miércoles, 26 de junio de 2013

Yia Rellis, Miu








Vamos a escribir hasta fundirnos, hasta que nos brote la esencia y se llene de poesía la Tierra. Vamos a fluir como un cuerpo flotando en el río, dejemos que corra el silencio, que se mezcle con los mares, que actúen los ciclos. Dejemos que reaccione lo sagrado, que se mueva en círculos, que vaya al cielo y suba más alto, que se propague... que suba, que suba como humo, como cohete sin destino. Dejemos que se vierta con nosotros. Vamos a escribir con letra dorada, vamos a llenarnos de infinito. 






Yia






















Pasa



Pasa lenta la mañana, pasa todo, y el mundo se cae y revienta. Pasa el nido del ave, pasa que la nada lo remueve, pasa que el ave no quiere volar sin el cielo gris que lo espera. Pasan los vientos y llega la tarde, no hay ruido, sobra
 el aire. Pasa que no duermen mis días, y la voz se me nubla sin tu sincronía.
Pasa que ya no hay luna de noche, no hay melodía. Pasa que imagino tus pasos cortos, la mirada perdida...
Imagino que aún lloras por dentro porque no salen lágrimas, porque no puedes cambiar el misterio que hoy te toca, y no sólo te toca a ti, toca de tu piel la vestidura, toca el techo que te quitan. Pasa que vuelve el cero, y me dices: no te preocupes ya pasé por esto, y no me gusta que te duela, yo me aterro. Es que no puedo concebir que la vida te robe los momentos. Pasa que veo tus ojos cuando no se cierran, te veo pensando en como contestarle al tiempo. Siento el granizo que te mira con hastío y tú no tiemblas. Veo el frío en tus huesos, percibo que te faltan fuerzas, pero no lo demuestras. Es que no quiero que las horas sigan sin que te sonría la vida. Es que lloro por ti, y por ti llora la llovizna. Pasa que te lo han quitado todo y estás en medio de la tormenta más suicida. Pasa que antes de estar cabizbajo, esbozas tu mejor sonrisa, pero a mí no puedes mentirme, yo sé lo que pasa, porque yo también te extraño. Pasa que me desgarra la carne el saber que te duele y yo no puedo hacer nada para evitarlo.






http://youtu.be/KDcgOpUp2nc







Yia

viernes, 21 de junio de 2013

Francotirador- voyeur





Trenza la noche en las ventanas que miran.
El ardor es un promotor de posesión diversa
ella extraña en distintas fugacidades, por eso
no apaga la luz y sonríe sin distracción de ideas. 
Tal artefacto tiene versiones con velocidades
turbulentas, no lo usa, espera.
Se divisa en el espejo el encaje le amolda con paciencia
los pequeños puntos suspensivos la enfundan
toca la cortina y mira hacia afuera.
Abajo los autos, la avenida llena de luces,
parecen millones de luciérnagas.
Ella no truena los dedos, no toca el vino, espera.
El silencio se vuelve el veredicto, mira a la izquierda,
busca la libreta que está en la gaveta
en menos de tres minutos desenfunda un poema.
Ella está acompañada del jarrón, la cama y la mesa.
Tiene los labios desnudos de los besos que fermentan.
Sus ojos agonizan entre las paredes que guardan
la objetividad que a veces la sueña.
Su cabello largo de amazona rebelde tiene el color de la madera
la noche continúa su paso y el suelo es testigo
de los verbos que fueron paseando antes de esta
melodía lenta.
Hoy todo parece un blues, y se pone los tacones
para sentirse bella.
Cree que es hora de que llegues, no necesita
el azul de la llama que podría apagarse,
si no llegas a la puerta.
Traes la sonrisa contigo, no dices hola, sólo besas...

(Ya no estaba sola, la noche no es la misma,
no entornaron persianas, desde el edificio de enfrente
un punto rojo, binoculares negros, alguien los observa.)






Yia

fotografía de Nadir










































No dogs allowed



Y dices que quieres entrar en mi mente
sospechas que mis incoherencias son justas
deduces que soy una saeta consistente
reclamas que estoy demente y te gusta

quieres penetrar en mi mente
pero estoy segura que te asusta
no quieras entrar en donde no te han llamado
quizás las memorias sean muchas.
Y dices que quieres penetrar en mis luchas
pero aún no activas las tuyas.

No quieras tocar mi gris trastocado
puede que lo tenga desconectado
y se active cuando decide la furia.

Y dices que quieres violar mis neuronas
cuando ni siquiera te escuchas,
quizás te haga quedar mal parado
puede que la reacción sea mucha.
Mejor espera mi silencio en la lluvia
o trata de entrar de otra manera
y no con estrategias absurdas.





Yia







































































jueves, 20 de junio de 2013

Por las venas



No sé, simplemente repta, entra en la particularidad que busca el acero.
Se hace barco sin puerto, burdas calcinadas que trasmutan en el vino.
De ese sino me ilumino entro en la cavidad frágil de las palabras precipicios.
Me ponen a escoger entre la porquería y el derrotero que predestino,
bien y brevedad de vacíos que hoy caminan

 en medio de una madeja de delirios.
Exhiben sus vergüenzas claramente, parece que somos mayoría,
vinimos a hacer el ridículo.
Procuran decir lo que piensan sin que se viertan las verdades

 que nos sirven de puertas.
Pero qué habilidad para cambiar el tono de las cosas,
qué don para hacer de los cálculos, amasijo.
Me ponen a escoger y tienden la mesa, 

me ofrecen opciones que no prometen tener 
una claridad que se documenta.
Me miran a los ojos mientras por dentro se muestra su mejor mueca,
juramentan que no me hará daño el presentimiento primitivo.
Dicen que predomina el límbico que decide que es la hora de la menta.
Insinúan que llegamos a escuchar el mandato de un ciego
que no se deja llevar por lazarillo,
me vuelven a mirar fijo.
La caradura se les dibuja sin que vean que noto 

que no soy capaz de creer en su presencia anatema.
Llevo la indumentaria para comer mentes brillantes
el raciocinio yerra por ellos y conmigo,
la mentira se pregunta si en algún momento
me has amado hasta el deterioro del menisco.
Bien, equilibrio y gran inseguridad llevamos dentro del vestido
camisa de fuerza para los que cenaron codorniz

 sin orar con el altavoz en volumen 5.
No hay uno bueno, no hay ninguno,
y yo soy una de las que no prometo
para que no me pongan entre la pared que clama las piedras,
ya una mujer lloró cuando la encontraron engullendo maridos.
Más todo es insinuado, todo es particularmente un conglomerado
de hilos que atamos con otros hilos.
Al llegar la noche recogemos los despojos de la suma de secretitos.
Antes de dormir las diapositivas se encargan de pasar lista
puedes ver como pasaste el tiempo enojado sin poder hacer nada
sin volver a ser lo que el ser humano era antes
de que la serpiente hablara de acertijos.
Al llegar la noche no puedes taparte ni con la mejor sabana.
Revientan los corazones que comieron de otros peligros.
Bien, equilibro y seducción, yuxtapuesta,
parecerá el hades pero es un día detrás del otro en esta vida,
que a pesar todo lo anterior nos da la oportunidad
de hacerle frente a eso que nos corre por las venas.



Yia

Orión



No es que lo recuerde, es que me reclama. 

Durante 20 días comió y bebió; de la leche y la miel se sació. Durante 20 días pernoctó bajo la sombra de aquel adiós. Después de estar tantos días oculto, Sabbatto pensó que ya era hora de ir en busca Fraggatta. Habían sido pareja por muchos años. Ahora eran recién nacidos y llevaban la insignia de la no paralización en la muñeca izquierda. Eran parte de la rareza pero la sencillez los delataba. Anochecían estando despiertos y todavía tomaban leche de la madre que los criaba. Sabbatto sabía de Fraggatta, (sólo que no era fácil pensar en ella en un cuerpo tan indefenso).
-Los años no decidían sus cuerpos. Cuando hablo de recién nacidos, hablo de la nueva visión, no hablo de edades, ni de rasgos, hablo de volver a nacer, des-configurado.-

Trepó Sabatto por el puente de las ideas, inmovilizó a los cuatro vientos, y dibujó con una vara, el trasluz del encantamiento.

-Somos raros los seres humanos, destruimos lo que nos salva. Es sencillo expeler esto que tengo que hacer. ¿Quién quiere ser parte de esa manada? Somos consumidores de nosotros mismos. Inventamos ideas que (a la hora de la verdad) ni nosotros mismos creemos. Repetimos palabras que alguien más nos dijo que dijéramos antes de dormir y, ¿las creemos? No, no las creemos, somos muy cobardes como para tener fe ciega. Ni siquiera valoramos la vida que nos fue dada y para colmo de males, sólo creemos en ella cuando ya no nos queda más remedio, volvemos a apreciarla cuando casi morimos de un cáncer o cuando estamos a minutos de irnos siete pies bajo tierra. Hacemos reglas que ni siquiera seguimos. Dios dinero, puentes de mercurio, acetato de nada, politiqueo 101, locura mixta, dilatación o aceleración de la muerte, (todo eso hacemos y nada creemos). Luego, después de haber hecho tangibles a esas mismas ideas, consciente o inconsciente- mente, las usamos para destruir a quien no luzca como aliado, a quien discrepe de nosotros y de nuestros, -yo egos yo halagos que yo mega invento- para descuartizar al que está a mi lado. Porque seguramente tiene mejores ideas que yo o luce un estúpido título que no podrá llevarse a la tumba que ni siquiera pagó. ¿Quién quiere ser parte de ellos? Debo recordar que nací ayer. Así que debo lucir tan joven como se me fue encomendado. La página 80 del libro Gramatizer de Heralda, conjuro de fragmentación esquela de matriarca, dice que después de pasadas las dos de la madrugada, debo ir en busca de la que tiene el lunar en forma de Orión.-

"Hay cosas que no puedes evitar, el correr del tiempo no se detiene, las vidas siguen y los hombres renacen."

Fraggatta frecuentaba el abismo, hurgaba en él entre las cuatro paredes del silencio. Decir abismo aquí era decir, la calle, la sociedad en donde ponía sus pequeños pies. Era una escritora desubicada, (de esas que entran y salen de la realidad), coleccionaba poesía, sembraba arte, disparaba fotografías que lucían la desnudez del alma de las cosas. El cemento que vestía la cuidad, ella lo transformaba en historia que respirara algún vestigio de clara vida. Fraggatta era insípida, no tenía gracia al caminar, ni cadencia de nada, era una pequeña giganta que nadie veía.

Habían pasado algunas horas desde que Fraggatta vio la faz, hacían unas cuántas horas de haber visto como estallaban sus dedos enfrente de aquel (computador) rosado, que reclamaba su exoneración.

-Escribir es una de las mejores formas de exorcismo, puedo sacar a pasear mis rebeliones y gritos, puedo discurrir entre la verdad y el delito. Para qué decir que abro las puertas de la caja, si Pandora hace tiempo que cerró las alas, lo único que sostengo y vuelvo, y refuerzo, es que mis demonios son tan ciertos y la certeza de ellos es tan real, que ya son limpios, se reformaron, se han vuelto buenos.-

"Grama que condena mis pies allá afuera, naturaleza que no merece mi ineptitud y mi falta de sutileza, haz que llegue mi alma a su luz, que choque con la suya, que en pleno día la luna lo vea, alma de mi alma, mi delirio y facultad que me dejó la herencia, se tú el sendero que me lleve a la belleza de la puesta verdadera del fulgor de nuestra esencia. Haz que un sábado de lluvia se convierta, en los ojos del que lleva la misma marca que tengo en el brazo izquierdo, ese que despertó ayer y que aún no veo, llévame a las puertas de su corazón, convierte mi poema en un drama real, haz de este conjuro un correr sigiloso del poder de las letras.''


Sabbatto había dudado de encontrarla, miraba el suelo de aquel panorama con desdicha y pérdida. -En el centro de la cuidad no voy a encontrarla, qué tal si no me recuerda, quizás ella no sabe que sé. Estoy casi seguro que lo soñé, quizás ella no exista y yo la inventé. El sábado es día de guardar, quizás nadie salga a pasear, yo tenía la certeza de que ella vendría, total, bajo esta lluvia, no creo que... ella sea capaz de romper las reglas del lugar.-

Sabbatto caminó hacía el establecimiento de revelado de fotografías, (que estaba cerca del parque) era un estudio pequeño, tenía fotos por todas las paredes, y algunas frases desconocidas, las paredes emanaban poesía. Sabbatto dejó su paraguas en la entrada, e intentó limpiar sus zapatos, quería sacudirles la grama.

Al subir la mirada hacia el mostrador, vio a una chica rara que llevaba el cabello rosado, ésta no parecía interesada en su presencia, reveló las fotos que él había traído. Le dijo el precio a pagar, y él buscó el dinero en sus bolsillos, al estirar la mano para darle el dinero, ella vio que él llevaba la marca de Orión.


Fraggatta le dijo: y tú, ¿por qué no quieres ser parte de los humanos?
Él contestó, no tengo otro remedio que parecerme a ellos, mas no soy parte de ellos, no tengo por qué seguir siendo aquello, pues yo sólo veo con los ojos del corazón.

Fraggatta dijo unas palabras que él no entendió, le daba las gracias a la naturaleza por haber escuchado su petición.
Sabbatto sabía que el rostro de aquella chica despedía algo bueno, le miró la mano izquierda y allí estaba (también): Orión.




Yia








































sábado, 8 de junio de 2013

New York



Luces vagan por el entrecejo de la vida
en el radio suena nuestra canción.
La paz se nubla ante mis ojos 
el recuerdo se vislumbra en obsesión.
Se vuelven mudos los carros 
las aceras descansan de los pasos. 
La cuidad me parece otra 
tu rostro ha quedado dibujado.
Apenas salgo del trance,
de la euforia de aquel salón.
Mi mente no quiere anularte
los pies no me duelen, me duele el corazón.
Debes irte, ya sé, has llamado al taxista,
me acompañaste al andén. 
El reloj está marcando
la memoria de ayer.
Tu cigarro lleva mi nombre
tus manos están tatuadas,
debajo de mi corset.
La cuidad no será la misma
los anuncios no veré
ya no deseo el abrigo de mink
ya no quiero usar Chanel 
no quiero ser tuya sin tenerte
no quiero ser flor sin vergel. 
Allá en el pasillo de la calle 
en la pista que dominé
están los ojos cerrados 
del beso que no olvidaré.
Trágame tierra que la cuidad apesta
que me da asco lo que antes era,
lo que ayer fue. 
No quiero las luces, ni el blues
no quiero el whisky, no quiero el rush.
No deseo el tiempo muerto
ni el apartamento en el piso azul.

-Si no estoy yo, si no me encuentro
si no te tengo, si no soy,
si no seré...-
No quiero nada que lleves puesto,
te quiero hoy, mañana, después...

-Y no es que dude de tu promesa
y no es que no crea en ''tu volveré''
es que me quedo a secas, 
es que no aguantaré la sed,
es que pasarán los días 
hasta que te vuelva a ver.-
La cuidad quedará vacía,
yo me volveré un cliché...






http://youtu.be/JhicUOwcgzg

Yia
















miércoles, 5 de junio de 2013

The Life Book of her






Dime: ¿Dónde estabas tú?

Dónde estabas, cuando dije: todos al agua. Cuando el sendero se tornó un pasaje de flores blancas en una tarde lejana. Dónde estabas el día que hice la reunión y no llegaste. ¿De qué te quejas? ¿Acaso viste cuando el cielo tronó los dedos después de aquel eclipse? Supongo que no podías verlo, tu corazón estaba ocupado en su ceguera. Me contaron que no pudiste ver cuando la miel destilaba desde los sauces de la pradera en la sincronización del himeneo con las horas del glaciar nórdico. Te perdiste la mejor parte. Puede que lo hayas visto desde tu célula, y no pudiste venir, ni a saludarme. No mientas. Ya sé estabas viendo el partido que presentaron en la caja esa, creo que usaban un balón raro, era entre dos ciudades. Te gustó mucho la parte en la que se decían improperios. Te vi sonriendo.

(ahora con los ojos fijos en su rostro)

Dónde te encontrabas la madrugada del 23 de febrero del año antepasado, ¿lo recuerdas? ¿No? Pues, yo sí sé dónde estabas. ¿Quieres que te lo recuerde?, o pasamos la página. No me mires así. Acabo de verte voltear y maldecir por aquello que no te sale como quieres. Incluso, ayer te vi pataleando en medio de la calle San Gerónimo a las 4:31 P.M., llevabas el cardigan anaranjado que tanto odia tu hermana. Ya sé que te lo pones para fastidiarla. Oye, ¿sabes tú donde está aquella niña que te ofreció la torta de jamón en el parque, aun sabiendo que era lo único que le quedaba para alimentar su fachada? Pues, yo sí se dónde está, murió ese mismo día. Nadie vio, nadie escuchó, sólo yo. No me bajes la mirada, sé claramente que la recuerdas.

Tengo un paciente en el cuarto C34, (en el pasillo al fondo), está al lado de tu tío Antonio, el del Challenger rojo. El paciente tiene un aneurisma, creo que está algo grave. ¿Quieres venir a verlo conmigo?, o estás muy ocupada, como para cambiar de planes.

¿Ah? ¿No tienes tiempo? Dices que debes ir a ver a Rubén a su mención honorífica, colación de grados. Bueno, entiendo. Nos veremos luego.

(Dos horas pasaron)


Hola guapo:
Volví, me quede pensando. Quizás no estoy haciendo bien mi parte. Pero tú estás siendo rudo conmigo. Yo no tengo eso que tú tienes. No veo, no poseo, no se hacer telequinesis, telepatía, ni tele... nada de nada.
Mira, que un día traté de doblar una cuchara con la vista y todavía está allí intacta. No tengo el genio y figura, ese que dicen que hasta la sepultura. Tengo entendido que: Hasta para morir hay que hacer fila, entonces, cómo hago para ser una mortal, y poder hacer lo que a ti ya te sale. Es difícil, sabes. Me quedé pensando en el paciente, y ni siquiera te pregunté por el tío Antonio, cómo le va con, ya sabes, con la enfermedad esa que le detectaron. Yo... la verdad ni puedo mirarlo a los ojos, no sé decirle: Lo siento tanto. Es por eso que no voy, ¿ves?. Y tú cómo puedes querer a ese que tiene el aneurisma, o cómo se llame la enfermedad, ane... qué, algo así, no sé si lo dije bien.
-Aneurisma.
--Ah, eso mismo, ¿está muy grave?

-Sí, estaba algo grave, pero le conté que su nietecito ya camina, y se mejoró como por arte de magia. Sabes, creo que tendrá más tiempo acá, ''allá tocaron el arpa y un adagio en do menor'', eso quiere decir que le fue dada una extensión. Cuando salí del cuarto lo vi sonreír. Me miró y me preguntó por ti.

--¿Por mí?, pero si él no me conoce, cómo sabe que yo... soy aprendiz.

-No lo sé, sólo sé que debiste estar allí.

--Es que Rubén, ves... Rubén es...
Yo... tenía que ver a Rubén graduarse, se esforzó mucho. Cuando él pensaba en mí, él sentía que yo le soplaba al oído todas las contestaciones de los exámenes. Se hizo abogado, por mí, por su amor a mí.

-Ay, chinita, cuando vas a entender que tienes que hacer tu trabajo, si quieres que todo te salga bien. Debes cumplir con lo que te fue mandado, ese era el pacto. Recuerda que Rubén debe seguir otro camino, debes dejarlo ir.

--Pero cómo dejarlo ir... si, es lo más... que amo.

-Debes salvar, restaurar, componer, arreglar, ayudar, proclamar, amarrar, desamarrar, encaminar, estornudar bondades y verdad. Luego de eso, podrás tener a Rubén, de todas maneras es tuyo, siempre se van a encontrar. Él siempre te va esperar.

--No, no, eso es mentira, siempre me pides cosas que yo no puedo hacer humanamente. ¿Por qué me haces esto? ¿Por qué?

Es así, chinita, no hay más que explicar. No se ven tus alas pero eres sin igual. Ese es tu destino, no hay más que hablar. Ven, te voy a mostrar los misterios que hay en un grano de arena, te voy a mostrar lo que puedes hacer con los anillos de un árbol. Ven, no llores más.

- Chinita, ¿dónde estabas tú?, cuando te formé, cuando eras sólo un 548JD23, de la base 9. 80 de la división Granate 23043. Dónde estabas tú cuando te pensé, cuando ni siquiera tenías nombre, y no habías llegado a esta hoja de papel.




Yia


-- (Ah, y una última pregunta: ¿Cómo sabes que Rubén va a esperarme?
- Sólo lo sé, porque, a él también lo formé.



http://youtu.be/zNpeK7sDLzE