jueves, 21 de noviembre de 2013

Endiabladamente bella




El hombre sabio tuvo una excusa
en medio del sueño.
-Haré una hembra
para perder la razón-
Pactó con el coito de la rosa
para ganar tiempo
entre la abeja y risco.
-Será sabia como yo-
Creció en estatura y buscó
los secretos de la luna
para hacerla su vicio.
-Será humilde pero con talle de altiva-
-Amará la poesía más que a la vida-
-La haré endiabladamente bella
 y será mía al salir el sol.-


Me creó a su medida.
Limó sus dedos y sopló
en mi rostro hadas negras.
Allí en lo profundo de la esencia
plantó el hambre insaciable
que hace que tenga sed
de la lengua que roza lo corto de
mis tres letras.
-Será buena-
Me dio un corazón enorme
que pudo ajustar para que cupiera.
-Quiero que sepa decir no
 cuando deba-
Miró el mar y mezcló
el horizonte con la mirada
de una virgen mascando
la hoja que espera.
-Será humilde pero con talle de altiva
amará la poesía más que a la vida-
Cercó las nubes e hizo bramar
fuerza animal en mis piernas.
-Deseo que sea tierna-
Puso un trueno debajo de la aurora
para protegerme de la niebla.
Quiso fornicar pero no lo hizo
así que tomó sus ganas reprimidas
y las arrojó en mi vientre
a manera de bautizo.
-La haré endiabladamente bella, dijo.
-Será mía como el cielo y la tierra-







Yia







1 comentario: