miércoles, 5 de junio de 2013

The Life Book of her






Dime: ¿Dónde estabas tú?

Dónde estabas, cuando dije: todos al agua. Cuando el sendero se tornó un pasaje de flores blancas en una tarde lejana. Dónde estabas el día que hice la reunión y no llegaste. ¿De qué te quejas? ¿Acaso viste cuando el cielo tronó los dedos después de aquel eclipse? Supongo que no podías verlo, tu corazón estaba ocupado en su ceguera. Me contaron que no pudiste ver cuando la miel destilaba desde los sauces de la pradera en la sincronización del himeneo con las horas del glaciar nórdico. Te perdiste la mejor parte. Puede que lo hayas visto desde tu célula, y no pudiste venir, ni a saludarme. No mientas. Ya sé estabas viendo el partido que presentaron en la caja esa, creo que usaban un balón raro, era entre dos ciudades. Te gustó mucho la parte en la que se decían improperios. Te vi sonriendo.

(ahora con los ojos fijos en su rostro)

Dónde te encontrabas la madrugada del 23 de febrero del año antepasado, ¿lo recuerdas? ¿No? Pues, yo sí sé dónde estabas. ¿Quieres que te lo recuerde?, o pasamos la página. No me mires así. Acabo de verte voltear y maldecir por aquello que no te sale como quieres. Incluso, ayer te vi pataleando en medio de la calle San Gerónimo a las 4:31 P.M., llevabas el cardigan anaranjado que tanto odia tu hermana. Ya sé que te lo pones para fastidiarla. Oye, ¿sabes tú donde está aquella niña que te ofreció la torta de jamón en el parque, aun sabiendo que era lo único que le quedaba para alimentar su fachada? Pues, yo sí se dónde está, murió ese mismo día. Nadie vio, nadie escuchó, sólo yo. No me bajes la mirada, sé claramente que la recuerdas.

Tengo un paciente en el cuarto C34, (en el pasillo al fondo), está al lado de tu tío Antonio, el del Challenger rojo. El paciente tiene un aneurisma, creo que está algo grave. ¿Quieres venir a verlo conmigo?, o estás muy ocupada, como para cambiar de planes.

¿Ah? ¿No tienes tiempo? Dices que debes ir a ver a Rubén a su mención honorífica, colación de grados. Bueno, entiendo. Nos veremos luego.

(Dos horas pasaron)


Hola guapo:
Volví, me quede pensando. Quizás no estoy haciendo bien mi parte. Pero tú estás siendo rudo conmigo. Yo no tengo eso que tú tienes. No veo, no poseo, no se hacer telequinesis, telepatía, ni tele... nada de nada.
Mira, que un día traté de doblar una cuchara con la vista y todavía está allí intacta. No tengo el genio y figura, ese que dicen que hasta la sepultura. Tengo entendido que: Hasta para morir hay que hacer fila, entonces, cómo hago para ser una mortal, y poder hacer lo que a ti ya te sale. Es difícil, sabes. Me quedé pensando en el paciente, y ni siquiera te pregunté por el tío Antonio, cómo le va con, ya sabes, con la enfermedad esa que le detectaron. Yo... la verdad ni puedo mirarlo a los ojos, no sé decirle: Lo siento tanto. Es por eso que no voy, ¿ves?. Y tú cómo puedes querer a ese que tiene el aneurisma, o cómo se llame la enfermedad, ane... qué, algo así, no sé si lo dije bien.
-Aneurisma.
--Ah, eso mismo, ¿está muy grave?

-Sí, estaba algo grave, pero le conté que su nietecito ya camina, y se mejoró como por arte de magia. Sabes, creo que tendrá más tiempo acá, ''allá tocaron el arpa y un adagio en do menor'', eso quiere decir que le fue dada una extensión. Cuando salí del cuarto lo vi sonreír. Me miró y me preguntó por ti.

--¿Por mí?, pero si él no me conoce, cómo sabe que yo... soy aprendiz.

-No lo sé, sólo sé que debiste estar allí.

--Es que Rubén, ves... Rubén es...
Yo... tenía que ver a Rubén graduarse, se esforzó mucho. Cuando él pensaba en mí, él sentía que yo le soplaba al oído todas las contestaciones de los exámenes. Se hizo abogado, por mí, por su amor a mí.

-Ay, chinita, cuando vas a entender que tienes que hacer tu trabajo, si quieres que todo te salga bien. Debes cumplir con lo que te fue mandado, ese era el pacto. Recuerda que Rubén debe seguir otro camino, debes dejarlo ir.

--Pero cómo dejarlo ir... si, es lo más... que amo.

-Debes salvar, restaurar, componer, arreglar, ayudar, proclamar, amarrar, desamarrar, encaminar, estornudar bondades y verdad. Luego de eso, podrás tener a Rubén, de todas maneras es tuyo, siempre se van a encontrar. Él siempre te va esperar.

--No, no, eso es mentira, siempre me pides cosas que yo no puedo hacer humanamente. ¿Por qué me haces esto? ¿Por qué?

Es así, chinita, no hay más que explicar. No se ven tus alas pero eres sin igual. Ese es tu destino, no hay más que hablar. Ven, te voy a mostrar los misterios que hay en un grano de arena, te voy a mostrar lo que puedes hacer con los anillos de un árbol. Ven, no llores más.

- Chinita, ¿dónde estabas tú?, cuando te formé, cuando eras sólo un 548JD23, de la base 9. 80 de la división Granate 23043. Dónde estabas tú cuando te pensé, cuando ni siquiera tenías nombre, y no habías llegado a esta hoja de papel.




Yia


-- (Ah, y una última pregunta: ¿Cómo sabes que Rubén va a esperarme?
- Sólo lo sé, porque, a él también lo formé.



http://youtu.be/zNpeK7sDLzE































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