miércoles, 2 de enero de 2013

EL UMBRAL



Puede inmiscuirse en la noche
y preguntarle a lo oscuro sobre la inmortalidad.
Intenta conmemorar lo que ignoramos 
por no querer presenciar la cumbre
esférica que no se va.
Puede exteriorizarse en miles de formas, 
que no son apropiadas para la mente, 
que no quiere ver por el cristal.
Puede ser la obra maestra sin realizar.
Sabe lo que se siente el caminar
entre los muertos que adolecen de paz.
Se parece a esa mezcla de ideas que retornan
cada vez que buscas más allá.
Deja claro que el quebrantamiento
trastoca la ironía del pensar.
Puede transfigurarse de a poco,
y ser equivalente a una logia de desmesura
sin igual.
Trata y tratará,
de anular el desprecio que dejó sobre la Tierra
la indiferencia mortal.
Permite a veces, de manera superflua,
que la esfera se expanda en lugares
que no podrías imaginar.
Lleva la moraleja densa que se siembra en el numen,
de quien va en contra del mal y la verdad.
Puede ser la pieza que le falta a algún
un poema inconcluso, que maniobra al azar.
Puede ser la respuesta a una pregunta,
que no existe, ni existirá.
Puede ser un párrafo perdido,
en algún crucigrama abismal.
Puede ser el camino de aquellos que conocen
los misterios de una mirada que atraviesa,
dulcemente, el umbral.




Yia

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