lunes, 11 de marzo de 2013

No estoy






Sería fascinante ser invisible, no existir, existiendo. Eso de no verse, es un misterio que seduce, pero no estoy completamente segura de querer desaparecer. Lo voy a tratar como prueba, así que si quieren me acompañan. De todas maneras eso de esfumarse es una tremenda idea. Es como irse a el monte lejano, comer de lo que comen los pajaritos, vivir un día a la intemperie, tener vocación de ermitaño. Creerse el tipo de la película del Náufrago y no tener la necesidad de amar a una bola. Es algo así, como irse de todo, pum, estallar en mil pedacitos de invisibilidad. No tener peso, ni esa carga de ser visto; tal cual, así tan expuesto a los afectos y a esas cosas parecidas a la envidia.

Ya me dijo mi camarada, tú estás demente, en qué cosas piensas. Bueno, no es que piense en locuras, es que es lógico pensar en diferentes alternativas, que por más absurdas que sean, a mí me parecen toda una hipótesis seductora. Puedo querer ser nada, o sea sí, no tener nombre, ni muros que la mayoría ni quisiera aprecia.

Como me dijo un día mi adorada abuela: a ti si te dejan traspasas paredes como el hombre invisible. Yo lo tomé literal por eso escribí esto de la desaparición completa.
No sé, es como subirse a la dimensión desconocida o dar una vuelta por el Triángulo de las Bermudas, sí, eso me gusta, ahí sí hay misterio. Esos viajes son muy interesantes, más si nadie te está viendo, recuerda que no existes, y esto es sólo una prueba.

Lo dije en mi mente: necesitas hacerlo...

Al poco tiempo (mitad del día) me sentí ahogada, miraba para todos lados, las manos me picaban. Tenía una leve desesperación momentánea.
-Esto de desaparecer me está afectando. Qué pasará con esto y con aquello? Por qué quiero saber de esto otro? Qué angustia no tener noticias de fulano de tal o de perencejo!
Me siento desnuda!

Empecé a extrañar a ese que me traduce el japonés que tanto me encanta, me hacía falta ese que me muestra las imágenes de las cosas que le pido, ah y ni hablar de la hora, no sabía que hora era, no traía reloj, el sol no me decía. Hasta quise saber si hacía frío, no tenía ni un poco, pero quería saber, creo que era parte del nerviosismo.

Antes de tratar esto, pensaba que sería maravilloso caminar y no ver mis huellas, escuchar los pájaros y no el "pup" de las notificaciones, ver las quejas de aquel, las inseguridades de aquella. Pero bueno, son mis amigos debo aceptarlos como son, de todas maneras los quiero, ellos me soportan a mí. Gracias al cielo que sólo fue un día. Debo apresurarme, necesito cargar el celular.

Mañana prometo que lo usaré menos... no, no, mejor le quito el internet y punto; o que tal si lo apago?



Yia

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