miércoles, 10 de abril de 2013

NORTH KOREAN INVASION




Mi nombre es Mildred H. Calvin y ahora estoy al mando.

Quisiera mentirles, decirles que esto es falso, una película, pero no, no puedo. Ahora todos somos la milicia, quisiera decirles que ya son supervivientes, y que los invasores norcoreanos son zombies, pero no, esto es real.

Aquí no hay nada más que conciencia. Espero que estén listos. Sé que somos menos, así que debemos hacérselo muy sangriento para que quieran quedarse. Tenemos que eliminarlos. Ahora somos los malos según ellos, nosotros creamos el caos. Para ellos esto es sólo devastación, para nosotros este es nuestro hogar.

Todos están por todos lados. Si no vuelves a ver a tu familia, no te alarmes. Esto es la guerra, aquí todos somos uno, somos una nueva familia, víctimas del infortunio. Debemos mantener la calma hasta que todo se estabilice.

Estamos aquí para decirles que también tenemos miedo. Pero esto es lo que hay, ya nos han invadido, han destruido nuestras casas, no hay comodidades, ya no hay inodoros que sirvan, no hay nada. Han matado a no sé cuántos...

Tenemos que trabajar en grupo. Necesitamos mejores armas. El corazón debe estar duro, muy duro. Toda arma que vean es de nuestra pertenencia, si es necesario robar alguna del enemigo, tómala, y no hagas ruido. Parezco fría sí, pero esta es la guerra.
Debes usar actuar con inteligencia, pero sobre todo actúa por instinto.

Calcularemos las distancias, haremos un nuevo formato de acomodo. Crucemos miradas. Estudiemos el entorno. Debemos hacer que imaginen que no los vemos. Acumulemos municiones para el momento preciso. Asegúrense de tener la boca cerrada. Hagamos el plan de desalojo.
Llenen sus bultos con lo que puedan, pero que no tenga mucho peso, pongan agua y algún alimento no perecedero. Sobre todo recuerden que ellos no nos quieren, no conocen la piedad, ellos no tienen corazón, sólo piensan en tortura, para ellos eres un número más, una molestia existencial. Por esa y otras razones que no voy enumerar, les daré una regla individual.
Seré breve con la regla para casos de emergencia, es así de sencilla: Relájate, respira y dispara. Pero a toda costa sálvate, sálvate, y si puedes salva a alguien más. Nuestro refugio en las noches será el bosque, huye siempre a los bosques. Tratemos de ser cautelosos.
Debemos unir a todos nuestros contactos de la cuidad, el profesor Anderson se encargará del radio transmisor, y recuerden: mientras estemos unidos habrán menos muertos. Esto es la retórica bélica contra quienes ellos perciben que son sus agresores. Este no es su mismo fanfarroneo de siempre...
Seremos el campamento Blue Machine.
La segunda regla individual es más sencilla que la anterior y dice así: si ellos están cerca, y puedes correr, corre.
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(Mientras tanto en el bosque, -Sophie, ya no es la misma, Sophie ahora es H22-)

- No hay nada de bueno en la guerra, nada hay de dulce en su sabor, me tiemblan las piernas, me duele el dolor. Allá el sonido seco, el abrigo ya se acabó, los carros grandes, las estaciones varadas, el cuento del pasado, ya no toco el amor. Ya nada es como era, ya ni siquiera espero a quienes me esperan. Acaban de matar a mi padre, en mi cara, en mi puerta y yo he salido por la ventana que estaba abierta. Tengo frío, tengo náuseas, me sigue doliendo la pierna izquierda. Ayer no sé si comí, estoy débil, tengo sed, y sólo me queda un poco de agua de la que me dio Miguel. Robaremos algo para comer cuando el sol caiga, espero tener fuerzas en mis pies. Creo que Rodrigo está en la otra división, le ruego al cielo para que esté bien. Alicia murió, Sacha... Sacha, de Sacha no sé. Yo no esperaba esto, esta mañana maté a un hombre, o no sé yo sólo disparé. Sus ojos no me querían, sentía asco por mí, lo pude oler. Mamá, quisiera que estuvieras aquí, maté a un hombre, mamá, lo maté...

- decía para sí misma ''Sophie'' H22-



fragmento




Yia

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