viernes, 2 de noviembre de 2012

77G





Antes de partir 34J, hizo una parada en la casa de 9T. Quería despedirse lo más pronto posible, pero no estaba. Su intento fallido, le hizo pensar en que era una encrucijada del destino. Quizá, era mejor no decirle que se había enamorado de 77G. No quería ver una catástrofe antes de tomar el vuelo que la llevaría a Estonia baja en donde olvidaría que sufría de claustrofobia y de ataques constantes de ansiedad.

La puerta continuaba cerrada, eran como las 3:15 PM. No entendía el idioma, ni ese extraño olor a insecticida en la cuidad. Era rarísimo caminar en un lugar donde nadie sabía quien era. A la vez era impresionante.

(Fue de nuevo hacia aquella puerta. Alguien abre.)

--Deme el sobre, ponga ahí su bufanda, luego le pasaremos a la sala del psiquiatra. Se sentó a hojear una revista de moda, por dentro se reía.
-- Puede pasar señorita... cómo dijo que se llama? --Ah, mucho gusto, 34J.

--Tiene un acento muy extraño, acaso proviene de Latinoamérica?

- Sí, algo parecido, ya puedo pasar?
--Sí, puede pasar, la esperan. 



(En ese instante, la bala en sus ojos, el disparo certero, el abrazo largo. Era él 77G.)
¡Cuánto tiempo sin verte, hermosa! ¡Viniste! ¡Tomaste el vuelo, pensé que no vendrías!
Eres la loca más cuerda, por eso, te amo tanto... princesa.








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