jueves, 30 de agosto de 2012

LA VOZ DE SU ALMA



Concebida, estruendosa, atrevida, agresiva, compasiva, y sin una pizca de recelo. Ansiosa, deslumbrada, fortísima, aguerrida, casi abducida. Grita sin pretextos. Abre las cóncavas complexiones que le competen al silencio.
 Inmaculada, inquisitiva, anonadada, arbitaria, y sin la menor idea de lo que significa tener miedo
o tener calma. Neutralizada, punto medio, hipotenusa no registrada. Se lanza sin paracaídas, en contra de la seguridad de lo conocido por los huesos de una canción que no canta. En base g, de un punto que siente todo lo taciturno de la primera y mísera esperanza. Se arriesga, se mece, no se distrae, se ahorra las alas, para luego sacarlas.
 No quiere cuentas con el poseedor de la madrugada. Quiere todo lo claro, lo que la envuelve en tornasoles, claroscuros que danzan. No tiene prejuicios, ni calor en la mirada. Se hurga, mientras cae, precipitada, incólume, anestasiada, como diluída por las nubes de su alma. Su figura se estira, se ilumina, se dilata, su luz es amarilla, caminante a hurtadillas, que se vuelve voluta, si la miras cuando hablas. Quíen diría que es niña en un cuerpo con curvas, quíen diría que fauce, voz angelical que estalla en tu mente si no la tocas, si no la ves, si no te llama.
Es sirena sin mar, emperatriz, soberana, gloria de tu vida, la anterior, la pasada, la vivida, la perdida, de todas, todas, ella la de la lluvia asesina, la tuya, que no sabes que es mía. Bella, bella, clara, clara, muy clara, trueno que no calla. Un chip, un número, una más, en esta columna que sostiene sin gravedad lo que sustenta la mañana. Vestida por una fuerza, y a menudo, callada, sin palabras... que aún sin ser lanzadas se vuelven saetas de memoria improvisada. Qué pasaría si dejara sus huellas marcadas, desprendida de la nada. Por nada!
De la nada. Porque ama, ama, y cómo ama!



http://youtu.be/k0BWlvnBmIE














miércoles, 29 de agosto de 2012

LA MAGA Y EL QUE VOLVIÓ DEL POLVO







Su vaso de magia estaba quebrado, la gota tibia cayó sin clemencia, el líquido se hizo cada vez más denso, al tocar el suelo esparció toda su fuerza... 



Movía su cabeza, mientras abría sus ojos, tenía el torso entumecido, aún así trataba de salir de donde estaba. Sus manos se asomaron primero, su espalda contenía la luminosidad de todas las mañanas. El titán era perversamente hermoso, tenía una enorme estructura estilizada. Era como ver a un ser mitad hombre, mitad vampiro, o mejor dicho parcialmente zombie, algo distinto. La mirada era fuego invisible, vertido, la furia constante arremetía con sus resquicios, aunque su rostro bello no parecía decirlo. Podía tener los siete mares entre los dedos, en sus costillas podía guardar un continente entero. Quien lo veía pensaba que el tenía la inocencia de un mapache que camina hacia su jaula. Rara vez sonreía, o simplemente no lo hacía. Nada era como lo que sentía cuando estaba en el suelo.

Dijo sí, y construyó un puente. Sus colegas tenían los planos descritos. Dijo no, y cambió el occidente, lo llenó de gente de un oriente perdido. Todo esto es metáfora decía la multitud, no sabía que era un hombre distinguido. Actuaba como si nada, nadie sabía que le movía, ni de donde venía. ¿Por qué confiaba en su poder? ¿Qué lo hacía no sentir nada por sí mismo? Él quería dar, sin ser visto. Dar hasta cansancio, dar lo inadvertido. Todos se preguntaban: ¿Quién es ese que camina distinto? Nadie sabía qué lo había cambiado,
o qué lo había hecho enajenado de sus propios abismos.

Él podía cambiar el color del centeno, pero no quiso. Esa tarea ya estaba hecha por alguien que antes vino. Lo que decía era respetado, hasta que un día no dijo más y no fingió ser un alumno más de la Sociedad Autoincriminada. Pasó años dudando de todo y todos, cuestionándose el porqué de aquel lodo, flagelándose sin ser visto. Fue temerario, horticultor, arreglista, alquimista, arquitecto, (ambivalente) y fue asesino del romanticismo. Se privó de sentir lo que le ardía en la sangre, cuando se calentaba bajaba su termostato duirno y caminaba hacia el simplismo. Lo básico era su gloria.
El día no esperado había llegado; en la fila del banco, detrás del chico del chaleco blanco estaba ella, la que dejó caer el vaso.
















































LA BRECHA, LA OPORTUNIDAD NUESTRA



Su boca paraliza el mundo cuando besa. 

Aunque te sienta inapropiadamente cerca, me gusta pensar en que nos separa una puerta. Esa que nos individualiza y no nos deja leer lo que el otro piensa, pero yo si te leo, nuestras letras son más que simples letras.

El perdón abrió su paso, tuve que elegir, el camino correcto, perdonarme a mí misma por quererme tanto y no intentar creer en algo. Esta vez, tenía que creer. Habían suficientes razones para ocuparme de mi conciencia y enjuciar los por cientos que quedaban por disolver. Pacíficamente tomé la brújula en mis manos, y el indicador se inclinó en el sentido contrario. ¿Polos opuestos? La nueva dirección estaba marcada, no habían reglas para seguir, sólo un destello de ilusión y una brisa ajena con aroma de fresas. Mi frente en alto, era golpeada por los rayos de un sol que no molestaba, ni fingía un día un mejor. El día mejor se repetía todos los días. La brecha, la encomienda, la mirada de la vida, se oponía en todo lo que veía, pero la lluvia de una mirada, no.
- Creer en tí como defensa y olvidar que puedo sufrir, quizás valga la pena.

Caminé hacia el norte y me fui a mi casa.

- Si ir en pos de tu pecho al descubierto es la mejor opción, entonces dime que hago esperando a que vengas a mi encuentro (así pensaba antes de todo esto). No tuve que ir, todo pasó tan rápido, tu sombra vino hasta mí, ni siquiera estaba preparada para te cruzaras por mi lado.

La tarde pesaba en mis pies cansados de caminar en círculos perpetuos, el humo del cigarrillo era fingido,


 (no sé fumar, no lo sé hacer, no me queda... ni intentar hacerlo, estaban allí los dejaste y quise probar tu boca otra vez.)
No me gustó, lo apagué, no es lo mismo, tu boca sabe a miel. Me quité la blusa, el pantalón y el brassiere, caminé hasta la nevera, tenía sed. Una nota en la puerta, pinchada, con el marquito de imán que tiene tu foto, la nuestra. Decía, te amo, regreso a las tres.
El flash back fue instantáneo. -No nací para dejarte de querer.
Bebí toda el agua que pude. Cerré la nevera, se me erizó la piel, como si las verdades quisieran escaparse de una vez, como si el frío al cerrarla, quisiera apropiarse de mi instinto. ¿Y qué si la vida me está mostrando su lado accesible, o la dirección correcta? ¿Cómo que correcta? Ah... ya sé que no existe el día de ayer, pero me parece más bonito apreciar tus instantes desde afuera, flotantes, como vueltos a nacer una y otra vez. De ese modo debo improvisar un encuentro con lo que acordamos, que seguramente ya está en tu baúl de los recuerdos (intactos).

Acabas de llegar, y yo estoy serena. Inquieta por dentro con la mirada fija en el silencio. - Estuve escribiendo, te digo, y tú te ríes mientras me dices, lo sé, amor. Es genial lo leí, está perfecto, qué puedo decirte que no sepas ya.
Esbozo una sonrisa mientras me pegas a la pared y me cubres con tus besos. El mundo se paraliza y me fallan los nervios que ya no tengo. A veces quisiera preguntarte que pasó mientras no estaba en tu lista de misterios, pero no puedo, algo en mí sabe que no necesito saberlo. Nada de aquello cuenta, ahora somos todo lo vemos. (en nuestros ojos, en estos momentos que no sé si merecerlos). Quizás porque uno está acostumbrado a que todo fuera frustante, a que todo fuera un fallido intento.

Tú siempre me cuentas cosas que me dan risa, y a la vez absoluta paz, pero no me hablas de tus antes de ser mío entero. Dejo de escucharte un rato, te tengo, te huelo, te siento, me gusta pensarte tan intacto, y tú sigues hablando. Sólo te estoy mirando, ni sabes en que estoy pensando. Te digo, ah, sí, qué bueno, qué interesante lo que estás hablando. Yo me río por dentro...

Te vas a tu computador, te sirvo el café, y aunque estás ahí, ya te estoy imaginando. Si, siempre todo el tiempo. Eso es amor, creo. Supongo que tratas de adivinar mis tesoros, dices que soy un vasto océano no salado, un amanecer en Venus, una lluvia de cristales y rubíes en verano.
A mí me gusta verte, en casa, con tu barba casi impeceptible pero que casi está brotando. Amo que me prepares el frappe de mezclas impensables, de cítricos con chocolates, de malteados con jugos que de verlos causan espanto. Sólo sé que te gusta que a mí me gusten, el no entender mis gustos te hace sentir bien, te encanta lo raro que me hace ser la que prefieres; con eso me dices tanto. A mí también me gusta no entender tus combinaciones en el vestuario, no sé amarrarte la corbata, ni quiero aprender. Sólo tú sabes ese dato.
Terminaste de escribir, y vienes a mi lado, me dices lo mucho que te gustan los finales felices, pero sólo conmigo, porque los hago menos aburridos y llenos de nuevas historias, porque siempre estoy de tu bando,


 a todas horas, desde siempre, desde antes, de que me estabas también... esperando.

¿Por qué todo tiene que ser tan predecible? ¿Esto es el amor?
Creo que tendré la respuesta, mientras sigamos, soñándonos despiertos, a todas horas, a diario...















lunes, 27 de agosto de 2012


APASIONADA




Tengo rojo en el cabello, refleja... la pasión de mi sangre.

Señálame por ser así, inocente, ingenua, soñadora o puede que sea extremista; pero señálame con ganas, que mi adversario (el tiempo) sabe que tengo el equipaje listo para exiliarme y exiliarlo. Pruébame, que estoy equivocada y que las calles son más angostas cuando camino. Hazlo de una vez, dime que tengo una vida por delante para cambiar las nubes azules y el corazón; nubes de ganas; el corazón roto. Contaba mi abuela que yo podía atravesar paredes. Decía que su nietesita veía cosas fantásticas, que solía leer a cualquier hora para soñar después. Júzgame ahora, no intentes detenerte, búscame todos los defectos (los tengo).

Sabes? No puedo ser lo que tú quieres que yo sea, pero puedo ser todo lo que no imaginas de una persona. Eso soy, una desconocida que se conoce bien, eso. Dime que no haga algo que siento; y seguramente lo haré ante tus ojos, en ese mismo momento. Cúlpame por correr riesgos.

Mi abuela me miraba y se reía, ella sabía. Ahora pienso, y a la vez entiendo el por qué de tantas cosas. Creo que mi espíritu aventurero, no concuerda con las estructuras de muchas mentes que dicen ser normales. No es culpa de ellos, tampoco pretendo que comprendan. Yo estoy clara, lo que veo es azul, lo que respiro es aire y tengo dos manos que vuelan. Mis manos son alas, aunque ahora no se ven como tal, de todas maneras van al lugar que ellas quieran. Solía escribir, lo hacía desde siempre, hasta tarde, como si pudiera definir el ímpetu que había en las letras. 


Es irónico que intenten detenerlas, ellas se rigen por sí solas; con mis ganas de descubrir cosas inmensas.

Detenerme? Ni lo pienses, siquiera. Mis letras son muy tercas. Ven, sujétalas! No puedes? Te lo dije...no puedes detenerlas.
Las letras respiran, lo sabías? A veces cantan, en otras ocasiones las veo llorando y hasta sangran.

Quizás lo que yo escribo puede aturdir a tu oído y por eso puede que me saques de tus amigos, pero no te preocupes tengo muchísimos, y todos saben de qué está hecho el infinito.
No soy una cajita de música, pero tengo un mundo de canciones entretejidas en el pecho. Puedo cantarte tan sentido, nuestra canción, sí, aquella; y ver la calle. Sentir mi cabello rojo flotando con el viento... tú solo sonríes. 


Te gusta ver que me deleito en ser como soy.
Escribiendo?

Ten la certeza de que curaré tus heridas y te haré viajar a la Luna con un beso de letras finas. No tengo poderes, 


ni atravieso paredes literalmente, pero te aseguro que conmigo soñarás que destruyes todos los muros. Te sentirás más alto, más joven, más humano, y más apto. No me detiene nada, por que amo con locura, hacer la diferencia. Digan lo que digan, nadie puede cortar mis alas, nadie le pone silencio a la canción de mi alma.

Antes disfrutaba de los personajes que yo misma había inventado y lo sigo haciendo, solo que algunos están en la calle, en mis redes sociales, incluso en mi gaveta junto a mi perfume azul, lleno de tantas historias... y tantas letras.












Adiós


Adiós, amor.
No voy a dejarte, porque te dejo.
Me iré sin decir una palabra, que lo diga todo.
Me voy, porque es mejor así.
En tu realidad, en tus sueños.
Me quedo en ti.
Porque me gusta hacerlo a mi modo.
Te dejo la canción del ayer
las noticias del canal 3,
la bufanda que te tome prestada,
la dejé junto a el cuadro carmesí
que no te gustaba.
Te dejo, amor.
Te dejo.
Léeme cuando quieras,
ensaya mis letras en tus acuarelas
despídete de mí cuantas veces quieras,
o tan sólo déjame ir.
Aunque luego sientas que me ves
hasta debajo de las piedras.
Búscame, en tus laberintos
sin que nadie sepa.
Tómame en el café, todas las mañanas.
Bésame.
Guárdame un beso en la nevera,
en el ''pie'' de manzana o en la tarta de ciruela.
Cuídame, no me nombres mucho.
Deja que crezca la medida de tu estela.
Guarda ese espacio entre tú y yo,
que tú y yo sabemos.
Cántame cuando hagas tu solo de ópera
en la bañera.
Hazme el amor cuando te mires al espejo
cuando leas los libros que dejaste incompletos.
Cuando tosas y tengas catarro, recuérdame,
hasta en tus días negros.
Siente mi olor en la lluvia fresca, en mis fotos,
en la avena, en el pino, las azucenas.
Porque me voy, amor.
Y quiero que me abraces cuando tengas frío, que me desnudes cuando tengas calor
si eso no es suficiente, sé mi sonrisa cuando me río.

Quiéreme distinto, con ese instinto inadvertido.
Me voy amor, llévame contigo.


Yia

































domingo, 19 de agosto de 2012

ÉL MIL HISTORIAS ESCRITAS




Él se desconectó de los desconectados

tiene en su mano una vara con dientes,
que resurgen cuando quieren. 
Cree que su nombre durará más de mil años,
piensa, tantea y trama,
la siguiente jugada transparente.
Él conoce las voces roncas,
los vendajes, los brebajes,
las canciones persistentes,
seduce el oído consecuente,
conoce la luz que le amalgama.
Tiene dos esferas doradas
y un corazón de oro en alzada,
tiene la paciencia de los santos,
la sutileza del que bien ama.
Es bienhechor, egocentrista,
parcialmente surrealista,
es hombre, ángel, demonio,
glosario, genialidad exquisita.
Sabe beber la vida a sorbos
tiene en sus manos más de mil historias escritas,
es caballero honrado, tiene sabor a tango,
y su canto eterno se parece,
a una tarde en el balcón,
disfrutando el olor de un Sol que gime,
con llovizna.

Siento



Era de mañana en la llanura,
existía un sol que no menguaba,
mientras tanto una libélula reía con el viento.
Mis pies sentían la hierba encrespada,
era asombroso observar la floresta,
lucía sus mejores galas.
Una ardilla se comía el olor del cerezo.
Una mariposa se posaba
en la punta de mi nariz,
el estornurdo fue inmenso...
podía ver, era feliz, lo recuerdo.
Aunque ahora no me sirven los ojos,
yo siento, no me subestimen,
soy un ser humano,
yo también cuento, siento... 

miércoles, 15 de agosto de 2012

Canción nueva

Una nota musical asciende, en el aire se congela, cae al piso, ahí pernocta. Pasan los días, el sol la seca, el viento la sopla, se une con otras notas. Desciende en tu oído, en tu corazón se aloja, cuando menos lo esperas sale por tu boca, y estás cambiado, y la canción es otra.






Estrellas

El cielo hablándole a enloquecidos de las letras, 
a enamorados que no duermen, 
a corazones con el alma abierta, 
y allá ellas tiritan, murmuran, 
como quien se sabe bella...
Ellos creen que nosotras somos el paisaje, 
ignoran que ellos sí son, las estrellas.

lunes, 13 de agosto de 2012

Mi consuelo me mira


Cuando todos se van
y ya no me quedan de las luces que tenía, 
cuando queda poco de todo lo mucho 
y ya no me sirven las pisadas,
ni el ámbar, ni la mies que recogí algún día
cuando el polvo me abruma
y me llena la cara, de la cruel ceniza,
entonces llegas tú, para curarme las alas,
para mostrarme la herida.
Llegas siempre, enseguida,
sin remedio, sin pretextos, ya casi sin vida,
y me miras, me miras, con ternura infinita,
como si pudieras sostener mi mirada perdida.
Y mi cuerpo cabe entero en tus manos.
Y yo me hago pequeña, pequeña,
muy pequeñita,
tenue, un puntito de alfiler,
una lenta lagrimita,
ni me veo yo, ni me ve la brisa,
pero tú me miras, me miras, me miras...







viernes, 10 de agosto de 2012

La cita: Nota Mental



Era de noche, las luces de los autos parecían tiritar.
Yo quería verte, pero verte bien,
sin que estalles de risa,
cuando me ponga seria al hablar.
Yo necesitaba hablarte,
sin que quieras correr,
sin que temas a que te diga la verdad.
Quería besarte, pero obviamente,
no era parte del plan.
Simplemente verte.
La hora estaba puesta,
yo llegué primero,
sufro de extra-puntualidad.
Quería verte así cerca, muy cerca,
entendiendo poco y mirándote sin parar.
Eso sí, no quería tropezar,
supuestamente todo estaba dicho,
sólo era recordar. (Imaginar de más).
Yo soy la culpable, acepté la probabilidad,
era como iniciar la escena
con el pase estelar.
Y llegaste tú con el aroma
de siempre,
con ese mood en la cara
que se parece a el... Cortázar.
Con la sonrisa esa... la que
que no se tuerce, ni parece claudicar.

--Cómo estás?
--Aquí, bien...
[nota mental] (mentira, mi cerebelo va estallar)

--Tú dices que estás aquí, yo digo que estás acá.

-- No entiendo que quieres decir...
[Entiendo perfectamente me hago la que no sé]

--Tócame el corazón, dame tu mano,
siente el galope, escucha...
y comprenderás.

[Lo sabía, já, no me puede olvidar...]







martes, 7 de agosto de 2012

Amor del bueno



No es que te extrañe como te extraño,
ni las veces en que tripulaste este barco.
No es ni tu olor embriagante, 
ni el mejor perfume de los tiempos.
Tampoco es tu risa cálida al mirarme
cuando te miro como te miro
en el momento exacto del verbo.
No es tu quijada viril y cuadrada,
ni esa boca que parece un sueño.
No es tu pelo, ni los años,
ni la posición que te altera por completo.
No es mi entrepierna, ni mi ombligo, ni mi cuello.
Puede que sea el correr de venas
cuando tu sexo se hace parte de mi sexo.
Puede que sea algo divino que no lo explica el firmamento.
Puede que sea tan pecado que ni por pecado cuente
y nos perdone el consuelo.
No es aquello ni lo otro, ni mi espalda arqueada
cuando llego al impulso certero.
Puede que sea tu aliento entrelazando mi piel con tu deseo.
Puede que sea ese impacto gigantesco
que sucede cuando nos sucedemos.
No es ni la brisa que choca en la ventana,
ni esta alcoba vintage que conoce bien tus pisadas.
Ni es tu voz, ni el acento que dices que tengo.
- Qué acento?-
No es mi cuerpo ni tu cuerpo,
ni la forma en que nos hacemos cuando lo hacemos.
Puede que sea el calor asfixiante que nos ahoga cuando no nos vemos.
Puede que sea todo y sea nada de lo estoy diciendo en estos versos.
Puede ser que desde que empecé a escribir este poema,
me esté contradiciendo.
Puede que sea incomprensible, abstracto, obsoleto...
puede que sea amor, amor, y amor del bueno. 

















MEMORIA (Come as you are)




A dónde voy a llegar con tanto recuerdo
y en tan corta vida, 

a veces creo que nací con milenios por dentro,
mi alma o lo que llevo de aliento,
no corresponde con mi alumbramiento.
Recuerdo el trayecto de lo que ayer
me cuestionó cuando perdí aquel tren.
En tan poca vida cabe tanto y ante todo
recuerdo,
a lo mejor parece un cuento sin final que no tiene función
en mi crecimiento,
pero mi memoria sigue intacta con todo lo que llevo adentro.
Una vez crucé un río, una vez falté por no dar una excusa,
una vez no dije adiós, una vez no pedí disculpas.
Una vez se repitió, una vez, y otra, y otra...
Recuerdo el nombre de el alcalde de mi pueblo
cuando era niña, aunque eso no es relevante ni tiene emoción,
la cosa es que recuerdo claramente que la gente
le tenía devoción.
Mi memoria no falla no soy enemiga de la acción,
aún puedo escuchar los pasos guerreros
de algún paciente de cáncer caminando por amor.
Y todavía lo pienso, recuerdo Nueva York,
ese olor extraño a café en la calle, esos rostros
de todas clases, lo apurado del reloj.
Recuerdo que pisé Las Torres Gemelas dos meses,
antes del atentado que las desapareció,
jamás hubiese pensado que un lugar tan extraordinario
sería la pesadilla de mucha gente, un infierno en conmoción.
Tengo memoria y no sólo de lo malo
recuerdo la terraza del apartamento universitario
que era dorado como el Sol,
recuerdo las noches de Luna llena
con un libro en las manos que cantaba como acordeón.
Tengo memoria, cada uno de los rostros de mis amigos,
de mi madre, de la tía que me amó tanto,
de mis profesores, de mi abuela en el ataúd,
de la foto de mi abuelo ingeniero de corazón...
Recuerdo hasta los rostros olvidados, los mismos,
que no merecen ser recordados por ninguna razón.
Recuerdo el primer amor.
Recuerdo que bailé con fuerza, que practiqué tanto,
recuerdo que tengo memoria y doy gracias por ello
por que si no recordara no sería lo que hoy soy...
(Ahora que lo pienso y si no recordara?)
quizás sería hasta mejor, quizás me equivoco
con eso de la memoria, quizás no...