lunes, 3 de junio de 2013

Lo más importante es invisible



Hay algo dentro de mí, aún no sé como luce sólo sé que es como un claro de luna melódico que se vierte a medida que avanzan las causas. Es una sustancia gris que me rebota desde del cerebro a los pies, un desconocido analítico, un intruso que me dice que hay un derredor que sospechar, que calibrar, que poseer/ desposeer. Una desmesurada calma que equilibra hasta la más mínima elongación o retracción de mi ser. Para ser exacta es un hospedero, un visitante reluciente que proviene de un lugar equívoco para la mente ''normal'' que razona indiferente ante la vida y la naturaleza que siente. Ayer, intercambié secretos, los guardé con él y en él, y el claro de luna le avisó a todas las porciones de mi cuerpo que se entrelazan con las preguntas del amanecer.

Los pensamientos subalternos se arremolinaban construyendo 10, 000 ideas que me sobrepasaban hasta el cansancio. Lo cierto que es que lo llevo es de gran tamaño, y aún me queda la fe de que siempre conseguiré canalizarlo. Sucede que he recibido varios llamados escritos a mi correo con facultades de holográfico, realmente dudé cuando leí el pedido humilde de aquellas almas enormes en esencia y sencillez, mas tuve que aceptar el llamado a la franja del papel. Ellos, (los que me escribieron) tenían una petición común, decían: Extraño/Extrañamos tus letras. Nunca pensé que alguien... que algunos, iban a extrañar algo que hago para mí y que nunca he dejado de hacer. La verdad es que estoy agradecida por tanto. Gracias a todos los que hacen ruido, aunque -la verdad- debo agradecerle más a los que pasan en silencio y sin dejar rastro, gracias, porque me enseñaron a no necesitar el crédito o el aplauso. Eso me construye, me hace fuerte, me hace pensar que es difícil, que es un reto, y los retos me hacen preguntar y dudar de tanto. Gracias a los que pasan por todo el bosque de los ensueños de mi ser.

Con un día de llamado, pude confirmar lo que mi optimismo ya daba por sentado. Ese mover que sé, que puede suceder...

Un claro de luna llevo por dentro, un estallido en mi correr estacionario, en mi locura de renacer cada vez. No existe forma de optimismo más divina que impartir eso que te vibra de la cabeza a los pies. No hay mejor muestra de coraje que atreverse a crear, lo que no se ve.



Yia

















No hay comentarios:

Publicar un comentario