miércoles, 28 de noviembre de 2012

CON-FABULADOS




Yo pensaba sublimarte y de hecho lo hice
pasé de un no rotundo a un clima de incertidumbre.
He querido cuestionarme hasta el cansancio

decir deliberadamente que me basta un entretanto.
He sabido transmitir las emociones verídicas
de mis quejidos, y en cambio pertenezco al diario. 
Cualquier momento podría ser el exacto,
porque si de justicia se trata
no hay nada más sublime que presenciar tus rasgos.
Han llorado los sauces y se han ido los restos nefastos,
te has colado en las grietas de un muro concretado.
Te he visto incursionar en los adoquines de calle abajo.
Creí verte transmutado en tus paseos entre cristales salados.
Atadas a mis pies llevo también las piruetas de tus años.
El cielo parece esperar a que reclames tus regalos
no obstante, sin más que una mirada dulce 
siempre agradeces el que haya sido yo la maullara en tus tejados.
Al verte venir así, cabizbajo, pude sentir que había algo de ti
que nos ataba al mismo fin que proclamamos.
Entonces, qué puedo decir, que sin alardes me desprendí?
Que de vivir para mí en libertad rotunda, me he cansado?
No, no me canso, el ronroneo en mi estribo se queda intacto.













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