martes, 25 de septiembre de 2012

Impávida




Fui gruta seca en la madrugada, 
canción funesta al oído selecto de olvidos, 
fui giro entre las calles derechas, 
fui el sí de un no mal dicho. 
Fui iracunda cuando quise,
fui vertiente de aromas infecundos,
fui media luna de un lobo hambriento,
fui todo lo ruin, vil, fui inframundo.
Fui espitajo, un malentendido,
una mirada grotesca, una mentira sin viceversa.
fui el principio de un abismo,
fui tu dolor, duda, lujuria, veneno maldito,
fui lo que más odiaste,
por haberme querido...


















Mirada perdida



Él lo tiene todo.
Ella lo tiene todo. 

Ambos miran al limbo. 
Allí se encuentran.
Se salvan con nada.
Se aman. 








LA CIENCIA DE ESCRIBIR



La ciencia vino a mi vida a corta edad, leía, leía mucho. Uso el método científico en casi todo, es muy útil, de mi madre lo aprendí, ella es científica, amaba los libros, no se cansaba de aprender. Me acerqué a la filosofía, teología, política y también, por desgracia conocí la mentira de la verdad. Un día todo cambió, comencé a escribir, escribo lo que sea, relatos, poesía, todo lo que pueda imaginar, todo lo que se escuche en mi banda sonora y fuera de ella. Con fervor latente, me miré en lo profundo de las letras. Divagué en las entrañas recónditas del sentimiento que reflejablan. Busqué afinidades clareadas con acentos de humanidad y heme aquí ahora, absorta, pobre chica que escribe cosas que la gente "moderna" no puede llegar a comprender o no quiere entender.

El error estriba en tomar la poesía (o lo que escriben) los demás, como su autobiografía. El poeta puede transformarse en quién quiera, puede sentir lo que percibe en lo que le rodea, puede ser inmune, mutante o inmulado, puede ser todo o nada si así lo desea. El que escribe puede no sentir lo que escribe, si es buen escritor, puede tomar el lugar de cualquiera, escribir lo que imagina de manera perfecta y aún así puede transmitir lo que desea que el lector sienta. Me dirán que estoy equivocada en eso de no sentir, pero eso me tiene sin cuidado, quien piensa que eso no es así, es por que no sabe ser actor/actriz y no puede separar, las emociones en el acto de escribir, (ah, el método científico también aplica, se puede utilizar si así lo deseas) yo uso hasta la magia, uso todo lo que esté a mi alcance, o uso todo lo inalcazable. Puedes actuar cuando escribes, es como hacer tu propio ambiente, tu propio escenario, convertirte en tramoyista, guionista, personaje, espectador, y a su vez ser el telón, que cierra el acto. La imaginación es infinita, no hay límites para el que crea. El poeta puede ser él mismo y ser todos, puede leer lo que dicen sus víceras y sacárselas hacia afuera, aún así nadie puede estar seguro que lo que escribe, dice todo lo que tiene en cada una de ellas. La cuestión no es entender, eres libre de interpretar lo que quieras, pero jamás juzgues a un poeta por que lo dicen sus letras. Muchos dicen: yo soy lo que escribo, yo digo, por qué ser un pobre humano imperfecto, si escribiendo puedo sobrepasarme a mí mismo. El que escribe puede volar a cielos perfectos, puede crear lunas nuevas y hacer del mundo uno más placentero.

Tú escoges lo que deseas leer, entonces lee según tu gusto, todo es relativo y siempre encontrarás algo que se acomode a tus criterios, pero nunca pongas los frenos de tu mente ordinaria y limitada, en la mente que tiene la libertad de vivir creando lo extraordinario. Se preguntarán que tiene que ver esto con la ciencia, yo te contesto, la ciencia no tiene límites es una búsqueda continua de respuestas a otras respuestas, cuando escribes, imaginas, buscas, observas, haces música, miras y te miras, tocas el infinito, creas, creas, construyes lo que nadie ha visto, ves lo imposible, creas...





Yia






jueves, 20 de septiembre de 2012

THE, NO FUNERAL





No me toques, no puedes, soy invisible, indivisible, lejana de lo perceptible, irrepetible, nada.

Le di la espalda a contra luz, dejé de temer a sus espadas. Los gritos huyeron desquiciados, las esquinas estaban aromatizadas. El dolor se hacía una franja en el cemento, la bahía lucía estigmatizada, mis pies estaban en el suelo, mis latidos se reinventaban. Un gajo de luna se perdía en el día, el llanto de la noche en la lluvia se mojaba, ya no llovía en lo más alto, ahora el agua no era agua. No entendía las horas, el orden estaba arruinado, no sabía si decir lo que sentía, no sabía si quedarme callada. Mis ojos se perdían a escondidas, pensaba que no sería bueno darle la noticia, sabía que ya no estaba. Un paso lento se quebró en la nada, quería tocarle, después del alba. Quería sentir su voz de nuevo, quería decirle, pero no me escuchaba.

" Porque antes de que todo pasara, el mar de tus ojos me bastaba. Porque antes de que mis huellas no se marcaran, yo podía besarte, y volar sin alas"

- Sube: Me llamó Pablo el de la zarza. No sonreí al verlo, hice una mueca, me senté enojada. Le dije: por qué, por qué yo, si allá hay tanta gente mala.
Dime! No me mires con esa cara de que no pasa nada. Míralo, qué no lo ves, no ves que me extraña. No ves que está llorando, no ves que puso rosas en la ventana. Acaso, no tienes un poco de compasión, analiza, haz los cálculos, estoy segura de que esto una equivocación, a mí no me tocaba. Mira, mira, busca la gente registrada, por favor, mira la lista, mi nombre no se encuentra, verdad? Verdad que no pasa nada? Estoy soñando, pellízcame, Pablo, no estoy aquí, yo soy joven, no me tocaba, no. Pablo, contéstame estoy desesperada, dime cómo vuelvo, dime cómo vuelvo a perderme en su mirada. Acaso tú no amaste, esto es cruel, esto es cruel, cruel...
Pablo se puso de pie, me mostró una jarra con agua salada, me dijo: Aquí tengo el mar entero, algún día entenderás...
Se marchó sin explicarme nada. Yo me quedé allí sentada, me dolía hasta alma, me dolía, no saber que me dolía, estaba muy enojada. No sabía si respiraba o qué era lo que por mi nariz entraba, no sentía el aire. No tenía hambre, no sabía si realmente era enojo lo que tenía, no entendía nada de nada.

- Quieres una oportunidad?
Me dijo: Elías (el del carro de fuego) mientras cosía una bata blanca.
- Le dije, claro, quiero despedirme, quiero decirle que lo amo.

Él, en su cuarto practicaba algunas katas, la secuencia de sus movimientos eran bruscos y constantes, tenía rabia, sudaba. El pecho le mordía el alma. Las espadas en la repisa de la pared, brillaban. Ella era todo lo que tenía, fue a buscarla un día y ya no estaba, no ha recibido noticias de ella, no sabe nada de nada.
Una de las espadas cae al suelo, no hay nadie más en el cuarto.
Él recoge la espada, ella lo mira, él no ve nada. Ella le dice te amo, él no escucha nada. Él dice te amo, ella si escucha. Nuevamente, no entiende nada.

Banda sonora http://youtu.be/V1chOuFZQII

ENCIENDE LAS LUCES



No sé a ustedes, pero a mí me pasa que a veces tomo decisiones a la ligera, sin tener la remota idea de lo que sucederá luego. Eso no quiere decir que no reflexioné, no. Es que simplemente, reflexiono a la velocidad de la luz, entienden? 
Hay ciertos momentos en los que voy sin rumbo y lo mejor de todo es que me gusta. Sí, es como una revolución de endorfinas, la dopamina se an
exa a un montón de risas, es como lo que sentimos cuando comemos chocolate.
Véase... un envase de nutella, abra la tapa de forma lenta, sienta como le sube la adrenalina, meta la cuchara y listo, me entenderá totalmente.
Já, y si les contara lo que nos pasa cuando nos enamoramos (química, emocional y fisiológicamente) entenderían perfectamente este texto...

Les pasa a todos, no me mientan, nadie es perfecto, de vez en cuando nos gusta hacer puras tonterías, bueno no se a ustedes, a mí, sí. La vida es una y todo es tan corto, por qué no dar una probadita. Dirán ah, pero qué dices?
Claro, bueno, seguro a ti no te pasa, tu eres la octava maravilla. Yo no, yo soy una simple mortal, a quien le seduce lo imposible. No hay nada que esté fuera de mis posiblidades. Entonces me lanzo. No me quejo de mis decisiones, al contrario de todas aprendo algo. Es saber escuchar a ese ssss... que nos da vueltas en la cabeza, esa corazonada que nos dice: vuela, o ese tun tun que nos dice, espera, mira quién va ahí, el amor de tu vida. Cosas así, no es sencillo de comprender, pero a mí me parece que es cuestión de conocerse, y saber los límites que tenemos. Eso sí, todo va a acorde con mis principios, claro está. “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.” (sí, abuela lo recuerdo, no haré nada que me dañe puedes estar tranquila)

Les hablaba de ciertas cosas que vamos haciendo por el mundo, que nos causan sensaciones únicas. Yo opto por escogerlas, así parezcan estúpidas. En estupideces soy experta. No tengo miedo de equivocarme, es obvio que cometemos errores, somos humanos. Así que no me juzguen, ya les dije que reflexiono. No todos reflexionamos igual, hay técnicas innumerables. Yo digo, no sé, veré que tal sale, si no resulta, comienzo de nuevo. Otros en cambio deciden no tomar riesgos, se van de vacaciones a su cuarto y lloran debajo de la cama por veinte días largos. Hay quienes hacen como si se fueran con los monjes tibetanos y no hablan en un año (ni con su sombra), otros se comen la nevera entera y luego la vomitan, otros se compran 3 perros, adoptan 8 gatos, y así, todo por dejar sus sueños de lado.

Ah, y que nadie me diga nada si estoy enamorada, qué delicia, siento que trepo montañas, la gente en la calle se ve más bonita, los pajaritos parecen maripositas, es normal que vea todo distorsionado, así es, el amor nos cambia la vista. Nadie puede decirte nada, tienes la mejor excusa de todas: Es como tener en la frente un sticker que dice: It's friday im in love. Estás enamorado, y ya.

Haz lo que sientas, vívelo intensamente, la vida es un pestañeo. Si alguien se atreve a preguntarte por qué lo hiciste o por qué decidiste eso, solo contesta, mi corazón me lo dijo. Si te dice que el corazón es engañoso, puedes contestar: La lengua lo es más, lo miras a los ojos fijamente, te volteas y te vas silbando.

Créeme cuando estés ancianito, no vas a extrañar las cosas que hiciste, vas a extrañar las que no pudiste hacer, por no tener el coraje. (Bueno, de eso no sé mucho, pero me lo dijo la mujer más sabia y bella, mi abuela).


BANDA SONORA: Waaaa! http://youtu.be/KftpUbScl6M




viernes, 14 de septiembre de 2012

CAOS DE ESPERANZA



No quedó nadie después las sombras, para ese entonces el caos ya no existía. Mi fragilidad iba hilvanando a las horas de los destiempos, tratando de ponerle un orden a esta nada que me sobreviene por instantes perfectos. Entre las hojas al viento existe un momento en donde las preguntas son contestadas, pero eso nadie lo nota, pasó de moda -la indiferencia musita, sin lágrima alguna ni remota-
Lo que está en boga es no reclamarle a las abstracciones, ni sentir algún vello erizarse con lo que pasa. Allí estabas, respuesta acertada, dando la cara a las circustancias, devolviéndome mis fallas. Diciéndome que la deuda estaba saldada. Sobreviví una vez más a la partitura que no cantabas. No juzgaré tus denuedos de faquir invisible, que instintivamente se salva, no diré una sola palabra que nutra el infortunio ni tronche tus etéreas pisadas. Hay noches de días largos en los que me acuesto cansada y me parece soñarte de blanco diciéndome al oído los cuentos que aguardan. Entre silencios y escalofrios te acercas con tu voz pausada; siento el candoroso sigilo como si se enraizara, en mis membranas. Me dices no temas a la muerte dorada, nadie ha vuelto, para contar lo que vió cuando la luz se acercaba. Entonces, estás vivo? Sobrevivió tu nombre en el mío? Te cargué hasta la noche estrellada? Te llevé por los campos con hilos de color rosado... y no me di cuenta de nada?

Así me has visto, cubierta de incertumbres que no son más que lo que inventa una duda sana. Si de algo tengo certeza es de que tu provenías de todas las partes que me suenan enigmáticas, como ese caos que ya no existe. Qué tal si estoy equivocada, y si estoy inconsciente como todos ellos? Esos que estaban y no estaban...
Qué particular sentimiento de no saber nada o de saber que solo, me queda la esperanza.


Yia







SANGRE EN EL ESPEJO (género suspenso literario)






Provenía de la rama familiar más extravagante. Había sido educada con el esmero necesario para cuidar el abolengo. La familia escondía su linaje oscuro, la verdad del castillo era un vacío inconcluso. Ella era sumisa, sus pasos gobernaban a todas las miradas. Sus sirvientes la seguían, sus nanas le cantaban. Aunque en ese lugar habían más personas, ella sentía que en algún momento, tenía que ir en busca de lo que le faltaba. Tenía misterio en los ojos; su palidez era la evidencia que mostraba que le gustaba el encierro de aquella morada. Se miraba al espejo, encantada, estaba obsesionada con su imagen. Quería ser eternamente joven, eternamente bella. Sentía repulsión por las agujas, le temía a las inyecciones que podían curar su enfermedad. No las usaba para ella, solía usarlas para otros cometidos que le causaban una alegría inmensa. Su caso era extraño, nadie sabía lo que por su mente pasaba. Ella era amante del rojo, veía rojo, sentía rojo, olía rojo, tenía sed de todo lo que fuese rojo. Ese color la extasiaba, era como un elixir mental a sus ansias, con sólo tener la idea de ese color sentía una oleada de placer que la embargaba. El castillo estaba repleto de cortinas de terciopelo escarlata. Ella mandó a ponerlas, para esconderse de la luz del día, ella mando a ponerlas porque le daba la gana. 

Permitiéndose una nueva oportunidad de caza, trató de mantener el equilibrio, diseñó una mordida letal con fiebre de incendio por si el plan fallaba. La luz era escasa en aquellas habitaciones que estaban en dirección contraria al equinoccio. Los matices se escondían tras las ventanas, los marrones hacían fila frente al zaguán. La luna se había pegado en sus pupilas, ya no la miraba. Tenía deseos de recorrer el cuerpo meridiano del señor placer y consumir un poco de su luz encendida en forma licuada. Se había bañado con las cremas del nunca jamás, había llenado su cabello con los aceites más caros de la cuidad, estaba lista para volar sin alas y salir a caminar. Miraba a los transeúntes de manera profunda, luego les sonreía. Quería evitar cualquier sospecha, intentaba lucir elegante, quería que pensaran que ella era una chica normal de familia adinerada. Coqueteaba con sus ojos, su vestido largo no era lo que ellos creían. Carecía de decencia, ella solo pensaba en dar rienda suelta a su psicopatía (planeada). Sus víctimas no eran los hombres, ella podía tener al que quisiera. Lo que ella deseaba era otra cosa, moría de ganas por succionar la sangre de alguna hermosa señorita, para que -según ella-  le transmitiera la belleza con el sabor de la sangre que por sus venas paseaba.

- Quiero ser bella. Amanda morirá, como murió Ruperta, llorará como lloró Emerita. Haré con ella lo que quiera, la dejaré desangrarse en la cámara de suplicios, y luego llenaré la bañera con su rica sangre. Raquel gritará, y se retorcerá hasta quedarse callada, como lo hacía Karenina- decía para sus adentros mientras esbozaba una sonrisa. 

Raquel y Amanda la esperaban para tomar el té en la Memorial de la esquina. Byrbathor tenía el mejor té del área. Transilvania poseía, la mejor vista hacia las montañas y el mejor vino de Hungría.

 Las chicas fueron a tomar el té, lo que no sabían es que, horas después estarían colgadas de un techo gris, siendo hermosamente destiladas, dejando caer su sangre gota a gota, para que la señorita adinerada pudiera saciar la sed que la abrumaba. 
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Años después fue condenada a cadena perpetua, su encierro fue total, cuatro paredes la rodeaban sin puertas ni ventanas, la alimentaban con escasas legumbres por un pequeño orificio. Nunca supo por qué le reclamaban, ella no había hecho nada malo, no entendía por qué había sido encarcelada, pensaba que esto era injusto. No sentía arrepentimiento, para ella su proceder era lo apropiado para lograr la armonía, la juventud eterna y la belleza total.
Murió de melancolía por no poder mirarse al espejo, una vez más.  


YIA








Yia Rellis Bayrón














Foto: 
Sarah Silver/Pottle Productions Inc ©2010 Pottle Productions Inc. All Rights Reserved.





miércoles, 12 de septiembre de 2012

HELLO, CÓMO ESTÁS... INGRATO





Vine a saludarte. Creo que debemos hablar. Hace mucho tiempo que no te veía. Quisiera decirte tantas cosas, lo único malo es que no te van gustar. Aunque sé que te halaga mi presencia. Oh, no. Mejor habla tú. No decías que me necesitabas, que querías verme lo más pronto posible. A ver, hazlo interesante, dime algo que jamás haya escuchado. ¿Querías atención? La tienes toda. Sabes... te aprecio, hay momentos en los que pienso que te admiro. Me parece asombrosa la manera en la que juegas. 
Tienes ese poder de tergiversar las cosas, eso es algo impactante para mí, hasta parece un don... 

 Seguramente, para ser así hay nacer de esa manera de lo contrario no te sale, a ti te queda justo, te robas el show. Es como verte en escena cada vez que te hablo o salgo contigo. 
Deberían ver como te luces cuando quieres inventar algo. Sutilmente, tienes esa forma transitoria y a la vez permanente de hacerlo todo como te conviene, como te place, como mandando a todo muy lejos, con ese estilo de que "bah, qué me importa. Así es todo para ti, es todo tan... ¿cómo decirlo? Es tan normal, que por eso sientes que debes cambiarlo todo. Así naciste, prepotente, you are the man, tú lo sabes todo, según tú, eres genial. Dices groserías, vistes como te da la gana, no respetas las leyes. Claro, lo olvidé, tu lema es: Si no se puede romper, no es ley.
Bueno, qué más da, no te cambió tu madre, no te cambió la escuela, entonces... cómo dices que me necesitas, si lo tienes todo bien planeado.

A ti no te hace falta nada, tú tienes el As bajo la manga, eres el mago que saca el conejo del sombrero.
A ver cuéntame una de esas... de los nazis, o de vaqueros, tú sabes. Cuéntame de esas, de las aprendiste algunos detalles para fastidiarle la existencia a los demás.

Te admiro, ¿sabes? Es increíble como puedes mentirme mirándome a los ojos. Me deja atónita la manera en que me persuades, cómo te cubres, qué bien te escondes. Conozco tus trampas. Mírame no me afecta, soy tu fan. Debiste estudiar actuación, ser actor de Hollywood era tu futuro, definitivamente. Esa profesión te caía al dedillo. Créeme eres bueno alterando la realidad, tu rostro cambia cuando debe, tus gestos son los mejores. Tienes esa violencia de echarte a todos al bolsillo...
Las cosas son como tú dices, no después, es ahora, no es azul, es verde, lo tengo claro, te conozco.
 Un vez vi como te gozabas una victoria que no te pertenecía, vi como celebrabas el éxito robado, hasta me invitaste a tomar champaña y a bailar para celebrarlo. ¿Recuerdas? Te mordías los labios, decías: Soy el rey, yo sólo te miraba, pensaba: "el pobre está tan contaminado..."
A ver, ¿cuéntame después de tanto tiempo, para qué me necesitas?

-- Eres lo único puro y real que he conocido, eres la única persona limpia, a quién nunca podría hacerle daño.
 Te amo, no me dejes solo, estás equivocada, no soy tan malo. - dijo él con los ojos aguados.




Yia




LO COMPLEJO DE LO SIMPLE





Ella se suspende en la dicha y la mira, infinito. Un viento recio, pero lleno de paz, le susurra la voz de aquel que le aguarda en la dimensión más extraña que puede existir. Allí, en la cumbre donde reina lo que sobrepasa el entendimiento, en la región donde el silencio se destruye con la canción eterna. (Esa que sólo puede ser escuchada por los que sienten que vuelven a nacer cada vez que el Sol despierta)


Y mirando al infinito, se sienta, le habla a la nada y al todo, como si la voz aquella... la que el viento susurraba, se mezclara con ella de manera extraordinaria, casi sagrada:

- Te siento, con el corazón enternecido, con el alma anudada, con la rabia del que aguanta, con los misterios que nadie puede resolver, con la fuerza de los siete mares, con la profundidad del abismo más grande... así de inmenso, y aún siento que nada puede explicar, la grandeza de tu amor cuando me hablas sin tiempo, sin miedos, ni distancias.
- decía ella

Así, conversaban por largas horas. Él, su voz en el viento, susurraba; ella sonreía en embeleso, entre el aroma,
la paz, la poesía...

Él llegaba a hurtadillas, se hacía de carne y de hueso, se humanizaba por completo, luego de pasear por todos los confines de la Tierra, luego de haber visto la belleza de los valles, las cataratas, la llovizna.
Luego de ver la sequía, los bares, las calles, la pobreza, el hambre, la guerras ganadas, las perdidas; llegaba sano y salvo a su lado, tan tangible, tan humano, tan de ella, y de la brisa. Se sentaba a su lado y tomando su mano le decía:

- Imaginé una línea destructora al viajar en el espacio, traspasaba el azul del cielo.
Podría ser un hombre que pactó con su alma
para pagar los derechos de libertad de la humanidad.
Podría ser una estrella rebelde escapando
de los malos recuerdos que cabalgan, coyotes de rencor,
pero jamas imaginé que esa línea de inmenso poder, fuera tu sonrisa,
cubriendo los campos de horizonte esperanza.

" Tu sonrisa es como una banda de mariposas blancas que se juntan
y forman una manta para arroparme del frío.
Eres así, hermosamente extraña, como un amanecer en Venus,
como una lluvia de cristales en verano,
eres como la brisa de agosto que cura todos los miedos. "

Y es que quisiera decir que mi amor por ti
es como un aleteo de fénix renacido,
pero no es tan sencillo,
quisiera decirte que mi amor por ti,
es como una tropa de lobos jóvenes
que asaltan una caravana de samurais renegados
enfrentando a la pólvora y a los filos brillantes del invierno,
pero no es tan sencillo,
quisiera decirte que mi amor,
es como una fábrica de ángeles vestidos de selva y viento,
pero no es tan sencillo...
quisiera decirte que para describir lo que siento
tendría que destilar al fénix a la manada de lobos,
a la legión entera de ángeles,
y trasformarlos en un perfume que te pusieras todas las mañanas...
y aún así ese perfume sería muy simple para describir lo que siento por ti.

Porque hay cosas que simplemente, no se explican.














sábado, 8 de septiembre de 2012

SERENITY



Estipendios de las rutas acarreadas
que nombran tus pasos en la madrugada
para se que se viertan en mis venas
con sus cofradías exoneradas,
como un martes sin sorpresa, ni moralidad en la risa,
te fuiste estableciendo en todos los detalles que reflejaba.
Entraste en la dicha, en la nostalgia
en la presunta hidalguía que zozobra y se inunda,
en mis pupilas dilatadas.
Comentaran que es osadía,
acentuación de nebulosa, sombras desbocadas,
dirán que es una decisión errada, una partícula de Luna
en una tarde coralina con vacilación marcada.
Entre tanto, yo tan tranquila, en mi estación favorita
-donde nada me daña-
comandada por la caricia de tu mano asegurada.
Y no fueron tus besos, ni el ruido de un tren que no pasaba
ni el amor que nos hizo noche en una tarde agazapada.
No fueron los cerezos que no veía desde mi ventana
ni el sorbo de estrellas que bebía sobre tus muros,
cuando los trepaba.
No fueron las letras caramelizadas, ni el aplomo constante
ni tus canciones nocturnas en mi pentagrama.
Fuiste tú
-de pies a cabeza,
de mis ojos a tu existencia,
de tu piel a mi morada, de mi vida hasta ahora
de tu nacimiento hasta la llegada,
de tu voz a mi alma-

Porque eres todo, todo lo inmenso,
quizás el aire, ese respiro, que me faltaba.