viernes, 5 de octubre de 2012

Dilema de dilemas



No hay dilema más nublado que el sexo disfrazado
de amor,
que el amor disfrazado de engaño.
No dilema más errado que obstaculizar
 al que está pensando en conocer
lo que nos lleva al cambio.
No hay dilema más lamentable que
decir lo lamento sin lamentarlo.
Es no tener la bujía marcando hacia el cielo
que está después del cielo más lejano.
Es mencionar que la vida
es sueño
y ni siquiera te atrevas a soñar algo genial
de limitación cero izquierdo.
No hay dilema más obtuso que buscarle olores      
a quien no le huelen las azucenas, ni los geranios,
 ni los días lluviosos,
de verano.
Es caminar descuidando las mejores metáforas
de las palabras tersas que vacilan de vez
en cuando.
Es andar con la sequía
de ser como cualquier lunes,        
sin querer comenzar de nuevo,
sin tener esperanzas
de una tarde que no sea tarde,
de una luna buena que sepa buena,
ese es el dilema de dilemas,
que es peor que intentar 
quitarle al mar lo salado.




No hay comentarios:

Publicar un comentario