miércoles, 14 de noviembre de 2012

Reflejo de un jardinero




Cuando el río llore tu inconsciencia llevándose de aquí el caudal
de lo que fue un amor bien forjado,
sabrás que podré prescindir de tu lamento dorado,
descendiendo aromatizado.
Cuando te mires al espejo en un intento por ver lo que veías a mi lado
creerás que erraste de manera volátil, verás borraste de mí tu reflejo.
Entonces, querrás volver al río en donde mojaba mi luengo cabello
y tendrás que llamarme con el alma en la garganta, con el anhelo en el cuello,
y ahí precisamente, frente a ti mismo, en tu desolación escalpelo,
sabrás que fui el néctar de tu vida,
de los rosales que cortaste, el más bello.

























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