirán diciendo.
Y luego dirán que supongo conocimiento que obtengo por intuición
y gnosis de llamarada singular.
Y dirán tales cosas para borrar la huella que tiene arena
en todos los confines de la Tierra
y se levantarán para seducir las inestables ondas de los que no tienen fuerza
ni alma que pueda ser conmovida por lo extraordinario
que no ven porque no hay ojos para mirar.
Maldición ejercitada por la avaricia, dirán,
que no hay nada después de la trompeta
que sonó en este momento en su corazón,
porque soy una simple poeta que no tiene nada más que tiempo
en este papel que de nada servirá.
Asimismo como en todas las cartas anteriores que aquellos
que escribieron
y que hablan de esto que no entenderán; seré hallada por ignorante.
Y así también será torcido y estirado, como el resto de lo que fue escrito
con el mismo fin.
Y yo sólo obtendré paz disfrazada de silencio,
y yo sólo caminaré sin que nadie quiera voltear a decirme: qué tienes
que suena desde lejos...
qué habla cuando tu boca no quiere hablar.





























YIA

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Todo estará bien.
Yo lo sé porque he visto tu pretérito.
Aún se puede decir la verdad mirando a los ojos.
Quizás es cierto que todo está podrido.
En quién confiar en estos tiempos de ruido en las calles.
Pero tú tienes la frente como para darle un beso.
Y yo entiendo de tus moradas de luz excelsa, yo miro
tus palabras como quien mira a un templo.
No me da miedo recorrer las filas
y pararme allí para que vean que no tiemblo.
Arrojarme al momento de la vía es parte del trámite.
Qué importa, amor, te acompaño y no suelto tu mano.
El proyecto de cambiar las cosas con el grito llegará
en forma de belleza, disfrazado de desliz, pero es genuino.
Qué importa si tenemos que dar todo
por defender las convicciones.
Todo estará bien.
Yo tengo mis días, para, por, según,
tengo preposiciones.
No tengo la vara para medir a todos con la misma,
no tengo escondites en credos,
ni dogmas para debatir, aunque sería estupendo
exponer algunas cosas.
Pero no me he construido falsedades,
ni ocupo mi tiempo en lo que no edifica.
No hay llanto que no se cure con horas de lectura,
así te gustan mis días, así me gustas, fuerte.
No me gustan los tribunales, me posiciono
a favor del acusado, la mayoría de las veces
es inocente, lo sé por sus manos.
No fallo.
No es que me crea la última cosa inmutable,
la ley más justa comprobada por el científico de más peso.
Pero es cierto amor, hay gente que no debería
sufrir, hay hijos de su madre que no merecen
morir, recordemos al Guasón, pobre Joker.
Hay Sabinas tan hijos de su padre, que
me caen bien, al menos no son hipócritas.
Los menciono porque creen soy malvada por no pensar
como todos, ya me ves, amor, bandera en mano.
También hay poetas condenados al silencio,
genios cautivados por el ostracismo,
y qué nos queda por hacer.
No nos queda otra, amor.
Defender, ayudar, unirse al grito, que me partan en dos.
Yo preguntando llego a Marte, Roma ya me queda cerca.
Que me arranquen el cuero, a veces mi temblor
es estruendoso y yo tengo que escupir lo que aprendo de maneras
que dignifiquen a la especie que represento.
Qué importa amor, yo voy contigo.
Estoy de acuerdo, duermo poco, escribo mucho,
tengo mis a, ante, bajo, cabe y las otras, amor.
Tengo mis manos y la misión y el don que ostentan
la paz y el amor.
Pero si estamos juntos, si tú me miras y yo te miro,
con esta locura de amor amor, de tanto amor.
Seguramente...
Todo estará bien, con tanto amor lo susurro a tu oído,
y te amo tanto que te lo digo,
como lo diría una madre a su único hijo.






YIA







































Fruto

Romperse la mirada
porque algo tiene que ocurrir
que haga que el agua se vuelva vino.
Algo tiene que calar por dentro que permita
que el mar se separe y caigan los enemigos.
¿Y si no quiero que caigan?
Y si aprendí a quererlos con mi naturaleza
que no acepta palabra de odio.
¿De dónde salimos los nómadas?
que se van para quedarse,
que en la lejana huella aun atan un hilo.
Yo no sé si el verso sabe que soy piscis
y que los astros nunca me hablan
porque están ocupados invirtiendo mi sonrisa.
Porque eso me hace sabia,
que si el dolor me moldea,
y no sé que más inventan para que no merezca
respirar bajo el agua.
Seguramente, no existo.
Quizás soy parte de un mito.
Una sirena expulsada o ángel que no pasó el examen
por tener senos jugosos y la boca roja,
como el fruto prohibido.






YIA

martes, 25 de noviembre de 2014

EL DESIERTO


Mi vida comprometida clama a la perfecta luz
esperando el mensaje que se despliega.
El divino misterio escogido para ser revelado
se arrodilla en la gloria para viajar
manso y humilde ante los ojos que
esperan, buena voluntad.
Las rocas tiemblan al oír el discurso
del silencio de reconciliación.
Se dispersan las tinieblas ante
el verbo que habitó en las cumbres
lejanas al entendimiento.
Tan rápidamente aturdidos mis pies
corrieron a presenciar lo que parecía
espejismo prendido en fuego
o cosa cegadora, ensordecedora,
que no pude soportar por tanto tiempo.
Preparada ya para abrir mi boca
y decir algo ante aquello, me volví eco.
En mis manos tres regalos entrego:
Mi corazón, mi vida, mi talento.
La luz recibe lo que ofrezco.
(Con los ojos cerrados, dije, lo siento.)





YIA