viernes, 8 de noviembre de 2013

PRINCIPIA ALCHIMIAE





Me cuentas de no sé que cosas. Me río por dentro. Tomo un sorbo.
No sabes cuán grande es el espectáculo que estoy presenciando.
Cruzo la pierna, comienzo a escucharte. Opino de la pintura que veo en la pared.
Digo qué bonita. Dices es un asco. Muero de risa. Sabía que ibas a decir eso.
Me cuentas del postimpresionismo y tus dotes de emular a Van Gogh.
Se asoma una pizca de ego pero luego la soplas con una sonrisa.
Eres hermoso. Eso no lo sabes. Ni siquiera te importa saber como luces.
En cambio yo, llevo en la cartera un espejo y un lápiz de labios.
Has tratado con todo tipo de mujeres.
Me conoces bien y sabes que no soy frívola,
dices: que más da lo que otros piensan.
A mí me encanta que seas muy femenina.
Pides otra copa, dices, a ella lo mismo.
Me tomas la mano izquierda y me regalas un poema.
No puedo decir nada, qué quieres que haga estoy enamorada.
Te miro tanto que el silencio de mis ojos te roba el alma.
Me miras tanto que no puedes mirarme más. Cambias la vista.
Dices: vámonos, no aguanto. A tu casa o la mía. Te digo: en el auto.
Ahora te ríes como pensando... yo miro tu cara y sé a lo que vamos.
La espesura del poema se hizo de respiraciones y lapsos.
La magia se esparcía en los colores de un largo infinito...
Gemimos hasta que los cristales se volvieron opacos.
-Estoy loca... sabes, estoy loca. El que está loco soy yo, loco por ti, estoy loco-
Me besas de nuevo. Me ayudas con el vestido.
Manejas hasta donde dobla la noche. Nos bajamos del auto.
No sé cómo hiciste, ni qué llave usaste, pero entramos a un viejo teatro.
Me cuentas que en ese lugar existen voces del ayer y que aún te reclaman.
Yo te digo que tengo tanto que aprender
y que amo que me muestres tus deudas con la nada.
Nuevamente te acercas y me robas un beso. 

Me dices que valió la pena enterrar el pasado y arriesgarnos en esto.
Veo un piano. Lo desempolvo un poco, toco algo y me dices,
recuerdo eso. 

La noche parece interminable.
No dejo de agradecer cada minuto que vivo.
No dejo de investigar la alquimia de tus ojos.
No dejas de hacerme saber lo grande de este encuentro.
Yo no sé. Yo no lo sé. Yo no sé si esto es un sueño. Cierro los ojos, los aprieto.
-Me dices: Yia, no estás soñando. Mi amor, amor mío.
Lo estás viviendo. Me está pasando, te está pasando.
Estoy aquí, contigo.








Yia























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