miércoles, 23 de octubre de 2013

Constrictora



Soy la dueña desde que gané el peso adecuado. Tengo los ojos blancos porque llegó el tiempo de la muda. Aquí no hay miedo que yo no perciba ni silencio que no oiga. Ahora lo único que deseo es arrastrarme hacia el agua. Contrario a los que ellos imaginan, no uso el movimiento serpentino. Bajo hasta lo más profundo y emprendo mis mil maneras de dominar lo que es mío. Tiemblan ante mi presencia pues no saben todo sobre mi existencia y mis antecesores aún están escondidos. Dicen que soy un monstruo, y qué les importa si ni siquiera entienden lo que es el ciclo de la vida. Si supieran que tengo engendros que superan mis destrezas. Aquellos aún no han arrastrado sus cuerpos porque les toca cuando sientan que deben salir del enredo que tienen el uno con el otro. Mis pequeños saben en dónde el placer los alimenta. Ya deben tener hambre, cuánto me alegra que pronto serán tan viles como yo. Soy el horror camuflado en la belleza inalcanzable. Puedo causar heridas inmensas. Sigo arrastrándome en el fondo y este es el Río Yata, donde siempre seré una leyenda. Miro a mi izquierda y veo tu celaje, qué demonios haces aquí, idiota. Esa cámara no podrá borrar mi linaje. Eres tan estúpido que arriesgas tu vida por tu ego y el de otros. No lo haces para aprender, tú viniste porque quieres gloria. Sigo por la derecha y ahí estás, otra vez. Te ves tan ridículo con ese traje, hasta parece que quisiste imitarme. Imagino que trabajas con esos que vienen a sacarnos fotos. Me daría la vuelta y te exprimiría en segundos. Eres uno de esos malditos que han destruido la selva. Pero hoy no voy a comerte como quisiera, voy a ignorarte como la porquería que eres. Siento lástima por ti en este momento. Eres tan inconsciente. Voy a permitir que me persigas hasta que ya no puedas. Dejaré que grabes un poco, pero ya sé quien eres. La próxima vez que te vea por estas aguas haré lo que dicta mi naturaleza. Deberías darle gracias a tu dios dinero porque no quise voltearme a verte. Será mejor que te alejes de mi dominio. Espero que no regreses, si vuelves acabaré con tu vida.

-Anaconda



















Yia

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