martes, 20 de agosto de 2013

Proyección




Tengo ojos en las manos
conciencia de que veo y vivo.
Encima de mi cuerpo lleno sombras
late un corazón enjuto de amor corrompido.
La máscara que no me cubre de nada,
arrastra gritos de un Hades perdido.
Miro a mi lado
y me detengo cuando giro,
me circundan conejos no conocidos,
me seduce el surrealismo que llevo suprimido.
Lleno mi respiro de tinajas de Gioconda,
mi alma de sed se ha dormido.
Ni el propio Da Vinci entendió su código.
No me basta saber del tiempo desmedido.
Y no me roba el sueño la gloria del mentiroso
ni la fama del escriba que dice ser redimido.
Sabiendo el alto precio del sacrificio enmudecido,
sigo tambaleando con mi espada de doble filo.
Y que conste que estoy conciente de mis delirios,
hagan lo que hagan,
y hagan lo que quieran
pero no cuenten conmigo.
Que peinen mis cabellos de olvidos...
que corten las alas de los ángeles
que han sido lanzados al precipicio.
Ah,
yo no dejé que vendieran mi alma,
ni maldije al erudito.
Podrás no entender mi proclama.
La cruz llevo,
por no hablar como hablan los elegidos.




Yia

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