viernes, 27 de enero de 2012

De amarillo


Cleopatra ya lo sabía 
por la citrina fulgurante
que en su cuerpo vestía 
oro fuga del desierto
relajación, terapia, consuelo
carga dorada liberada
rubio Sol de las primicias.

Inalterable fuente de luz
ambar, lima, sabiduría
trigo, ocasos, topacios, 
menos verde y un poco menos,
centro de la margarita.

Girasol que gira en el viento
redondo de humor y alegría
equilibrio, expansivo, colirio
color que le hace bien a mi piel 
color que colma mis días
con la fuerza desinhibida
que viste mi alma de amarillo. 

Tú...mi alegoría


Si me dieran a escoger a quien amar, te elegiría
esta cordura de saber que me enloqueces,
esta inocencia que me llena de malicia
esta tranquilidad de caminar tan inquieta
esta nostalgia que no te extraña porque te tiene.
Si me dijeran que diga un nombre, diría el tuyo
con la certeza que nadie creería,
esta desesperanza de elegirte con fe  
 esta cobardía que me lanza a la conquista.
Si me hablaran del mar, en tí pensaría
con la felicidad que pone triste a la llovizna
como el polo opuesto que me atrae sin medida,
este descanso que me levanta con fuerza
esta muerte que me devuelve la vida.

Lady butterfly

         Afuera el sonido viaja en ondas, en las crestas de una frase multicolor que tiene el plumaje de un pájaro invisible que canta belleza cuando escribe. Se entrelaza la naturaleza en la música del alma de las letras. El pájaro se saca una pluma, se sienta y respira. El tiempo no cesa, sólo nos espera, mientras trama el golpe de la estrella que aquel tipo te señaló un día. Entra la mariposa por la ventana y se posa en tu regazo. El pájaro invisible te susurra que no calles y te dice cantando que se marcha, pero antes, te regala la pluma y te dibuja unas alas que nadie nota. Nosotras, tú (soundtrack) y yo (ladybutterfly) tranquilas con el entorno, radiantes, con mil brillantes llenos de polen, esmeraldas, prismas, catalizadores, notas musicales, meteoritos rosados, gomitas de ositos de colores y flores que no se marchitan, nos quedamos ahí, con la sonrisa petrificada como esperando el momento de volar con una sola pluma en esta cuenta regresiva, llamada vida. En esta sobredosis de historias que no terminan.

Debacle


Calle arriba, la banda
calle abajo, el cencerro 
en el puerto, los barcos
en la acera, los perros
el sonido en la puerta
la alarma de alerta
los pies en el suelo
la lluvia cayendo
Calle arriba, los pasos
calle abajo, el secreto
en el baño, el espejo
en la casa, silencio
la bocina del auto
el autobús pasando
el teléfono sonando
Calle arriba, los gritos
calle abajo, tormento.

Eras tú


No te confundí, eras tú
intenté tocarte en ese instante
moví las nubes del cielo
en ritmos circulares.
Tomé tu mano, aún la siento
inventé en tu boca los besos
tu piel fue mi descanso tierno
tu mirada se hizo un mar en mi lecho
un eco mudo de nuestro luego
Te toqué, eras tú
No fue un sueño.
Me llevaste cabalgando
por el firmamento 
y nos perdimos en la distancia sin tiempo
en la eternidad de este fuego
que nos quema por dentro.

No te confundí, eras tú
y yo cierro los ojos 
para encontrarte de nuevo 
para sentir que no eres un invento
porque mi piel extraña
la presión de tu cuerpo en mi cuerpo
tu aliento rodeando mi cintura
tu caricia suave en mi pecho
Te toqué, eras tú
puedo mirarte en el silencio
puedo leer en tus ojos el amor 
porque aún te quiero...
Me tocaste, eras tú
claramente lo recuerdo.

Te miro


      Cambia de posición y no quiere salir del sueño. Espero mientras leo mi libro de poesías. Le observo mientras respira. Se me hace un nudo en la garganta, trato de no hacer ruido. No me importa lo que está pensando, simplemente lo miro. Quizás lleva guardada una sonrisa, un golpe en el corazón o una quimera de esas que no avisan. No me fijo si tiene frío en la piel, de cualquier modo lo tendrá, es invierno. Tal vez quisiera decirle que ya es hora de abrir ojos pero no lo hago. Sería triste que no logré decirle a tiempo. Sé que no va a despertar todavía, posterga el abrirle el paso a la luz. No lo despierto, mejor no. Él sabe que estoy de su lado, que no lo voy a defraudarlo. Alguna vez le dije que le amaba y eso es suficiente para que duerma tranquilo.
 Tal vez él quiera que le despierte; para olvidar que un día tuvo miedo. Es una pena que recuerde que su infancia fue de guerra, una injusticia del destino.
 Lo miro, cuido su sueño. Creo que sueña que la vida tiene altura y no tiene abismos. Pienso que él espera algún tren o alguna señal. Quizás aguarda un poco ahí postrado para vivir las historias que lleva colgadas en el cuello. Puede sueñe que no está vivo y que pasea manejando un Ferrari por las nubes.
Veo que se mueve, no hago nada, él sigue durmiendo. Lo miro y no lo despierto, pues nunca lo vi tan bello.   
Abre sus ojazos y sus pestañas mueven la casa, mi mundo entero. Me mira y me ve: me reconoce. Me dice: - Mi amor, te amo, soñé contigo.   

Lo beso...

Lo encontré en un baúl


El Baúl

Lo encontré en un baúl pesado, pude sacarlo antes de que fuera tarde. Tenía la boca cerrada y los pies maltrechos. Esperé a que me dijera algo, como quien aguarda el milagro perfecto. Sólo quería ayudarle a marcar mejor sus pasos, a conocer el espacio que antes, nos había nombrado. No dijo nada hasta que me vió sonreír. Trató de contarme de sus caídas, del golpe en la quijada, del rasguño
 en la ceja y de la cortadura en la nariz. No pudo hablar más, trató, pero se quedó en blanco. Hubo un momento de miradas fijas, una puerta en sus pupilas me hipnotizaba sin medida. Era de noche y las malas memorias estaban oxidadas (por no decir perdidas o perdonadas). Sólo me miraba con agradecimiento como si supiera que lo entendía sin entenderlo.

Hizo un gesto amable con las manos, me invitó a sentarme en el suelo. Recordó que ya podía hablar, pero continuaba en silencio. Así pasaron las horas... él y yo, guardando el secreto.

Lo encontré en un baúl, junto a sus fotos y su número de teléfono.

Yia



Un amor

Un amor...

tierno de pies a cabeza
dulce de menta en la boca,
de rojo a rojísimo,
de carmesí a cereza,
que no tema a ser nombrado
que haga música por horas
que baile todas las piezas
que sea corona de honra
que esté lleno de certezas.
Un amor desquiciado
que diga aquí y ahora
Un amor sincero
con sabor a libertad
Un amor ardiente
que no quiera claudicar
Un amor que sea justo
armado hasta los dientes
Un amor de valientes
que entienda la mirada
Un amor fuerte
que me tenga enamorada
Un amor pleno
que empuñe a la muerte
Un amor como el tuyo
que fecunde mi vientre.

jueves, 26 de enero de 2012

Una noche en tus ojos


El silencio gigante se ha quebrado
dejó de ser herida dormida en el horizonte
el hilo de la voz cambió el paso del instante,
la palabra se convirtió en tormenta de mares
y en ella se dibuja el barco del tiempo.
La marea ensaya un grito que brota
renace una mirada sin duda alguna
Sin celos, ni vahídos.
El oleaje de la noche le ofrece al aire
una silueta sencilla de larga espera,
el canto que surge de la alegría,
de saber que del otro lado del puerto
hay una garita con una luz que da vueltas
encendiendo los ojos con memorias infinitas.
Ningún quebranto difumina la verdad concebida
en un quejido que no discrimina.
Ningún silbido será tan fuerte
 como para que agite el polen de las flores
en el huerto pardo de las letras,
y en la piel nacerá una canción tersa
un manantial de tiempo dando las buenas nuevas,
un ciclo de fragorosas lunas en una lágrima que se seca.
Una sonrisa que murmura la llegada de una visita
que convierte las nubes de algodón en figuras que hechizan.
El cielo se colma de belleza y crepita...
La noche se anuncia callada como un lago en trance 
teje palabras que con la boca llena se crucifican
y colorea sombras en la arena con mis pies desnudos
hasta que decides llegar con los ojos llenos de inocencia,
después de los arenales del tiempo,
allí donde la brisa se hizo caricia,
 las veces que fui una canción
 forman un sólo destello en un cielo índigo y mío.
Los caracoles que recogí durante el día 
darán de comer a la boca de la noche
para sobrevivir en el eco que me eterniza.
Y me siento a mirar la Luna que a mi lado se posa
junto a las veces que fuimos y no fuimos
la niebla espesa en una noche fría que rebosa...

Voy calculando en el viento
 la distancia más corta entre tu mirada y la mía.

Caigo











Algo viaja por todo el lugar y no me deja respirar. No puedo quedarme allí. Miro a la dirección final en el vacío. Desde aquí veo rostros que son y no son antiguos. El aire tóxico acrecienta con ínfimos detalles de nostalgia interrumpida. La herida fugaz deja una frágil marca de un puñal filoso que pregunta sin cesar. El desconsuelo sube más que yo, hace volutas de humo en una constelación y le cuenta sobre los pasos oscuros que caminan en plena luz del día.
No se trata de que la oscuridad descubrió su espacio, sino de lo que viaja por las nubes cortando hilos y agrupando. El cambio mueve las cosas y me devuelve la sonrisa por un instante. No necesito nada para saber que sólo una cascada entiende la gloria de la caída. El vapor que se levanta construye la insuperable belleza que se muestra en las ventanas. Definitivamente, hay días en que corren cementerios por nuestros costados, sin mayor venganza que la osadía de cambiarnos el rostro. Eneros que hacen torrentes de recuerdos que estaban naufragando. Una ecuación de emociones se mete en los ojos sin buscar razones como buscando una respuesta que no puede ser pronunciada ni exhibida. Cuando más nítida es la conciencia, la noche se asoma desde el amanecer doblando la transparencia. Todo cambia en mi esfera y con suspiros entrecortados que sueñan un sueño que esquiva el pasado, voy dejando nuevas huellas. Tal parece que hay momentos en que no es fácil sumar alegrías, en días así, caigo.

Acelere de la vida





Es culpa tuya que veas la vida desde tu lupa excéntrica?
 La manera en que las cosas llueven en los cristales, son parte de la ruta panorámica de la mente distinta, claro, que no todos cantan las canciones de igual forma, las canciones cambian de forma según cambian las fotografías, de naturales a blanco y negras, de sephia a negativas, de antiguas a modernas, de distantes a un zoom de primera. Mirar la vida desde todos los ángulos posibles, dejar la vista en una boca y no besarla, sólo para tenerle más y más ganas. Mirar la vida que se acelera cuando realmente reposa en la rutina, es el deporte extremo que nos lleva a contar las sonrisas a dos segundos (más o menos) después del flash que no tiene prisa! Te quedas pensado y no sabes si todas las cosas que parecen cantar la misma canción que tú cantas... realmente la están cantando? A veces pienso que sólo soy yo, quien me percato. Me encantó viajar en el mismo taxi...
dile al tipo que me deje en la próxima parada o que baje la ventanilla. Me cambio a mirar la vida, desde los ojos de otro taxista

Historias



 Treparon las risas hacia unos cuantos árboles danzores
y se rompieron al caer.
Saltaron los árboles danzores hacia unos cuantos ojos
y se llenaron de memorias.
Cayeron varios espejos sin rostro desde unos cuantos miedos
y se durmieron sin reflejo.
Bailaron incontables orgasmos en unos cuantos cuerpos
y se cansaron de no sentir amor.
Colgaron desde el techo varias hojas en blanco
y se pintaron con los colores de la distancia.
Partieron en dos partes las noches entre varios sueños
y los echaron a perder en el silencio.
Sintieron el llamado de los fantasmas desde ventana
y la cerraron para no tener oír lo que no ven.
Tomaron las miradas de la cuidad desde una cámara fotográfica
y las tiraron en el pecho del abuelo.
Amaron la Luna desde varios gritos en los ojos de los enamorados
y se dibujaron un te amo en el alma.
Bebieron varias lágrimas desde unas cuantas letras con ausencia
y las vertieron en un millón rostros lejanos.
Caminaron los días desde unas cuantas historias pasadas
y se quedaron en un libro... que todavía no escribo.

Mujer difícil



Déjame con la cosquilla
fúgate a mis adentros
clávame un poco de olvido
usa el camuflaje de sentidos
desnuda sólo mi sombra.
Planea las palabras precisas
deja que el tiempo se encargue
conquístame a cuenta gotas.
Cámbiame la rutina!
no jures bajar las estrellas
lo fácil no me alucina
descúbreme de a poco.
Suéñame despierto
mencióname dormido
escucha tus instintos 
susúrrame con los ojos.
Has del amor, estandarte
la mayor meta alcanzable
quédate con hambre 
no quiero parar de soñarte.
Ansía mi desnudez
echa las ganas al aire
armoniza con la duda
tírame al mundo acertijo.
Sáciate de estrategias
para amanecer conmigo.

Dulce


Puedo si quiero
conocerte, suerte!
cualquier día de estos
de una sola caricia
sentir la ventisca.
Sé que percibo
tu milagro encendido
el paladar infinito
de la miel de tu boca.
Cargo en mis manos
la canción de la nada
la mirada cuajada
del azul de tu cielo.
Puedo si quiero
morderte los labios
sonreirme al espejo
que me da tu esbozo.
Siento, el corazón palpitando
las penas pasando
el carrusel de los sueños.
Veo, las mil maravillas
el carnaval de la vida
la fiesta en silencio, 
del Sol los misterios.
Pienso que el amor a llegado
más dulce
que salado
y si quiero, lo pruebo.


martes, 24 de enero de 2012

La primera mujer

La inercia embellecida por su cuenta
va marcando un rumbo azul desteñido
como si me hiciera llegar a mi lugar favorito,
y de pronto las cosas se hacen más claras 
como si al voltear la cabeza hubiese un mundo distinto
y el color se muda a las hojas, y el verde serpentea
al mirar arriba el vasto verdor ensombrese los sonidos 
la vista parece ser otra, envolviendo desde adentro
un tornado de verdes que se encuentran y chocando
lo pintan todo sin dudar ni un segundo.

La belleza del magenta en las flores se incrusta,
una camada de gatitos trata de subirse a un árbol
y su madre los mira como si no le importara la inexperiencia
un atisbo de Sol me invita a mezclarme 
en la ternura natural del paraíso. 
Apenas puedo escuchar lo que cielo está diciendo,
pero escucho algo intenso,
a ojos cerrados podría reconocer el sonido de la caída del agua,
 recuerdo que estuve aquí o se le parece.
La brisa forma tu nombre en mis pestañas 
me acaricia el rostro, sonrío, este podría ser aquel lugar
de donde no debí salir nunca, en donde desnuda me encontrabas,
y yo te sentía en la tranquilidad de cada hoja que caía,
en la mirada de cada animal manso que pasaba, y los días no existían.
Y allí estabas tú desnudo, me amabas, sin importarte nada más que mi mirada.
Quisiera estar delante tí, regresar el tiempo, y no haber mordido la manzana.