lunes, 11 de marzo de 2013

Perfecto imperfecto








Tanto de ti me está ahogando de mí, en cruces de trenzadas palabras que tienen un poder que nadie puede comprender. Tanto de ti, se está eclipsando en mí, en soles, praderas y montañas. Tanto de lo que posees se mezcla con mis alas cuando salen en palabras, cuando se hacen arcos de justicia y te transformas en la criatura mitológica que invento cada vez que tengo ganas. Eres como un águila azul que se hace enorme cuando va abriendo sus alas. Eres todo en mi nada, la sed que hace a mi boca agua. Algo de ti se posa en mí, con todo lo que tienes en cada forma que reflejas. Eres el primer bocado que me alimenta. Eres, eres, eres...
Ese sabor que altera cada membrana que tiene el motor de mis fuerzas. Eres ese corto circuito que me acelera de adentro hacia afuera, ese no se qué, que sólo sabes tú que yo sé, tiene todo cuánto cabe en la plenitud de tu magnificencia. Tienes todo en ese no se qué, que me envenena, con un veneno que no daña, que no mata sino que me da vida nueva. Tienes lo incomprensible que hace que quiera aprender de tus muchas vueltas. Ese tanto de ti, que me está ahogando de mí, me hace tuya entre certeza y certeza. Es que tengo que repetirlo, es que tienes, tienes, tanto de mí, que me embelesa. Tienes eso que se suspende en los pleonasmos exigentes que no se extinguen en tu boca, sino que se vierten en todo lo que me provoca. Eso que eres, eso que tiembla en mi alma, como cuando cae en cámara lenta la primera gota de todas las gotas. Porque eres el tanto que suma los linajes dulces de la fragilidad y el cambio. Porque tuyo es el sendero del camino dorado. Tienes la mente que los milenios envidiaron, posees la sabiduría de mil sabios raros... tienes la palabra que puede paralizar a un mundo deshumanizado. Tanto de ti, me deja sin aire, para respirar un nuevo oxígeno, que hace que exhale, una legión de niños, canciones, alegrías, pueblos, personas libres, mujeres, hombres, aves, mano de obra, libros...
Es que tú no sabes, lo bueno que haces. Recuerdo todo lo hermoso que me enseñaste. Hiciste que el miedo se vuelva mi arma más importante, me mostraste como transformarlo en logro, en arte, es que tú me infundes el valor para matar el tedio, la amargura, el desagrado, el desaire...
Esto es un compromiso con las huestes de un mundo que no ha sido diseñado, este vientre no tiene un solo rastro del sabor salado que dejó el pasado, tú me regalas el cielo que se cubrió de vuelos rasos. Tienes tanto de mí, que me reconozco cuando te miro, cuando te amo.








Yia



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