lunes, 27 de agosto de 2012

APASIONADA




Tengo rojo en el cabello, refleja... la pasión de mi sangre.

Señálame por ser así, inocente, ingenua, soñadora o puede que sea extremista; pero señálame con ganas, que mi adversario (el tiempo) sabe que tengo el equipaje listo para exiliarme y exiliarlo. Pruébame, que estoy equivocada y que las calles son más angostas cuando camino. Hazlo de una vez, dime que tengo una vida por delante para cambiar las nubes azules y el corazón; nubes de ganas; el corazón roto. Contaba mi abuela que yo podía atravesar paredes. Decía que su nietesita veía cosas fantásticas, que solía leer a cualquier hora para soñar después. Júzgame ahora, no intentes detenerte, búscame todos los defectos (los tengo).

Sabes? No puedo ser lo que tú quieres que yo sea, pero puedo ser todo lo que no imaginas de una persona. Eso soy, una desconocida que se conoce bien, eso. Dime que no haga algo que siento; y seguramente lo haré ante tus ojos, en ese mismo momento. Cúlpame por correr riesgos.

Mi abuela me miraba y se reía, ella sabía. Ahora pienso, y a la vez entiendo el por qué de tantas cosas. Creo que mi espíritu aventurero, no concuerda con las estructuras de muchas mentes que dicen ser normales. No es culpa de ellos, tampoco pretendo que comprendan. Yo estoy clara, lo que veo es azul, lo que respiro es aire y tengo dos manos que vuelan. Mis manos son alas, aunque ahora no se ven como tal, de todas maneras van al lugar que ellas quieran. Solía escribir, lo hacía desde siempre, hasta tarde, como si pudiera definir el ímpetu que había en las letras. 


Es irónico que intenten detenerlas, ellas se rigen por sí solas; con mis ganas de descubrir cosas inmensas.

Detenerme? Ni lo pienses, siquiera. Mis letras son muy tercas. Ven, sujétalas! No puedes? Te lo dije...no puedes detenerlas.
Las letras respiran, lo sabías? A veces cantan, en otras ocasiones las veo llorando y hasta sangran.

Quizás lo que yo escribo puede aturdir a tu oído y por eso puede que me saques de tus amigos, pero no te preocupes tengo muchísimos, y todos saben de qué está hecho el infinito.
No soy una cajita de música, pero tengo un mundo de canciones entretejidas en el pecho. Puedo cantarte tan sentido, nuestra canción, sí, aquella; y ver la calle. Sentir mi cabello rojo flotando con el viento... tú solo sonríes. 


Te gusta ver que me deleito en ser como soy.
Escribiendo?

Ten la certeza de que curaré tus heridas y te haré viajar a la Luna con un beso de letras finas. No tengo poderes, 


ni atravieso paredes literalmente, pero te aseguro que conmigo soñarás que destruyes todos los muros. Te sentirás más alto, más joven, más humano, y más apto. No me detiene nada, por que amo con locura, hacer la diferencia. Digan lo que digan, nadie puede cortar mis alas, nadie le pone silencio a la canción de mi alma.

Antes disfrutaba de los personajes que yo misma había inventado y lo sigo haciendo, solo que algunos están en la calle, en mis redes sociales, incluso en mi gaveta junto a mi perfume azul, lleno de tantas historias... y tantas letras.












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