miércoles, 16 de octubre de 2013


Llegué a la orilla
Arriba el cielo
Pacté
Estuve contigo
Tomé de tu copa
Versé tu estrella 
Solté tu mano
No dije adiós
Viajé
Llegué al desierto 
Tuve sed
Cavé donde tú cavaste
Me busqué 
donde me habías encontrado
Mas no me hallé
No, no me hallé
No estaba el pebetero
No encontré el vellocinio
ni la esfinge sagrada
que prometía el ayer
Encontré un sentimiento inútil
una ruina, un fósil
un charco de lava
un crujir de dientes
el arrastre de cadenas
el ruido de unos pies...
y un letrero que decía:
Tu tiempo no es mi tiempo.
Sabía que ibas a volver.



Yia

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