miércoles, 12 de septiembre de 2012

HELLO, CÓMO ESTÁS... INGRATO





Vine a saludarte. Creo que debemos hablar. Hace mucho tiempo que no te veía. Quisiera decirte tantas cosas, lo único malo es que no te van gustar. Aunque sé que te halaga mi presencia. Oh, no. Mejor habla tú. No decías que me necesitabas, que querías verme lo más pronto posible. A ver, hazlo interesante, dime algo que jamás haya escuchado. ¿Querías atención? La tienes toda. Sabes... te aprecio, hay momentos en los que pienso que te admiro. Me parece asombrosa la manera en la que juegas. 
Tienes ese poder de tergiversar las cosas, eso es algo impactante para mí, hasta parece un don... 

 Seguramente, para ser así hay nacer de esa manera de lo contrario no te sale, a ti te queda justo, te robas el show. Es como verte en escena cada vez que te hablo o salgo contigo. 
Deberían ver como te luces cuando quieres inventar algo. Sutilmente, tienes esa forma transitoria y a la vez permanente de hacerlo todo como te conviene, como te place, como mandando a todo muy lejos, con ese estilo de que "bah, qué me importa. Así es todo para ti, es todo tan... ¿cómo decirlo? Es tan normal, que por eso sientes que debes cambiarlo todo. Así naciste, prepotente, you are the man, tú lo sabes todo, según tú, eres genial. Dices groserías, vistes como te da la gana, no respetas las leyes. Claro, lo olvidé, tu lema es: Si no se puede romper, no es ley.
Bueno, qué más da, no te cambió tu madre, no te cambió la escuela, entonces... cómo dices que me necesitas, si lo tienes todo bien planeado.

A ti no te hace falta nada, tú tienes el As bajo la manga, eres el mago que saca el conejo del sombrero.
A ver cuéntame una de esas... de los nazis, o de vaqueros, tú sabes. Cuéntame de esas, de las aprendiste algunos detalles para fastidiarle la existencia a los demás.

Te admiro, ¿sabes? Es increíble como puedes mentirme mirándome a los ojos. Me deja atónita la manera en que me persuades, cómo te cubres, qué bien te escondes. Conozco tus trampas. Mírame no me afecta, soy tu fan. Debiste estudiar actuación, ser actor de Hollywood era tu futuro, definitivamente. Esa profesión te caía al dedillo. Créeme eres bueno alterando la realidad, tu rostro cambia cuando debe, tus gestos son los mejores. Tienes esa violencia de echarte a todos al bolsillo...
Las cosas son como tú dices, no después, es ahora, no es azul, es verde, lo tengo claro, te conozco.
 Un vez vi como te gozabas una victoria que no te pertenecía, vi como celebrabas el éxito robado, hasta me invitaste a tomar champaña y a bailar para celebrarlo. ¿Recuerdas? Te mordías los labios, decías: Soy el rey, yo sólo te miraba, pensaba: "el pobre está tan contaminado..."
A ver, ¿cuéntame después de tanto tiempo, para qué me necesitas?

-- Eres lo único puro y real que he conocido, eres la única persona limpia, a quién nunca podría hacerle daño.
 Te amo, no me dejes solo, estás equivocada, no soy tan malo. - dijo él con los ojos aguados.




Yia




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