jueves, 31 de mayo de 2012

Neutron Star Collision (Víctor y Mikal)





    Una tormenta de multitudes con voces enloquecidas enardecían las estocadas de Víctor, el estadio entero deliraba al ver su furia desatada, jamás fue bueno para cualquier cosa, excepto para luchar, su padre lo supo desde que al cumplir trece lo dejó ir de caza con su hermano mayor. Esa tarde Víctor de trece años llego con la mandíbula inferior de un oso en su bolsa, el oso los había sorprendido lanzando al hermano mayor por los aires de un solo golpe, el oso atrapó con su mordida al chico desencajándole el hombro izquierdo, pero Víctor lejos de desfallecer entró en un trance devastador. Sus ojos perdieron el brillo por un momento como si la vida abandonara el cuerpo por una fracción de segundo, luego se encendieron como una marea del infierno, el chico se aferró a las mandíbulas y las separó en dos pedazos con sus manos desnudas. Víctor era de alguna forma la representación de un luchador nato, sus manos no servían para nada que no fuera dar puñetazos o manejar cualquier tipo de arma, cada romano llegó a pronunciar con admiración el nombre de Víctor el campesino que entró a la arena por voluntad propia. Por cinco otoños la furia imparable de Víctor, fue acrecentando, puliendo sus movimientos en batalla, las ovaciones eran inigualables. Dos veces en cinco años el emperador le concedió la libertad y hasta propiedades de gran valía, pero el rechazó la oferta volviendo siempre a su calabozo. Eso fue la vida de Víctor el luchador, hasta que se topó con la manifestación de su deseo contenido, ella lanzó una rosa que se estrelló contra ese rostro lleno de cicatrices de gladiador.

 Apenas rayaba el día y ya tenía todas sus apuestas echadas y ese brillo de conquista en la mirada.  La presencia de Mikal, la más joven de hijas del rey, fue pronto notada por todo el séquito real. No esperaban ver a la mismísima personificación de la belleza en un lugar tan hostil como ese. En ese instante, empezaron las murmuraciones de unos con otros: la doncella no debe presenciar semejante violencia --decían.
A Mikal esto no le importaba, caminó hacia la parte principal del balcón con un gesto de indiferencia. Tomó asiento junto a los nobles y otros cincuenta miembros de la Cámara de Honor de Bermán III. Ese día, no tenía ganas de ir a la clase de pintura, de todos modos el arte podía esperar. Así que decidió desobedecer a las rigurosas reglas de Anabella (su cuidadora), y quiso sentir de cerca el calor que emitían los cuerpos en batalla. De alguna manera deseaba disfrutar del sonido del triunfo, el llamado de la victoria.

Eran tiempos difíciles, los conflictos entre los imperios eran cada vez mayores, todo estaba regido por tradiciones religiosas, supersticiones y acontecimientos profundamente arraigados. Mikal, se consideraba una chica común, que lamentablemente debía vestirse de gala como todas las otras pertenecientes al Castillo de Coribes, donde vivían las doncellas. A pesar de ser hija del rey, tenía que acatarse a los mandatos de la Gran Corte. A medida que crecía, Mikal se hacía más hermosa, era una de las mujeres más mencionadas de todo el reino, sus cabellos largos, suaves como la seda descendían hasta la cintura de un cuerpo perfectamente torneado. Sus ojos grises iluminaban el rostro que parecía ser besado con especias y la más exquisita canela. Era una doncella sagaz, intrépida y voluntariosa. Su talento era digno de admiración, sus obras circulaban por los museos más concurridos de Roma. Al ser hija del rey, no le estaba permitido salir, sólo se presentaba en actos oficiales, bailes y ensayos pertenecientes a las actividades reales. Por esa razón al verla llegar al Estadio de Combates, todos la miraban y hacían comentarios.

Ese guerrero era la criatura más atrayente, que había visto en su vida. En minutos pudo ver que en ese rostro falto de clemencia, estaba la fuerza y el resplandor de un ejército entero. Descubrió maravillada que él no era alguien predecible, que de un golpe al mirar sus ojos, hizo correr 3,000 caballos con sus respectivos jinetes por sus venas. El impacto de sus ojos fue grande, la flor caía, el tiempo se detuvo.


El suelo de arena temblaba bajo sus pies, las bestias de Persia fueron liberadas, mastodontes gigantescos comandados por árabes asesinos, las bestias trotaban en dirección de Víctor, él esperaba apacible con la mirada puesta en las graderías y la rosa sobre su frente, jamás, en toda su vida el había visto algo tan único, tan hermoso, tan sublime,  en su pecho fueron abiertas las puertas que contenían el caudal de una pasión incontenible. Desde ese momento, Víctor amó a la doncella como sólo se puede amar a las diosas con devoción absoluta.

El primer mastodonte persa levantó sus patas delanteras para aplastar al gladiador, Víctor sin quitar la vista de las graderías levantó el brazo derecho por encima de su cabeza, el estadio entero enmudeció, ahí en medio del sol y el viento, en la mitad del coliseo estaba un campesino gladiador sosteniendo a un mastodonte de Persia por una pata con un solo brazo. El mastodonte giraba, daba coces furiosas y cabriolas enloquecidas, pero no podía zafarse era como si Víctor tuviera poder gravitacional en sus manos. Guardó la rosa dentro de la pechera de cuero y lanzó un beso catapultado con sus dedos. Era la primera vez que Víctor interactuaba con el público, los presentes sintieron un roce cálido subiendo por sus espaldas, una inyección de adrenalina subiendo por las piernas; preparando gritos de júbilo en sus gargantas, pero de nuevo un acto inconcebible les cerró los labios dejándolos sin aliento.

 Víctor lanzó al mastodonte por los aires, con un salto de habitante del Olimpo atrapó a la bestia por la garganta, y luego, girando sobre sí mismo lo proyectó contra el muro, el jinete árabe rodó por el suelo justo a los pies del campesino gladiador. La bestia quedó en estado inconsciente con la trompa contra el muro de piedra. Víctor caminó con paso arrogante, las bestias de Persia se encabritaron en odio, enloquecidos corrieron hacia él tratando de embestirlo, desatendiendo por completo la orden de los jinetes, desesperados por ver a un hermano caído, trataban de aplastar al campesino gladiador.

El sol se encajó en la mitad del infinito azul y mientras la hora sin sombras saltó hacia su primer minuto, la multitud enloqueció con el despliegue del luchador, con movimientos que parecían aristas de una bella pintura Víctor sometió a las bestias. Por vez primera los asistentes; más que una matanza, vieron la capacidad extrema del cuerpo de un luchador. Esa tarde fue la primera vez que gracias a su deseo incubado, Víctor alcanzó la máxima expresión, trasformando lo que hacía mejor en arte.
El sol del medio día hizo brillar un rostro de doncella en la arena, un rostro dibujado con pasión y sangre de mastodonte de Persia.


Mikal había educado a su corazón para hacer lo que le venía en gana, se convencía a sí misma de que algún día debía cambiar su destino por sus propias manos. Ese día había llegado, el cielo no era el mismo, el ruido no era igual, las caras le parecían un mar bravío, el  corazón le quería estallar. Todo estaba flotando en la esfera del tiempo, en la luz de unos ojos que abrieron su alma hacia una sensación infinita. Allí frente a ella estaba la suma de todos sus deseos, la furia de algo que parecía estar escrito en sus venas. Una señal en sus latidos le abría el paso a un nombre y le daba el visto bueno como si lo conociera desde siempre. Mikal sonrió ante la victoria de Víctor, lo contempló como si fuera la última vez, cuando estuvo segura de que había clavado el poder de sus ojos en él, se marchó a sus aposentos con la elegancia que la distinguía.

Ya estaba oscuro cuando decidió pedirle a Anabella que la dejara sola; quería descansar. En cuanto Anabella salió del aposento, se escapó por la puerta de servicio. Caminó por los jardines traseros, por el laberinto sur, hasta el pozo de las aves. Allí se sentó, y con un silbido llamó a Filipo, su halcón. Amarró en una de sus patitas, una nota y un pañuelo (impregnado con un exquisito perfume que sólo podía ser usado por ella, según las leyes de las doncellas), y lo mandó a los calabozos.

La nota decía: Te vi, me viste, ven por mí.

Era raro que el halcón tardara, siempre obedecía a sus órdenes, estaba amaestrado. El halcón, debía volver, estaba muy preocupada, algo debió fallar, ella lo conocía bien. Mikal decidió volver al Castillo, caminaba sigilosamente, nadie podía saber que se había escapado. Si alguien se daba cuenta y un consejo determinaba que era traición a la Corona, podían castigarla. Los castigos eran fuertes en esa época, por una falta de esa índole podían enterrarla viva.

Al llegar a su aposento, sintió un viento fuerte que venía desde la ventana. Ella no la había dejado abierta, se asomó a su balcón y allí estaba el guerrero con otro semblante, con otras ropas y el rostro muy limpio. Víctor, tenía la flor en una mano y en el hombro, el halcón. Mikal sonrió...

-- Este es mi halcón, Caleb, siempre viene en las noches a mi ventana en el calabozo, por eso le puse nombre, es mi compañero, mi camarada  -dijo Víctor con voz segura

-- Aquí debe haber un malentendido, señor guerrero  -musitó dulcemente Mikal. --Ese es mi halcón, Filipo, a estado conmigo toda la vida. En las noches se va y vuelve en las mañanas, también es mi camarada.


 -- Vine a este reino a pelear en batalla porque eso es lo que sé hacer, pasé años esperando este día, queriéndote ver. No sólo el halcón me hizo venir, vi tu rostro dibujado en la arena. Conozco bien tu perfume. Llevo toda mi vida, buscándote a tí.





Escrito por Yia y David Augusto Cuervo Rodriguez
(mi parte está en letras oscuras)


martes, 29 de mayo de 2012

Incompleta


                                                                       












Un accidente registrado en la calle Metrópolis #34 de la Avenida Tresemor Toise, indica que hay tres heridos y un muerto.






Nunca antes caminé sobre la tierra como hoy. Es justo lo que pensé cuando miré a mi alrededor y vi que me faltaba un brazo. Acababa de salir del hospital y no estaba preparada para el mundo. Todo parecía un sueño desde el accidente, no quería recordar nada, pero era imposible.
Esteban miraba mi vendaje y sin un destello de sonrisa en la boca me acompañó al auto. El viaje fue silencioso, llovía, el cristal estaba empañado. Un lunes como ese no se repetiría jamás, volví a la vida con un solo brazo (no podía sacar ese dato de mi mente). Al llegar a casa, subí los dos primeros escalones del pórtico y lo primero que hice fue pensar en que ni siquiera iba a poder abrir la puerta como un ser humano normal. Esteban lo hizo por mí. Me dijo que me recostara un poco y que estaría conmigo en cuanto terminara de preparar algo de comer.

Subí los escalones, el pasillo se me hizo interminable, hasta que llegué a mi cuarto. Todo estaba como lo dejé, excepto que ya no estaba mi computador, ni mi piano blanco. Eso para mí fue desgarrador. Era el peor día de mi vida, la realidad se volvió una pesadilla.

Grité, grité tan fuerte que Esteban llegó a mi cuarto en un santiamén.

--Qué te pasa? Qué tienes?
Tranquilízate Fabiola, tómalo con calma, debes ser fuerte. Demuéstrame que puedes vencer todo esto.

Yo no paraba de llorar, tenía la cara metida en la almohada para ahogarme en llanto y gritar, quería gritar, gritar tan fuerte como pudiera.

Dos ruidos seguidos, me levantaron, me había quedado dormida.

Era Mariana, mi mejor amiga, había tocado en la puerta. Entró tranquilamente sin ningún indicio de lástima en la cara, al contrario, sonreía.

-- Me trajiste chocolates, libros o me vienes a hablar de lo horrible que me veo?

-- No, Fabiola, sólo vine a verte y a estar contigo. Las tragedias pasan, la vida sigue, debes dar las gracias.

-- Gracias! Já, gracias de qué, no me hagas reír. Estoy casi muerta! Quiero morir! Quiero morir!
Ya no sirvo, soy un mounstro, se arruinó mi vida. No quiero saber de nada! Vete! Lárgate!
Te dije que te fueras, Mariana! No seas hipócrita, ve y cuéntale a Rodrigo que ahora soy una manca, que me falta un brazo, que ahora soy un adefesio del infierno. Dile que ahora no puedo llevar el anillo de compromiso, que la boda está suspendida.
Tú, él, todos, púdranse! Púdranse!


-- No, Fabi, Rodrigo ya no está, no podré decirle...



Días después, Fabiola ya daba sus nuevos saltos musicales en el piano, esta vez de manera distinta, con la mente renovada y librada de espanto. Puso en marcha su plan, estudiando intensamente, arreglando las piezas musicales para poder tocarlas solamente con su brazo izquierdo, como lo hizo alguna vez, Paul Wiittgenstein.



Sábado, 20 de abril de 2014. El Teatro los Vigilantes, se complace en anunciar el magno concierto "Las Musas Menguantes de Alcalá" con la joven prodigio Fabiola Mendoza Escribano. 
















jueves, 24 de mayo de 2012

Morí




Morí y estoy frente a tí
en retroceso, indeleble
profundamente dormida
en algún paraje en donde
todo lo que hay es tierra.
Estoy frente a tí
y tienes la bendita costumbre
de reconocerme siempre,
aún cuando apenas estoy volviendo.
Morí.
Y quisiera contarte todo,
que el frío sacudió mis nudillos
en una distorsión de un no sé qué, cómo, ni cuando...
que sentía que caía en un abismo sin fin,
que cuando de pronto pensaba que ya había caído...
nuevamente me levantaban
y llegaba a esas mariposas
que sentía en las máquinas de la feria
cuando todo daba vueltas y vueltas.
Morí, sí, mírame estoy muerta.
Qué bello estás!
Mírate estás cambiado...
pero no puedo hablar,
no puedo tocar ni la puerta,
no puedo decirte que soy yo,
que soy yo, soy yo.
Escúchate, escúchate, tú lo sabes,
tú me ves, me sientes...
Respírame.
Me pasé la noche buscando un cuerpo
donde nacer y esa noche duró
muchos días de los tuyos,

 esos que yo también conocía.
Tuve tanto frío. Lloré.
Y estuve 20 años esperando verte
por que esa era la edad programada,
para volverte a ver.
Ya tengo un nuevo cuerpo ahora no me conoces
desde este monitor...
Nada es lo mismo y aunque todo parece igual
te tocó nacer allá y siento el mismo vacío de necesitar
algo que me falta, que tiene alguien más.
Tú, quién más?
Ya nada puedo puedo hacer,
la tecnología cambió el plan
en todo caso, lo único que resta es decirte: Hola!
y fingir que no somos los mismos,
que no somos eternos,
que todo es distinto.
















El mejor auditorio







    Alguna vez dijiste que las palabras guardaban vidas y ceremonias que aún no se han pensado. Es verdad que todo lo que tienes es mi corazón entre los dedos y mi memoria fallando. Aún así lo tienes todo y no te falta nada para saber que la mayor muestra de bondad es la que se da sin pedir nada a cambio. No es que lo bueno no sepa que lo eres, pues lo eres de pies a cabeza y lo bueno se enorgullece por que lo sabe con certeza. No podría contar las arenas y menos si son movedizas pero cuando me muestras la calidad de tu belleza, no hacen falta las pistas.



Por que hay diferentes terrenos, otras piezas, contemporáneas, clásicas, asimétricas...  no había pensado en eso!

Cómo echar raíces en tierra seca, árida y sin llovizna? 

De lluvia yo sí sé, podría estar meses investigando de que color es el después de haber llorado tanto. Es que no me salen como quiero las vueltas y me quedo con paciencia esperando la siguiente pieza.
Venciendo, con una pirueta de ballet pausado, disfrutando cada paso de mi puesta en escena. En tercera dimensión a veces te mareas. A menos que te quites las gafas e intentes ver con el corazón lo que los subtítulos no reflejan.
Parece un óleo de un paisaje hermoso del Museo de Ponce, recuerdas? 

- En una fotografía del campo, no se ven la aceras de la cuidad; de el otro lado del telón tampoco se ve el esfuerzo de tantas noches en vela. Por eso, en esta platea, es preciso que sepas que todo lo que no tengo te lo doy a manos llenas.

Aunque te diría que todo el mar es tuyo si lo miras en mis ojos, prefiero danzarte mi vida desde el mejor auditorio. 







Quimera






Yacen yuxtapuestas las expansiones
de la hermandad finalizada.
En hitos de gloria con pedacitos de dureza.
Resurgen los placeres del sí 
entre las rocas en odiseas equivocadas,
más no repuestas.

Tú, que vas en la cabina trasera.
Bello porque sí,

por que así te veo entre la maleza.

Trata de olvidar que parecen nubes mis apuestas.

Como cuando el ave pierde sus plumas

y de nuevo las recupera.

Como cuando el cielo se nubla

y Sol lo mira desde afuera.

Como una mujer desnuda
en una ilusión óptica.
No digas que no te dije,
que no esperabas sombras sin estrellas,
no te culpes por no entender que mi mente
tiene acertijos que no coinciden
con tus respuestas.
No te mires y digas,
debí seguir calumniando
la ceguera,
por que eso me da risa.
En vez de transeúnte,
me pareces quimera.













martes, 15 de mayo de 2012

El que escribe



    Una persona rara, extraña en sí mismo que se tuerce de adentro hacia afuera; se desviste, vestido. Se hace notar en las sombras, ante todos, después y a través. Esos todos, lo dañan o lo mejoran de alguna manera y se clavan en sus adentros; entonces, se expone sin medida ni clemencia. Él siente todo eso de maneras diversas. Su rareza lo proclama desde su alma, lo llama, lo encubre, lo diseña. Saca de sí lo que tiene y no tiene, lo clarea, lo lleva a pasear al aire libre; cuando esa libertad estalla, lo que sacó ya no entra, por que está nuevamente habitado. No sabe si es o no es poeta, aunque su alma lo sabe por naturaleza. 










Sabor a sal





Suturan las membranas
de las causas perdidas
en su esfuerzo por sanar.
Deducen que les resta tiempo
para reconocerse entre el fuego y el jamás.
Él la nota cansada del lenguaje mudo
en sus ojos faltos de paz.
Ella retiene el rostro de rabia
y se priva de llorar.
Salen cubiertos de lodo,
con la deuda saldada
y la mentira resuelta
con un vete a volar.
No saben que el enojo
pasa, como parte del show,
el papel firmado,
y sus vueltas al azar.
Se hace difícil, caminar descalzos
cuando se echan entre sí las culpas.
Se comienzan a señalar.
No tratan de torcer los brazos
y fabrican casas con sabor a sal. 












lunes, 14 de mayo de 2012

Ella y Él, quizás...


Puedo pasar?
Pasa.
Hace frío.
Yo no tengo.
El perro aún me conoce,
no ladró cuando llegué.
Puede ser.
La escuela del niño, bien?
Sí, todo normal, es brillante como su mamá.
Ah.
Tú, estás bien?
Sí, más o menos, lo mismo de siempre.
Quieres ir al cuarto?
Vamos.
Lindo cuadro, de quíen es?
Ah, ese, es una copia de un Rembrandt.
Siempre te gustaron esas cosas.
No, no me gusta, lo puse por que
combinaba con la pared.
Oh, veo.
Qué te pasó en la vida?
No sé, dime tú, no decías que la dejé pasar.
No recuerdo haber dicho eso.
Imaginemos que lo dije,

 entonces, te pregunto: quieres recobrarla?
No.
Me extrañas?
A veces, cuando no puedo abrir la mermelada.
Quieres hablar seriamente?
No.
Tienes miedo?
De tí, no.
Estás hermosa.
Si tú lo dices...
Me perdonas?
Quizás.














jueves, 10 de mayo de 2012

Ella



Ella mira sin mirar.
Tiene un espejo en la mirada.
El humo de la cuidad 
no la daña.
La maldad no la espanta.
Conoce que las calles
tienen historias
pertenecientes a la nada.
El pasado no la toca
ni puede quebrantarla.
La fragilidad es su fuerza,
no necesita tierra fértil
para ser flor,
ni ser Sol naciente
para acariciar el alba.
No le teme a las alturas,
ni le sorprende lo sombrío
del vaivén,
porque conoce de encrucijadas.
Tiene en la boca la verdad
para cuando necesite usarla.
Desmiente lo que dicen
de ella,
con sólo callar mientras hablan.
Puede romper los esquemas
que neutralizan las palabras.
Ella se suspende entre
las cadenas
con la cuidad
a sus pies y la sonrisa
empañada.
Sabe que la esperan a las diez
para cantarle a la Luna
lo que le cuenta la nana.
Tiene el discernimiento
que le dicta la mañana.
Se queda suspendida en su cielo,
aunque no encuentre morada.
Sólo quiere disfrutar
del momento,
con caramelos envueltos,
que penden de metáforas.







No desistas


Se hizo la luz,
cubrió los mares
de sonrisas empalizadas.
Enfrente de mí,
en forma de cascada.
Me mostraste el coraje
desde el entorno
que no mencionaban
en la entrada.
Me llamaste mariposa
y caminaste junto a mí
cuando nadie me miraba.
Me notaste selva vasta
cuando había escasez
y no relucían los peces
en el agua.
Viste lo que escondía
bajo la alfombra
en la parte fragmentada
de mi alma.

Se hizo la luz
y no pude evitar
decirte que no lloraras.
Y quise ayudarte
con el silencio,
entendiendo lo que
te pasaba.
Y te busqué en lo bello,
en lo bueno,
en todo lo que hiciste
cuando te necesitaba.
Ahora espero que se
ilumine tu camino,
levantes tu rostro,
y busques la fuerza
en donde sabes encontrarla.
Dejo grabadas las palabras
que harán que tornes la mirada,
y no desistas del camino,
en donde te esperan
tu amigos y tu libreta
olvidada.
















Transformación



Entré en una nube 
para que me vieras, lluvia, 
desde tu ventana.
Y así decirte lo que me contaron los sauces
cuando lloraron mi alma.
Me convertí en vapor
para mezclarme en el aire
y darte vida en cada respiro sin pausa.
Me llené de esperanza
cada mañana y apagué al Sol
con sólo decirle que
con tus ojos basta.
Me hice, del brillo de las hadas
y rocié de estrellas al día,
y a la noche la llené
de poesía, con tu mirada.




















lunes, 7 de mayo de 2012

En el pensar...


Quién diría que la manija de la puerta recuerda tu mano? 
Has sentido que las cosas te miran? Los objetos inanimados no son tan inanimados como parecen...

Puede parecer extraño que sientas que te hablan desde algún lugar. No es locura la mezcla huellas vetustas en la raíz de los sentidos que te amalgaman. Son simples espasmos de cordura que nos sintetizan hasta hacernos mejores personas. Para qué? Por qué?

No es duro pensar que el sofá retiene cada mirada aterciopelada de nostalgia.
Insuficiencia?
Clarividencia? Independecia? 
Es coraje de ser humano en distinta condolencia, en esa faceta en la que no distingues si el lila tiene algo de violeta. No es duro pensar en la caída del reloj y en las muchas trampas que se esconden en la buena cocina. Parecería extraño pero el caso es que basta un minuto para ver pasar tus días en el espejo. Cuántas veces al día sientes que todo tiene un nombre de esperanza? La casa puede ser un mundo lleno de objetos secretos, que no cuestan por lo que valen. El valor sentimental de cada cosa, deja marcas aunque nos las estén tocando. Huellas digitales? 
Calamidad de calamidades o principios en reversos? Pensamientos cuyas bases mantienen un vínculo consistente con la lógica, la razón y el funcionamiento de la psiquis respecto al entorno del individuo. Poder entender las conversaciones con el silencio, puede ser sumamente revelador.

Es consecuente el pensar que el pasillo nos lleva al cuarto de atrás, allí, cerca del cajón de madera, estará tu infancia perdida en el tiempo. Lo bueno es que puedes mirar la inocencia y preservar tu corazón, niño.
Cuántas veces tendré que decirte que no digas lo que viste? 

No hay manera de construir ecuaciones que nos lleven a el resultado real y menos cuando estás al borde de la felicidad. Es como si planearas caminar descuidando los recuerdos, desde ellos y en ellos. Habitar fuera de la casa de la trivialidad. Algo sí importa, creo que hoy tengo miles de razones para volver a empezar. No todo lo banal tiene base nula y es corto de moral. Puedes reírte de todo lo que no entiendes, como si pasaras la página de un libro, de esos que nos dicen cosas que no nos caben en la cabeza, pero que suenan bonito. A esos tipos de libros, los vuelvo a leer y termino entendiéndolo todo. No hay nada más sabio que volver a empezar. 

Ganas tengo de darle vuelta al Sol, ser la manija con la que comenzó todo y sentir tu mano al pasar.

Ves lo que yo veo?
Escuchaste lo que te decía? 

No le digas a nadie, que existen. Los amigos imaginarios, existen. Se vuelven... letras.






viernes, 4 de mayo de 2012

El otro lado de la guerra...





No tengo dudas de que si pudiera te diría que no es verdad, aunque no sé si sea tarde. 


Aparentemente, la fecha dice que hoy es hoy y que mañana no estarás. En tardes vacías como ésta, recuerdo nuestro primer encuentro, en aquella fiesta a media luz. Me fascinaba mi vestido color vino, hacía juego con la copa de tinto que llevabas en las manos cuando te conocí. Es casi alucinante pensar que mientras te estoy queriendo el mundo sigue con sus planes de cambio. El Sol está condenado a brillar. Las cosas seguirán pasando, el reloj no se detendrá. Quizás a un ciego le devuelvan la vista o un cojo vuelva a caminar. Puede que alguien se esté graduando de médico o que una niña note por primera vez que sus pechos ya le están creciendo. Es decir, que todo está girando en la órbita, en esa trayectoria que describe a un objeto alrededor de otro mientras está bajo la influencia de una fuerza central, como la fuerza gravitatoria. Su ritmo al dar tantas vueltas es tan sutil que ni me mareo.

Resulta difícil conciliar el sueño cuando piensas a cien millas por hora. No es verdad que te olvidé. No es cierto que tu sonrisa se cae con la noche y me quedo tranquila escuchando a Tchaikovsky.

Ayer corté el césped con la podadora que dejaste, sólo para que el ruido se llenara de tí. El olor de la grama recién cortada tiene ese don de traerte por instantes.

Ya han pasado dos años y la nevera no se ha dañado, el balcón sigue con ese tono crema que tanto te gustaba. Las palabras no se las llevó el viento. Después de todo me consuela que la guerra no se llevará tus medallas conmigo. No es cierto que quiera que le sirvas a la nación. Preferiría mil veces que estuvieses conmigo.


(Luego de terminar la carta, la hizo una bolita y la echó al zafacón. Se puso su vestido color vino y salió al balcón, como quien espera a su amor...)


















jueves, 3 de mayo de 2012

Náufragos









Cae la noche.
Nuestra esencia callada,
la cara de la Luna
millones de estrellas
esta playa
Tu silencio.
Los labios secos,
la brisa que moja
los pies hacen huellas
Pleamar.
Olas gigantes
el zumbido constante
el pelícano al agua
se detienen las olas
todo vuelve a empezar
Ojos entornados.
Lágrimas de duelo
la ternura inerte
la fogata se apaga
el clima no es bueno
ni sabemos pescar
El sueño nos pesa.
Las manos nos hablan
la boca entreabierta
respiramos lento
Bajamar.
La arena humedecida
la esperanza perdida
no hay signos de vida
estamos juntos...
no tenemos guarida
tenemos hambre
la Luna nos mira
las palabras sobran
el frío nos arropa
no podemos más
cerramos los ojos
No queremos pensar...


          -- Amor, si sobrevivimos, te haré un jardín de narcisos.

            -- Amarillos, me gustan, amor... amarillos.






















Todo se vuelve poema




Tengo tanta poesía
que las palabras me brotan de la cartera,
no renacen día a día 
se forman de diferentes maneras.
Cada minuto tengo una nueva
que me sigue por la escalera,
es como si giraran,
se mueven de adentro hacia afuera.
Me siguen los pasos de día,
en las noches mis sueños velan,
y en la mañana no se van,
si les cierro la puerta.
Podría construirlas de cualquier tema,
de la tibia arena blanca
o de un tarro de canela fresca.
No me canso de rimar lo alto,
y no me cuesta escuchar lo simple
de la compleja... naturaleza.

martes, 1 de mayo de 2012

Tan malo...



Él desnuda su paso con gallardía,
su emblemática coraza le carcome el alma,
despide todo y a todos con una media sonrisa.
Falsa.
Cuando ve que te das la vuelta
se sacude y te corta las alas.
No defiende causas justas,
ni vitorea en batallas.
Piensa que la carne es exquisita
si no tiene alma y camina de espaldas.
Y así...
parece surgir de la rama más alta,
en un vuelo voraz de escalonada,
para luego yacer en tu pelo,
anidar en tu mirada,
para morder cada una de tus neuronas,
para dejarte ciego, sordo, mudo,
atado de manos, lejos...
muy lejos del amor
y de tus propias pisadas.