viernes, 5 de octubre de 2012

DuMart Murder

DuMart Murder

Capítulo I

Abrió la puerta de la habitación con sigilo, en menos de cinco minutos, el caos permeaba. Los ojos tambaleantes, bríos lumínicos, grito desesperado, mirada de miedo, un flash de rostros, todo se nubla... alguien cae al suelo.

Pasadas las horas, el Sr. Jeff DuMart hace una llamada al 911. Su voz entrecortada informa: Mi esposa ha sido asesinada...
- cuelga el teléfono.

Al llegar el rescate, la escena del crimen exhibía rastros de sangre por todo el lugar. Las paredes, la puerta, la cama, el espejo, todo el suelo estaba manchado de sangre de manera espeluznante. La señora Merryl DuMart socialité de 52 años de edad, mostrada una contusión enorme en la cabeza y una herida grave en el cuello (hecha con un arma blanca). Había sido brutalmente degollada. En el lado izquierdo de la lujosa habitación, yacía un puñal (Tutmosis III), con las iniciales de su esposo. (J.D.)
El Sr. DuMart, también estaba herido, tenía una cortadura entre el cuello y el hombro izquierdo. Al testificar, dijo, que cuando despertó en el suelo... lo único que recordaba era el sonido de la puerta, el rostro de su esposa y un golpe que le nubló la vista.

Tras días de investigación el Sr. Jeff DuMart era el único testigo, por ende, el único sospechoso del crimen.
¿Por qué? El arma blanca le pertenecía. Él se declaraba inocente, pero todo lo señalaba. Los investigadores sujetaban la teoría de que él mismo se había infligido la cortadura luego de asesinar a su esposa, todo esto con el fin de disimular y hacerles pensar que habían sido victimas de un asalto domiciliario.

El incidente ocurrió, domingo, cuando los sirvientes de la mansión DuMArt ya no estaban. La mansión poseía una alarma de alta tecnología que funcionaba a la perfección. ¿Cómo pudieron encontrar la numeración de la alarma?
La clave era confidencial, era casi imposible burlar dicha seguridad.

La hija adoptiva de la pareja Kathleen DuMart, no se encontraba en la mansión en el momento de los hechos, estaba en las afueras del país en un viaje estudiantil.
Al escuchar las noticias, las murmuraciones y los señalamientos que le hacían a su padre, Kathleen organizó una gran conferencia de prensa, en donde entre halagos y palabras amables, hablaba maravillas de su padre adoptivo. Ella aseguraba que él era incapaz de cometer un acto tan atroz como ese. Contaba anécdotas y repetía, que su padre era un ser de luz, un trabajador incansable, un esposo y un padre extraordinario.

La familia Dumart residía en La Jolla, la comunidad adinerada más inmensa que existe dentro de la ciudad de San Diego, California. En ese lugar privilegiado viven las personas con los sueldos más altos del país, así como políticos, celebridades y cirujanos plásticos de moda.

La noticia rodó por todo el país, Jeff DuMart era vituperado y señalado, constantemente.

¿Se trataba de un crimen pasional?

¿Acaso Jeff dio la orden para matar a su esposa? ¿Por qué Jeff asistió al entierro de Sra. DuMArt? ¿Quién es el autor intelectual de este crimen aberrante? 


















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