jueves, 6 de diciembre de 2012

SALTO MORTAL





Vamos, ciertamente, aniquilando los sonidos del plasma de la noche,
encumbrados en la rencilla con el día,
en su finitud extasiada con la percepción grata de mil añejas
y crepitantes caricias inducidas.
Vamos entre los vástagos de la camaradería,
esforzándonos en conocer hasta la última pieza
de los dientes de la alegría.
Acallando el llanto infrahumano que dejó la mirada desdén
de un peligro que acechamos.
Anonadados con la ignorancia que nació con nosotros
desde el movimiento uterino de una madre que ardía en gritos.
Vamos en terrenos que nos oxidan las medias palabras que no dijimos,
enalteciendo al verbo en la calamidad de un silencio mal herido.
Vamos, vestidos de negro, claros de luna recién percudidos que se hacen belleza nueva
ante los ojos del coraje que dice que del otro lado del donaire,
me espera para la cena algún eterno, delicioso, vampiro de suspiros.
Vamos en la misma fecha en el horario marcado en entredichos
combinados en dos facetas, que tendrán el salto mortal del destino.
Vamos amando para vivir, hasta que nos toque morir con el corazón henchido. 































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