lunes, 27 de febrero de 2012

Yia la niña del mar

 Este poema es tan tuyo,
 tan grande, tan puro,
tan bello... que parece una nana
 que arrulla a un ser especial
que no comprende del todo
el por qué de la existencia,
el por qué del caminar,
 pero conoce exactamente
 su alma, su belleza y su potencial...
 Siempre serás esa niña del mar,
que duerme en tus entrañas,
balanceándose en sus sueños,
jugando sin cesar.

Contigo todo es distinto


No necesito una razón
para quererte eterno
y al azul clarito
que merodea en tu cielo
Cómo acentuar lo que eres
y hacerlo un verso.
Cómo llamar por su nombre
a los paisajes que no vemos.

Apesar de que dicen
que te escribo en sueños
y que los años son más sabios 
que los días que no cuento.
No necesito circunstancia alguna
para decirte que te quiero,
adentro y afuera de mis ojos 
encima y debajo de los miedos
que no tengo.

Cuántas idas y venidas
en tan poca vida.
Cómo decirte que ahora te encontré, 
cuando siempre te tenía
en mi memoria primitiva.

Es que no hay palabras que reemplacen 
el sonido de tu pecho
cuando detienes el tiempo,
y haces que una hoja
caiga en cámara lenta
surcando el silencio.

Que te escribí más de mil poemas
que soy faquir de tu piel y tus ideas
que no pretendo explicármelo
ni saberlo del todo
ni caer en las retóricas palabras
que quizás no las entiendas.
Por eso las dejo 
en susurros y mezclas
que sólo conocen
tu ombligo y mi ombligo.
Cuando me miras tan cerca,
cuando entreabro la boca
en una banda sonora,
en la orquesta pausada
de mis suaves gemidos.

Amor


Una palabra mojada de constelaciones fragantes
se sonríe en el vértice de la cama
busca tomar la forma intrínseca
de la memoria en tus papilas
que prueba cada resquicio de mi piel,
cada curvatura de mi alma.
Cuánta belleza en el tacto de la Luna
en esta noche vestida de fiesta
en la almohada.
Esa palabra que resurge, brota,
para llenar de flores al olor
que produce tu cercanía
en mis huellas saladas.
Esa bendita presencia en la presión 
de tus ojos que me empuja
hacia los tuyos de manera desquiciada.
El espaldar de la cama
que no cesa de sonar
entre las paredes y el alba.
Y todavía estás aquí
mientras la palabra se hace más grande
y nos comienza a devorar
un poco más, un poco más
un poco más, un poco más...
 y nos colma por enteros
se nos viene de golpe
y estalla.

Seguramente


A estas alturas de la conciencia,
unas palabras tiernas de tu boca
no pueden ser otra cosa que memorables.
Quizás todos tenemos 
un momento crucial
en nuestras vidas
y encontrar a una persona 
que te aprecie de verdad
no es cosa de todos los días.

Puede que algún día
me llegue la hora señalada
el último minuto de respirar
y si es que en ese minuto
me da tiempo para pensar,
seguramente,
recordaré tu nombre
y lo hermoso de tu mirar. 

Hola desconocido...


Es menester conocerte
quitar la moraleja de tu cara
hacerte hablar convincente
lograr que veas la fortuna
de mi sonrisa de la suerte.
Claro, que no me miras
como te miro
si disimulo muy bien el egoísmo
y la avaricia de mi cometido.
Es que vi un suspiro
paseándose por tu perfil,
y le perdí el rastro,
no lo vi más, lo perdí.
Y agonizó el ayer en una fotografía
sin olvido.
Ah, y no se cuenta como desfachatez
el que eche mis penas en una bolita de papel
y las tire con furia al precipicio,
Y sí, como te iba diciendo
qué bellos labios... desconocido!

viernes, 24 de febrero de 2012

Online

     






No era miedo lo que recorría el cuerpo de Emma, sólo un temblor extraño que le hacía sentir indomable. Miró hacia todos lados y se montó en su auto. Puso a Bach (nadie en su familia entiende por qué le gusta) y bajó los cristales para sentir el frío de la noche. Le gustaba la sensación de libertad que le dada el viento en su pelo, sonreía mientras se miraba de vez en cuando en el espejito retrovisor. Llegó al lugar destinado, allí le esperaban. Arregló un poco su cabello, se abotonó el cardigan, se cambió los zapatos y se bajó. No era cosa de todos los días encontrarse con alguien que jámas había visto en persona. Y pese a todo, la incertidumbre, después de dos años de andar jugando al amor virtual con aquél muchacho, todavía era manejable, pero había que abrirle el paso a la realidad. La amistad que había fomentado en línea le parecía bastante confiable, así que se dispuso a caminar hasta la entrada de lo que al parecer era un bar. Nunca antes se había sentido capaz de aquello, pero ya estaba allí, era tarde para arrepentirse. Unas manos frías le taparon los ojos, se asustó, gritó tan duro que quien le tapaba los ojos también gritó al ver su reacción. Al voltearse vió que era él, el mismo que veía todos días en las fotos, era exactamente igual, sólo que esta vez estaba frente a ella, con una hermosa sonrisa. El abrazo fue largo, deseaba tanto este encuentro, que un cosquilleo involuntario se regó por todo su cuerpo, sonrió algo confundida: ni por un momento pensó que esto era equivocado. Siguieron caminando por aquellas callejuelas, ella siguió los pasos del muchacho; él tomó su mano, la miraba como si no hubiese nadie más en el planeta, sólo ella. Pensó en aquella silueta llena de ternura, la deseaba más que a nada en el mundo. Desde ese día, siguieron juntos, entre el smoke de las calles, nadie los volvió a ver.

jueves, 23 de febrero de 2012

Despedidas




El frío era insoportable,
la neblina arropaba el auto
y yo le cantaba al cristal cerrado 
una canción que me partía los labios.
No hay abrigo que cubra como quisiera,
la desesperanza y el llanto.
Mis manos tiemblan,
no siento el cuerpo
y no es el invierno
lo que me está matando. 

Buenas noches



El Sol está en su casa,
dentro de su cobija,
tomándose un chocolate caliente,
y leyendo poesía.
Pronto cepillará sus dientes,
contará borreguitos
luciérnagas y cabritas
cerrará sus ojos,
soñará con la Luna,
deseará su sonrisa
y luego al despetar
se quitará la pijama
cepillará sus dientes
y alumbrará un nuevo día.

Buenas noches!

Somos




Somos las sombras del árbol de la vida,
el caos lento que no termina,
la mueca del tiempo en tu mirada infinita, 
el pellizco de un sueño viejo,
el maná que no llega enseguida,
la guerra interna entre la voluntad
y la esperanza perdida.
Somos lo que queremos ser
la entrada o la salida,
la verdad o la mentira.
Un faquir sobreviviente
o un cobarde suicida.

Secreto


Una frase de la Luna me pasea
por las venas en el instante en el que callas.
Un verso de la noche se mezcla
con el claroscuro del cielo.
Un poema se dibuja en el gris
que pinta la noche fría y su desvelo.
El matiz de lo incierto se descubre
en el silencio,
se disipa en el tiempo que pasa muy lento.
Un suspiro rotundo se congela en la niebla por despecho
y tu secreto se lo lleva la sangre que me quema por dentro.



viernes, 17 de febrero de 2012

Desconfiada

Cuando todo se viste de hastío
en la franja blanca de la página
cuando la musa se arremolina
en el lado vacío de la cama
cuando la caricia no parece ser la misma
que anhelabas
cuando entiendes que el techo da vueltas en tu cara
cuando las reglas se rompan y límiten tu entrada
cuando calcules la medida de la parte alta de tu alma
cuando decidas ver la constante que te hacía volar sin alas,
entonces sabrás que la seda roja
se hará mortal en la almohada
que los pinguinos sin el esmoquin no son nada
que el tedio te jugó una mala pasada
que la duda marcó el suelo que pisabas
que cerraste vanamente la mirada...
Por que no escuchaste las palabras
por que quisiste decirle que no,
a quien tanto te adoraba.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Quiero...


Quiero moverme
Quiero cantar
Quiero soñar
volar, bailar, escribir...
Llevar mis emociones al tope
Sentirme viva entre la multitud
encontrar lo que subliman
ser naturaleza genuina
una especie en peligro extinción
en la recta final de su vida
a veces tan cerca de la nada
tan lejana de lo que todos miran.
Quiero...
encontrarme aunque esté perdida
sentir en la Luna mil sonrisas
tocar en tu piel la llovizna
llorar en ella la despedida
honrar a mi abuela, a mi madre, a mis tías
Quiero ver crecer a mi hija
vivir la canción infinita...
Quiero ser fiel, a mí misma
amar la intensidad de la conquista
Quiero ver el amanecer
que me hace sentir optimista.

Cómo puedo saberlo todo si no se nada?




No puedo definir las razones
de las evoluciones nocturnas
en la miel de tu mirada.
No sé interrogar a mi boca
cuando tu euforia loca
la tiene tan cerca, enamorada.
No, simplemente no.
No lo sé.
No sé que tienes en la piel
que fluoresce cuando me amas.
No entiendo por qué me dices tanto
cuando ni siquiera hablas.
No, simplemente no.
No lo sé, no sé nada.

martes, 14 de febrero de 2012

"Se escriben novelas de suspenso con matices eróticos, informes aquí" Escrito en compañía de David Cuervo y Andie Morales

Gris: Gustavo esquivó la primera ráfaga de aire caliente, sus manos habían tocado ya los dos universos, repletos de tardes violetas, de cicatrices dulces, de desenfreno aullado a la luz de la luna…
Para cuando el taxi lo dejó enfrente del restaurante su corazón había estallado en compases de música de las Antillas, alzó la vista y una ventisca formada por un millón de astillas de canela y nieve por poco lo hicieron caer de rodillas, recuperó el aliento y preparó su mejor sonrisa, por sus arterias corría el furor de abrazar a la muerte…

Selva Canela: No le ofendía lo lluvioso del día, un inefable grito de guerra hizo eco enfrente de la capa de la muerte que le acechaba. La claridad entraba en sus ojos llenándolo de sensaciones indefinidas, altamente placenteras. Si bajaba la cabeza chocaba con la materia gris que crepitaba en el suelo, todo parecía nuevo. Una especie de niebla gris le seguía. No era capaz de resolver lo que no podía poseer. Todas las calles se hicieron "la calle", una sola. La nieve y el olor de la canela, abrieron un hueco inmenso en la pared del restaurante. Él jadeaba, una emoción metálica poseía su mano derecha, con ella podía tocar el cielo cuando pensaba en ella. Su corazón palpitaba con choques eléctricos de inquietud combativa. No había nada más indomable que un ser humano con nervios de acero cuya más ávida adrenalina lo hacía a la vez invencible y sereno. En una mesa del restaurante con el hueco, le esperaba Arial, con la llave de tensión que abría el horizonte que en sus ojos se mezcla.
Entre sus piernas brillaban las estrellas y en su boca el hambre insaciable de mujer con certezas. Se quedaba grabada en ella la estirpe de él, ellos hacían temblar a la muerte con sólo juntar sus lenguas. Mientras tanto en otra mesa, la otra, los mira de reojo y desea ser parte de la cena.

Nevada: “La ciudad y yo, nos traemos algo entre calles, aquí voy yo con un par de tacones de astillas sintiéndome más mujer, con unas piernas cual arma de distracción lasciva”.
Encontré muchos lugares, a veces, era el paisaje qué no veía con buenos ojos, en otros la gente, pues estaba en esa condición de la mente cuando renuncia absoluta de la suciedad, era una necesidad, me había vuelto desconfiada de mí, y cansada hasta de mi linaje, un malestar extraño en mi sangre como una escasez estéril en mi cerebro, ya qué si no ceden, se descompone y se vuelven caprichosos e hipocondriacos, así como hipercríticos. Jamás había estado buscando un ambiente romántico solo quería saborear la carne roja de unos dulces y apacibles labios.

Gris: El chico estiró su voluntad hasta el límite de lo que pudo imaginar, luces y remiendos de recuerdos se fundían con el aroma del vino, con sutil movimiento desplegó el único arsenal que tenía… arañando respuestas, pero la estrategia no le duró mucho, deslizándose como una cazadora furtiva ahí estaba… una segunda figura, sentada a la mesa con sus ojos grandes oculta detrás de un saludo magnífico, le pareció a Gustavo que había algo innatural en la escena, veía sonrisas que se le metían por los poros y registraban hasta el último rincón de su alma, por momentos tenía la impresión que ellas podían controlarlo todo a su alrededor, en su piel podía sentir como el mundo se limitaba al espacio que circundaban solo los tres, su pulso enloqueció de manera estrafalaria al escuchar que las hermosas criaturas ordenaban lo mismo, la entrada pan de alas de mariposa, y cuervo al escabeche, de postre gomitas de mora, esa noche le arrancó la sangre en forma de caricia, así en medio de la niebla el par de colmillos se presentaron también, y con un grito recubierto de silencio el animal aparcado en invierno despertó de lo profundo de las carnes latentes de Gustavo, un recio soldado de los bosques, el sabor de lobo joven invadió las mentes de las secuestradoras, que no dudaron un segundo en arrastrarlo de nuevo por los callejones…


Nevada: No desayuné pero sí comí, estaba satisfecha con la mirada marrón y fría, aún tenía las facciones regulares y una expresión de calma….pues un pinchazo despertó el placer de ensueño, el veía fijamente su brazo y los rojos labios que no dejaban de rozarlo, narcotizado estaba, cargado por cabelleras que se entrelazaban sujetándolo, y el baile de caderas bajo la espalda negra de la noche sin estrellas, hacían de mi rostro blanco una luna no tan bella. Sonreía ella, el licántropo… respiraba lento, contra la pared posaba, sus piernas separadas y de espaldas, suyo era un apetito llevado a ilógicas conclusiones, esto iba más allá de otras inclinaciones, era una rara y extraña cosa sin sentido de justicia corporal, pues le sobraba la plusvalía de cualquier otra grotesca criatura, el deseo tiene el poder de cambiar… el rumbo de cualquier historia, la vida de cualquier mortal, pues ahora en la escala de grises rojo quedarás, welcome to the other side.

Selva Canela: La casualidad no era la invitada especial. El veneno en la sangre no mataba, no sabía de absurdos ni de misterios. No había manera de escapar, era el ahora del nunca. Una flecha certera entre el equilibrio del rojo y todos los grises emanaban de su existencia, era él, la suma de todas las guerras. Mi piel tersa y mi larguísimo cabello hacía que luciera con eficacia mi extraña belleza. El viento paseaba por mi pelo mientras extraía todo lo que podía de su cuello. Las caricias eran profundas... casi letales, pero exquisitas. Mis labios rosados eran filos de deseo y lujuriosa dicha. Percibí su mirada penetrando mis pupilas. Podía contemplar una nube de rojos que de él se desprendía. Suspiré complacida después de escuchar el caminar sordo de la neblina. Exhalaba el humo purificador que detenía el tiempo en la esquina de ese universo nocturno que por momentos fugaces lo sostenía. Lo miraba con cierta complicidad, como quien se sabe lleno de todas las metáforas y las avenidas. Mi cabello azabache hacía juego con su atuendo. La pared gritaba lo que su boca no podía, el derroche era la medicina. Mis tacones negros alumbraban el suelo, el fuego invisible en las caderas marcaban el vaivén de los cuerpos. Allí estaba Arial la hermosa nevada genuina, se sumaba al juego que de azar nada tenía, ella y yo sonreíamos con sarcasmo en los ojos. La nieve en su boca quemaba, hechizaba y carcomía. Mi canela tenía el poder ancestral de los vampiros, el ardor de una noche cubierta en llamas, la fuerza de todos los vientos y el destino. La selva canela se encendía, la nieve con ella se derretía, pero seguía con vida. Nuestras miradas estaban poseídas, millones de antojos nos daban la bienvenida. Nuestros dientes hacían de él la víctima perfecta. El juego entre los cuerpos formaban un vaivén arrollador que nublaba los ojos, el poder del rojo dejaba ciego a cualquier transeúnte que presenciara la escena. Danger! The beauty is a weapon. The other side is gonna kill you, now and here.

Gris: La aurora rasguñó las estepas, y el par de cazadoras prepararon su retirada, pero en los huesos sintieron un golpecito siniestro, era el conjuro maquiavélico del chico lobo que tiraba su único as bajo la manga… a la luz del amanecer se pudo ver a un par de cazadoras de hombres petrificadas con la mirada afilada… esperando con la sonrisa que tienen los que han sido burlados…




Yia Rellis - Selva de Canela
David Augusto Cuervo Rodriguez- Gris 
Andie Morales González- Nevada

viernes, 10 de febrero de 2012

No recuerdo



Desperté?
La mañana está fría
Qué pasó anoche?
Mi estrella brilló?
Y mi risa, la perdí?
Se quedó bajo mi cama?
Dice la brisa
que pesan mis palabras
que no puede cargarlas.
Dice el Sol 
que está condenado a salir,
que en él no confíe,
que él sólo trabaja,
que no siente nada
que su error más funesto
es quemarse a sí mismo
que derrocha las horas
que se siente perpetuo
que alumbra mi abismo
Estoy viva?
Qué pasó con el ayer?
Qué me diste de beber?
Me embriagó el romance
de las hadas?
Ah, sí, ya recuerdo
que lo que no existe apasiona
que la vida es un sueño
Y entonces tú, dónde estás?
con tu mirada penetrante
Qué te pasa? Esto es real?
Principito, qué has comido?
Qué te hizo la rosa?
Por qué lloras tu destino?
Estoy despierta
o estoy vagando?
Hay espinas en el camino?
Qué pasó con la vida?
Le di poesía y me dió prosa
le di sueño y me dió insomnio
le di cariño y me echó al olvido
le di de todo, pero no recuerdo
si estoy aquí o si estoy contigo.

jueves, 9 de febrero de 2012

Soy una sirena

Tengo agua de mar en las paredes
un arrecife color rosado en el armario
unas perlas negras que gritan el nácar
tengo la furia suboceánica
en las gavetas cerradas,
tengo toda la fuerza
de la mandíbula del tiburón,
un celenterado tornasol en la sala,
un marlin que escupe sin razón.
Tengo un pez payaso
que se ríe en la ventana.
Una estrella, dos caballitos que me rascan,
y una tortuga sin caparazón.
Una mantarraya es mi alfombra en la sala,
una anémona me quita el dolor.
El agua me cubre completa
respiro muy bien,
me late el corazón, pero no tengo amor.
Neptuno me obliga a cantar en la peña
mi sonido es un llanto amargo,
un fuego sin color.



La vida marina para mí
no es un misterio,
es un duelo, un suplicio,
una lucha sin fin,
dejaría de ser una sirena,
para dedicarme a tí.

Hada ven!


Hada ven, susúrrame un verso!
y si las hadas no existen?
que me susurre el viento
y si no existe el viento?
existe por que lo siento
y si dejas de sentir?
de nada servirá el verso.
y si no tengo sentimientos?
viviré en vano y moriré lento.


La espera


Estabas de pie en la puerta de su casa
esperando la respuesta que nunca llegaba.
Tus recuerdos marchitos, la sonrisa olvidada.
Niños pasaban por allí,
voces de tonos distintos, autos, bocinas,
y él que no abría.

Vuelves a tocar el timbre, suavemente
hay una ventana cerca,
pero una cortina no te deja ver,
insistes, miras y buscas señales
que de haya alguien en la casa.

Nadie contesta, no pasa nada.

Han pasado tres horas
estas sentada en la entrada
que da a la puerta de su casa.
Tu pensamiento constante es:
no me voy hasta que lo vea.

Sacas de tu bolso el libro
que siempre te acompaña
comienzas a vivirlo.
Las páginas no pueden decirte
lo que necesitas saber, 
continúas pensando en tu cometido.

Nada pasa.

El Sol se escondió de repente
y has cambiado tu semblante.
El sonido de una moto en la distancia
anuncia su llegada.

Ella se arregla el cabello con la mano,
Él se baja de la moto,
le dice:  - Viajé muy lejos, fui a buscarte.
Ella le dice:  - Aquí estuve todo el tiempo
no me cansé de esperarte.








miércoles, 8 de febrero de 2012

Llamada inesperada


En el teléfono sonaba tu canción
(Here comes the sun de los Beatles)
como si fuese la primera vez.
El sonido se dispersaba
en el aire taciturno y cortado.
Contesté luego de pensarlo tanto,
del otro lado tu voz ronca en llanto,
de este lado un "teamo" en pedazos.
El perdón a veces viaja con la voz
pero pocas veces lo aceptamos.

De dónde nace un "te amo"

De dónde nacen las ganas?
Qué tan fuerte es la dicha de amarte?
Qué detiene el reloj al verte?
Hoy todo es pregunta, desde que la vida se inició de nuevo, solita, como por arte de magia, en una visita. Es tan prolongado el declive del tiempo que en un instante se organizan las cadenas de los sucesos. Ya busqué, y wikipedia no sirve, sépanlo, no dice nada acerca del amor y de ese mariposeo que te hace temblar las rodillas. Parece ser que el suspenso se apodera de todo y no eres más que una marioneta del instante en que se te salen la babas, literalmente. Ayer le pregunté a un sabio muy viejo que me encantaba cuando sonreía, y me dijo que el amor es la parte que nos nace de la insuficiencia propia. La verdad es que lo miré, me reí, y le dije gracias, por que en serio, no entendí nada. Luego busqué en la biblioteca llena de polvo de mi tío más gruñon y lo único que encontré fue una alergia bárbara. Entre los millones de libros me llamó la atención un librito verde que me pareció que tenía todos signos de estar obsoleto. Este decía que el amor es sinónimo de carencia, y ahí fue que estornudé tan duro que hasta se cayó un cuadro de Hitler que había en la pared. Aunque me dió mucho gusto tumbar al nazi, hasta sonreí, me pareció irónico que se cayera. Salí de allí con tanta furia y tanto polvo que se me achinaron aún más lo ojos. Los libros no me decían nada, la poesía menos, me ponía peor, de un humor de perros, me hacía pensar: y este de qué demonios está hablando! La cosa es que busqué en infinidad de literatura, en el Lago de los cisnes, en las artes marciales, y hasta en la parada de la guagua. Eso sí, no busqué en tus ojos, de seguro allí estaban todas las respuestas, en tu belleza de equinoccio, en el argot de tu mirada.

Él y ella

Ellos en un día cualquiera...


Él la amaba, se despedía con un beso en la frente. Tenía la llave de su apartamento, entraba y salía cuando quería. Escribía canciones para ella. Eran el uno para el otro. Ella sabía que él siempre tendría la disposición de ayudarla. Ella lo amaba, le ponía bellas melodías a las canciones que él le hacía. Todos los días él cruzaba los dedos para que ella no se despertara. Él no quería que ella lo viera cuando cerraba fuertemente los frascos de mermelada, para que ella siempre... lo necesitara.

viernes, 3 de febrero de 2012

Construirte


       Podemos reconstruir las cosas de manera que queden diferentes y hasta de mejor calidad. Puedes escoger rutas alternas en espacios diversos o mantenerte en neutro en el mismo lugar. Hacer algo nuevo no es perder las horas, ni un esfuerzo por escapar, es valorar el minuto y saborearlo de verdad. El tiempo que cae gota a gota se lo lleva el recuerdo y aunque se marche con la aurora podemos hacerlo un hogar, un estanque o un espejo. Un reflejo del segundo exacto en el que llegan las palabras y las comas que nos llenan de una eufórica duda que nos dura por horas. Podemos construir y reconstruirlo todo. Hacer lo que te dicte la mente, en una hoja en blanco que fue un árbol. Podemos ingeniar un palomar de hermosas alas guardadas, que una vez fueron del viento que cruzaba. Construir una casa, con las manos rotas, llenas de tormentas eléctricas, con cargas de acentos y símiles en viceversa. Reconstruir los pensamientos en ella y no escapar del encierro que nos libera. Hacer que nos embistan de golpe las curvas de una calle o los ojos de aquella cara etérea, nombrar la boca y el cuello viril que nos dejó el alma paralizada en la puerta. Poner los puntos retóricos de las preguntas existenciales y burlarte de la muerte en ese instante. Colgar el espejo que hiciste con el resplandor de plata que resuena en tu oído. Mirarte en él y en los puntos suspensivos. Deshacer y hacer, obrar con la pluma que fue de un ángel. Hacer de una lágrima un estanque inmenso y tuyo, tan tuyo que quiera enamorarte. Nadar en él, acompañados de las letras que fluyen de la punta de tu dedo lápiz, nadar en mariposa sin el miedo de ahogarse. Construir lo que eres, sin escapar, escapándote. Escoger la ruta y el lugar en donde vas a construirte. Escribir es como moverse lejos, sin ir a ninguna parte.

Un amor


Un amor...

tierno de pies a cabeza
dulce de menta en la boca,
de rojo a rojísimo,
de carmesí a cereza,
que no tema a ser nombrado
que haga música por horas
que baile todas las piezas
que sea corona de honra
que esté lleno de certezas.
Un amor desquiciado
 que diga aquí y ahora
Un amor sincero con sabor a libertad
Un amor ardiente
 que no quiera claudicar
Un amor que sea justo
armado hasta los dientes
Un amor de valientes
que entienda la mirada
Un amor fuerte
 que me tenga enamorada
Un amor pleno
 que empuñe a la muerte
Un amor como el tuyo
que fecunde mi vientre.

Somos

Somos

Somos las sombras del árbol de la vida,
el caos lento que no termina,
la mueca del tiempo en tu mirada infinita, 
el pellizco de un sueño viejo, 
el maná que no llega enseguida,
la guerra interna entre la voluntad
y la esperanza perdida. 
Somos lo que queremos ser 
la entrada o la salida,
la verdad o la mentira.
Un faquir sobreviviente
o un cobarde suicida.

La primera mujer


La inercia embellecida por su cuenta
va marcando un rumbo azul desteñido
como si me hiciera llegar a mi lugar favorito,
y de pronto las cosas se hacen más claras 
como si al voltear la cabeza hubiese un mundo distinto
y el color se muda a las hojas, y el verde serpentea
al mirar arriba el vasto verdor ensombrese los sonidos 
la vista parece ser otra, envolviendo desde adentro
un tornado de verdes que se encuentran y chocando
lo pintan todo sin dudar ni un segundo.

La belleza del magenta en las flores se incrusta,
una camada de gatitos trata de subirse a un árbol
y su madre los mira como si no le importara la inexperiencia
un atisbo de Sol me invita a mezclarme 
en la ternura natural del paraíso. 
Apenas puedo escuchar lo que cielo está diciendo,
pero escucho algo intenso,
a ojos cerrados podría reconocer el sonido de la caída del agua,
 recuerdo que estuve aquí o se le parece.
La brisa forma tu nombre en mis pestañas 
me acaricia el rostro, sonrío, este podría ser aquel lugar
de donde no debí salir nunca, en donde desnuda me encontrabas,
y yo te sentía en la tranquilidad de cada hoja que caía,
en la mirada de cada animal manso que pasaba, y los días no existían.
Y allí estabas tú desnudo, me amabas, sin importarte nada más que mi mirada.
Quisiera estar delante tí, regresar el tiempo, y no haber mordido la manzana.

Pero no

Pero no

Le enseñó a correr bicicleta a gritos,
Nunca miró sus buenas notas
Nunca asistió a sus ensayos de ballet
No había tiempo, tenía mucho que hacer.
Le daba dinero para juguetes
pero no la miraba crecer.
No asistió a su primer recital
No elogió sus medallas 
No la escuchó cantar
No fue a graduación
Ella era su orgullo,
de la boca para afuera,
pero no en el corazón.

Vivir pintando


          Sin hacer alarde de alguno de mis cualidades cómo pintora y de tener ideas centrales, me dispongo a bailar en el cielo de tus dudas. La obra de arte que estoy haciendo es una de tantas que mostraré en la galería cerrada de tus ojos benditos. En esta dedicaré especial importancia a las opacas y mustias sombras que nos siguen cada día y las pondré a danzar junto a mi pincel para que no perturben la hermosura de los colores y los trazos que usaré para la misma. Los colores que faltan los hallé en un blanco tarro de hielo que me prestó mi amigo el invierno y los guardé para que no los dañara el tiempo. Cada día recuerdo que esos colores son para tu regalo, el retrato hablado de las huellas de tus días por aquí. Para el toque final de la pintura he inventado una mezcla de barro, fragancia de almizcle, feromonas sagradas y una pizca de sabor a miel de la colmena más cercana a la casa del olvido.
       Para poder utilizar este material aromático hay que esperar a que la mezcla se torne homogénea y que se maticen los tonos morados, marrones y violetas claros. La verdad es que he trabajado mucho en nombrar y clasificar las gotas, las manchas, las líneas y los contornos por eso cuando bailo trato de hacerlo despacio, lento y suspirando. Seguramente, querrás saber cómo va la pintura y cuando será la fecha de la presentación de ésta, y de las demás ya terminadas. Les anuncio que aún la galería está en proceso de remodelación y que sus puertas continúan cerradas. El paso es exclusivo para sus colores, los míos, y su mirada. 

Amor que sana


Puede que intente el Sol fatigarme de día
en su marcado paso de luz.
Puede que en la noche las estrellas y la Luna
quieran tomar de mis lágrimas a sorbos.
El cansancio puede tocar mi puerta
sacarme la lengua, las ganas y quebrarme los anhelos de cuajo.
Puede que llore junto a mi cama de rodillas pidiendo un milagro.

Por que pueden dolerme los pies después de correr tanto en la vida...

Pero tu amor, -mi amor- tu amor no,
tu amor me cubre
y crea una cápsula de protección que me rodea y me sana.

Coronas de espinas penetraron mi frente muchas veces.
El miedo pudo entrar un rato en mi guarida
pero jamás pudo detenerme.
Millones de avispas escupieron con furia mis ojos
sólo para tener el placer de verme llorar
y tirarme en el lodo.


Han lacerado mi espalda con gritos
han vituperado mi honor frente a la gente
Arrancaron mis ropas para subastarla
y hay quien me da vinagre por agua.

Pero tu amor -mi amor- tu amor no,
tu amor me toma de la mano
llevándome a la gloria en sus alas.

jueves, 2 de febrero de 2012

Lucha

Cierra en las manos el coraje, 
destierra las medidas ajenas, 
cuélgate en el pecho lo que queda. 
El instrumento sirve de orientación,
tiene su fundamento
ceñido en la propiedad
de agujas imantadas,
indica la dirección
apuntando con certeza,
atraído por cierta fuerza.

No termina la jornada 
cuando todo se da, 
no rendirse en el acto
es lo que apremia. 
La mesa está puesta,
la partida es tuya, es una decisión,
quédate para irte, el que no arriesga no gana, 
el que no sueña, no despierta.