miércoles, 2 de enero de 2013

ENCONTRÉ



Llevo horas buscando en el lodo.
Llevo una vida entera volviendo
al principio del fin.
Como aquel que va a todos
lados y a ningún sitio,
llevo todas ganas de comenzar
a surgir.
Llevo días buscando entre las hojas,
pernoctando entre las huellas del aserrín.
Llevo inviernos sin fríos entrelazados
guardando un abrigo limpio, desvencijado,
para quien desee subsistir.
Llevo tiempo mirando que lo añejo sirve,
y que lo antiguo de su mirada
no se pierde en la nada de un ataúd.
Llevo mis años contado anécdotas
que yo sólo entiendo,
porque las construí, amando aún.
Llevo miles de respiraciones constantes...
admirando las rarezas del ocaso
y las manifestaciones personales de la salud.
Llevo la mirada puesta en las dudas;
cada vez son mayores los recodos,
y cada vez hay menos manos que ayudan.
Tengo por seguro que mi tiempo en vela,
es parte de la esencia del tesoro que urdí.
Por eso entre buscando y buscando
he aquí lo encontré, he aquí lo que aprendí...

Encontré, que lo que no tiene lustre
es mejor que el oro.
Encontré, que lo que tiene oro no tiene
lustre glorioso.
Encontré, que un segundo puede ser milagroso.
Encontré, que el deseo persigue
a quien tiene las ganas de permanecer
vivo, aunque la vida lo ahogue
entre socorros y olvidos.
Encontré que en la oscuridad, nace la luz...
que el destino no es la meta sino el camino,
que la cuenta regresiva la decide lo incierto...
Encontré, que el verdor de la primavera
se renueva con la lluvia,
y se embellece con el viento.
Encontré, que la tristeza se aplaca
con un poco de cariño...
con el latido al unísono con el sentimiento ajeno.
Encontré, que un mendigo puede ser rey,
puede ser bueno,
y que un rey puede merecer el peor de los castigos,
por perverso.




Yia

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