miércoles, 14 de noviembre de 2012

LABERINTO DE QUERELLAS



Con cuidado seguí el paso esgrimiendo la nostalgia
entre las hojas 
y no había puerta que dijera cuánto viajaba
el sonido de mis pasos,
a la izquierda, a la derecha, al centro, a la vuelta,
tras otra y otra vuelta. 
No podría interponerme de manera ligera, 
era menester seguir con la mirada puesta 
en la dirección correcta. 
¿Qué será correcto sobre este suelo que piso?
Debería existir una escalera de camino a la gloria
que me mira desde afuera.
Cuatro minutos pasaron y ya me duelen las piernas.
Cantos de alevosía resguardan en la espera,
y yo que pensaba que guardarte un sentimiento
era la mejor manera de encontrar la salida al laberinto de la tierra.
Mírame, han pasado diez minutos
y ya me tienes rendida entre los puntos cardinales.
Debajo de mis pies la tierra arde en lava eterna, 
en la cima del cielo los ángeles me miran con la mirada desecha, 
se preguntan cómo hago para detener el tiempo
cuando te busco en y fuera de la luz, 
adentro y afuera de mis quimeras...






























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