jueves, 20 de septiembre de 2012

THE, NO FUNERAL





No me toques, no puedes, soy invisible, indivisible, lejana de lo perceptible, irrepetible, nada.

Le di la espalda a contra luz, dejé de temer a sus espadas. Los gritos huyeron desquiciados, las esquinas estaban aromatizadas. El dolor se hacía una franja en el cemento, la bahía lucía estigmatizada, mis pies estaban en el suelo, mis latidos se reinventaban. Un gajo de luna se perdía en el día, el llanto de la noche en la lluvia se mojaba, ya no llovía en lo más alto, ahora el agua no era agua. No entendía las horas, el orden estaba arruinado, no sabía si decir lo que sentía, no sabía si quedarme callada. Mis ojos se perdían a escondidas, pensaba que no sería bueno darle la noticia, sabía que ya no estaba. Un paso lento se quebró en la nada, quería tocarle, después del alba. Quería sentir su voz de nuevo, quería decirle, pero no me escuchaba.

" Porque antes de que todo pasara, el mar de tus ojos me bastaba. Porque antes de que mis huellas no se marcaran, yo podía besarte, y volar sin alas"

- Sube: Me llamó Pablo el de la zarza. No sonreí al verlo, hice una mueca, me senté enojada. Le dije: por qué, por qué yo, si allá hay tanta gente mala.
Dime! No me mires con esa cara de que no pasa nada. Míralo, qué no lo ves, no ves que me extraña. No ves que está llorando, no ves que puso rosas en la ventana. Acaso, no tienes un poco de compasión, analiza, haz los cálculos, estoy segura de que esto una equivocación, a mí no me tocaba. Mira, mira, busca la gente registrada, por favor, mira la lista, mi nombre no se encuentra, verdad? Verdad que no pasa nada? Estoy soñando, pellízcame, Pablo, no estoy aquí, yo soy joven, no me tocaba, no. Pablo, contéstame estoy desesperada, dime cómo vuelvo, dime cómo vuelvo a perderme en su mirada. Acaso tú no amaste, esto es cruel, esto es cruel, cruel...
Pablo se puso de pie, me mostró una jarra con agua salada, me dijo: Aquí tengo el mar entero, algún día entenderás...
Se marchó sin explicarme nada. Yo me quedé allí sentada, me dolía hasta alma, me dolía, no saber que me dolía, estaba muy enojada. No sabía si respiraba o qué era lo que por mi nariz entraba, no sentía el aire. No tenía hambre, no sabía si realmente era enojo lo que tenía, no entendía nada de nada.

- Quieres una oportunidad?
Me dijo: Elías (el del carro de fuego) mientras cosía una bata blanca.
- Le dije, claro, quiero despedirme, quiero decirle que lo amo.

Él, en su cuarto practicaba algunas katas, la secuencia de sus movimientos eran bruscos y constantes, tenía rabia, sudaba. El pecho le mordía el alma. Las espadas en la repisa de la pared, brillaban. Ella era todo lo que tenía, fue a buscarla un día y ya no estaba, no ha recibido noticias de ella, no sabe nada de nada.
Una de las espadas cae al suelo, no hay nadie más en el cuarto.
Él recoge la espada, ella lo mira, él no ve nada. Ella le dice te amo, él no escucha nada. Él dice te amo, ella si escucha. Nuevamente, no entiende nada.

Banda sonora http://youtu.be/V1chOuFZQII

1 comentario:

  1. Has de conservarla, en el tono, y suntuosa sencillez.......Debes seguir, siempre, la voz de tu propia intuición...para eso una parte tuya, la creadora, ha de estar en silencio....a toda hora...alli, en esa catedral la promesa es que siempre, hasta que mueras...estarás como llama ardiendo ..pero sola....Muy buen escrito, no cejes...Todos mis abrazos...

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