sábado, 5 de enero de 2013

Mi cita con la inevitable



Ven, por qué callas? 
Por qué haces desaparecer a la gente?
Por qué el deseo lúdico que enseñarme a extrañar? 
Para qué las dudas, la congoja y el desdén?
Ven, quiero no temerte esta vez.
Quiero empuñarte, y que seas tú quien tiemble.
Cambiemos de lugar, iré por delante,
tú irás al revés, cambiemos de papel.
Dime, qué se siente estar al borde,
cómo sientes las rodillas y el frío...
No me digas... yo te digo!
Se siente horrible ser como tú,
se siente el vacío...
A ver, tienes el remedio, la cura,
o son delirios míos?
Ven, mírame, háblame como habla la noche,
dirígime la vista hacia las cosas que no veo.
Já, como quisiera gritarte que me dejes...
que no vuelvas a pisar mi apellido,
que no camines más por la casa de mis parientes...
Ven, siéntate, me calmaré, iré despacio.
Comencemos otra vez...
Deseas un té, algo más fuerte?, o quieres
que te rompa los dientes con mi mirada insistente.
Ven, muerte, te reto a un duelo secreto...
quítame la vida a mí, pero a los míos,
déjalos disfrutar de sus momentos, por más tiempo.




Yia














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