jueves, 6 de diciembre de 2012

TIEMPO OSTENTOSO


Cunden en su centro, 
las manecillas rítmicas en agasajos, 
tejen un enjambre de hilos 
en proporción perfecta hacia el victimario.
Ya vencidas de dar vueltas a diario,
anuncian la primera escena del acto.
Ha llegado en ansiado memorándum,
enviado por un cupido encaprichado.
Es de estatura exacta para que la mire a los ojos,
tiene la cordura idónea para la locura de su antojo.
Parece nacido de una madre reina que no necesita oro.
Sabe socavar el alma con sus planes de socorro.
Tiene la responsabilidad de ganarse un tesoro.
Corresponde con sutilezas,
con esos ojos gloriosos...
Es el Capuleto Shakesperiano,
el Romeo que suelta sus cadenas,
con la voz poética que se mezcla
con la siguiente fase del equinoccio,
es un plan que sobresale por barroco.















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