martes, 22 de octubre de 2013

Por qué

Ya no te busco, yo creo en lo incorruptible de nuestro amor.


Ahora guardo tu voz en una botella. Esa botella que no se perdió en las Bermudas. Esa voz que evolucionó en la travesía. Ya no calculo distancias ni borro fronteras. Ya no camino de espaldas ni canto en la prisión de las estrellas. Me quedé con tu poesía. Esa que me mira irreductible. La que me besa en la niebla, la que me toca cada fibra. No amor, ya no te busco. Dejé que tu boca esbozara la libertad más contradictoria, la voluntad que requiere la mayor de las fuerzas. Dejé que construyeras tu puente con la vida. No cielo, no intento alcanzarte. Yo te llevo en cada sombra. Penetras en la luz, pasas por la grieta. (-ya te dije, ya no te busco-) Me quedé con tu poesía. Te leo en todo lo que no tocas. No amor, ya me di por vencida.

Pero por qué esta playa, por qué mis pies mojados lloran. Por qué pregunto todo. Por qué quiero saber el porqué de las olas y su cortejo con la orilla. Por qué al abrir la botella escucho que me nombras, por qué tu voz no me deja. Por qué regresas y tocas mis labios, con la brisa.


















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