jueves, 21 de marzo de 2013

Fiera



Lo diviso, me incorporo,
me suelto, viajo con precisión, 
cada uno de mis músculos se pone escena. 
Me estiro, respiro, me lleno de ira,
está en mi naturaleza.
Me alargo, saco todas mis fuerzas,
mido, enciendo los ojos, me concentro,
me acerco, llego,
llego, cada vez estoy más cerca.
Me detengo, lo rodeo, investigo,
lo peso con la vista, me mira, lo miro,
me quedo perpleja.
Lo ensayo en mi mente, me capta,
no se inmuta, no se aleja,
me siente, lo siento, me detiene un pensamiento,
él también me recrea,
lo subestimo, me subestima,
siente las sombras que me rodean.
Se pone en guardia, sus patas no tambalean
intenta quitarme el territorio
y yo tengo que cuidar a la manada indefensa,
-también quiero permanecer
en este lado de la selva-.
No puedo dejar que me amedrente,
no puedo permitir que me muerda.
Me mira a los ojos, me ensaya,
damos vueltas, algo ocurre, la ira pasa,
su semblante ya no es el mismo.
Su mirada ya no pesa,
mi respirar ya no es acelerado,
me huele, se acerca, me acerco -huele bien-
Se sienta, me siento,
entre sus patas me recuesta,
tengo sueño, me acaricia,
lo quiero, me quiere, nos queremos.
Me duermo, me estoy durmiendo,
me besa, me besa, me besa...


Yia
























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