sábado, 8 de septiembre de 2012

SERENITY



Estipendios de las rutas acarreadas
que nombran tus pasos en la madrugada
para se que se viertan en mis venas
con sus cofradías exoneradas,
como un martes sin sorpresa, ni moralidad en la risa,
te fuiste estableciendo en todos los detalles que reflejaba.
Entraste en la dicha, en la nostalgia
en la presunta hidalguía que zozobra y se inunda,
en mis pupilas dilatadas.
Comentaran que es osadía,
acentuación de nebulosa, sombras desbocadas,
dirán que es una decisión errada, una partícula de Luna
en una tarde coralina con vacilación marcada.
Entre tanto, yo tan tranquila, en mi estación favorita
-donde nada me daña-
comandada por la caricia de tu mano asegurada.
Y no fueron tus besos, ni el ruido de un tren que no pasaba
ni el amor que nos hizo noche en una tarde agazapada.
No fueron los cerezos que no veía desde mi ventana
ni el sorbo de estrellas que bebía sobre tus muros,
cuando los trepaba.
No fueron las letras caramelizadas, ni el aplomo constante
ni tus canciones nocturnas en mi pentagrama.
Fuiste tú
-de pies a cabeza,
de mis ojos a tu existencia,
de tu piel a mi morada, de mi vida hasta ahora
de tu nacimiento hasta la llegada,
de tu voz a mi alma-

Porque eres todo, todo lo inmenso,
quizás el aire, ese respiro, que me faltaba.

































No hay comentarios:

Publicar un comentario