jueves, 6 de diciembre de 2012

Fiebre

Así hacías cuando me enfermaba abuela... tomé tu voz un momento por que te extraño.


Te vi llorar con el alma encandilada 
y entre sollozos dijiste un nombre 
que no pude descifrar,
quizás me pedías uno
de esos juegos que sueles jugar.
Aunque la angustia de repente
parecía fraguar,
en ese momento supe
que era tiempo de actuar.

Tomé tu mano tierna y sin igual,
y clamé fuerte a las olas del mar:
Oh señor mar que das asilo a tantos peces
que tienes tantas historias que contar,
calma a esta niña con tu aroma
que las lágrimas paren ya!

Ella en vez de llorar más,
sacó sonrisa inmensa como el azul
del mismo clamor que le hice mar.

Ves mi niña querida no debes llorar,
vale oro tu sonrisa tómate
tu medicina tu fiebre bajará...

No hay comentarios:

Publicar un comentario