martes, 2 de julio de 2013

Léalo, si quiere.



¿Alguna vez has observado a alguien que sigue una dieta estricta? ¿Has visto a alguien que es fiel a los horarios? ¿Alguna vez has admirado a alguien que sigue al pie de la letra lo que dice la religión que profesa? ¿Has visto el ímpetu y el esfuerzo de un deportista que sigue su entrenamiento sin fallar? ¿Alguna vez te has preguntado qué siente ese que va todos los días en bicicleta a su trabajo, aun teniendo auto? No sé, pero yo miro el mínimo detalle de la gente que siento que es apasionada. Me gusta admirar a alguien que sabe a donde va, aunque tenga miles de dudas. Me gustaría que observaras detenidamente a un aprendiz de piano, o a un bailarín que no se cansa de mejorar sus movimientos. Es admirable ver como se desviven por ser lo mejor en lo que hacen. El problema está cuando quieren que todos amen lo que ellos aman. El problema está cuando quieren imponerte la pasión por una cosa determinada. Veo como quieren hacer un altar de su pasión, de su idea, y quieren proclamar que eso es lo único importante y lo primero. Ponen ese hábito, gusto, tarea, como una institución o valor moral (que si no estás en el eje de ellos... no sabes nada, no estás en lo trendy de su momento fashion) o sea si no sigues su idea, te hacen a un lado. No me gusta cuando se vuelven fanáticos de hacer a otros fanáticos. Explico: Es verdad que te gusta leer habitualmente y eso es bueno, pero si a tu hermano no le gusta leer, no le digas que no sirve como persona o que no es inteligente porque no lee con la frecuencia o con el arraigo que tú lees. (Es cierto que si leyera más sería estupendo pero... no es su gusto.)
Es como esas personas que dicen, la música que me gusta es la mejor: "lo que yo escucho es buena música''. ¿Es buena música? ¿Es buena música sólo porque tú crees que es buena? No es así, eso es una opinión. Puede que esa música sea detestable para el que está sentado a tu lado. Claro, hay música que es una porquería. Así como hay esculturas, teatros, sabores, políticos, cosas, que también lo son. Lo que desagrada es la arrogancia de creer que se tiene única, absoluta e irreversible verdad. Todo es cuestión de respeto, gente, respeto. No impongamos nuestras obsesiones y gustos.

Puede que las cosas que yo diga no le interesen a nadie, pero como tengo criterio propio, me gusta dejar caer lo que pienso para que otro decida si quiere o no agarrar algo de lo que digo. Escribí esto, porque veo que hay personas que se obsesionan tanto con algo y piensan que el mundo sólo gira en torno a eso. No es que me interese meterme en la vida de nadie, sólo es que pienso que debemos respetar las aptitudes, talentos, y gustos de los demás. Tampoco es que crea que lo que piensa otro no tiene fundamento o es una estupidez, no, no es eso, es que creo que cada cual fue dotado con algo que lo hace único, irrepetible, y merece tener su tiempo de brillar, su espacio. La militancia el ''yo mío es lo único'', eso es lo que los mata. Ahí está todo el problema en, la militancia. Quizás sí hay que seguir lo que dice la palabra de el libro más famoso del mundo, quizás, sí. Quizás sea bueno que pueda haber en la Tierra, alguien que represente a la fuerza más grande de las fuerzas, un encarnado que se siente a tratar de poner el orden del cielo en el suelo, quizás sea bueno, y los que no lo creen estén equivocados. Puede que hayan cosas que son ciertas y yo las de por falsas. Puede que a ti te guste de pera y a mí de manzana. Lo que quiero decir con esto, es que no porque yo crea que el cielo es azul, es azul... y de hecho es azul, pero, ¿para un daltónico lo será? Todo es relativo, y no voy a entrar en la teoría de la relatividad porque entonces no acabo.
Pienso esto sería un lugar más habitable, más bonito, si no pasáramos tanto tiempo tratando de imponer nuestros gustos buenos o detestables. (Pienso que puede haber un mundo mejor, un mundo en donde cada cual pueda opinar lo que quiera y como quiera, con respeto, sin la necesidad de llamar la atención con posturas ridículas de prepotencia.) Deje que cada cual se cure a su manera, enseñe, pero hágalo con palabras dulces, con amor, sin imponer, sin obligar a que sean como usted quiere que sean. Creo que hay que tener fe, de la buena, creer y creer a los cuatro silencios, y a gritos. Sí, pero cree para ti y haz que se refleje, míralo interno, que crezca dentro de ti, tu mejor muestra es el ejemplo, -eso arrastra más-. Haz algo bien y van a seguirte. Otros van a admirarte sin que tengas la necesidad de obligarlos a ser parte de tu reality show. Deseo un lugar más agradable que me ayude a escoger, a escoger eso que yo creo que es lo mejor para mí. Espero que tú también decidas escoger lo que te gusta y te hace bien, pero siempre recuerda que como tú no hay dos y que nadie puede venir a obligarte a ser lo que no eres. Me gusta la gente que tiene pasión por lo que hace y que decide por sí mismo su camino. Escribí esto, tú decidiste leerlo, si te gustó y algo agarraste bien por ti, a mí me hizo bien escribirlo. Gracias por leer y que conste, si llegaste hasta esta parte fue porque te interesó lo que dice mi cabeza rara, no porque te obligué. Un abrazo, muchas gracias.



http://youtu.be/0k2Zzkw_-0I



Yia









































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