martes, 7 de agosto de 2012

Amor del bueno



No es que te extrañe como te extraño,
ni las veces en que tripulaste este barco.
No es ni tu olor embriagante, 
ni el mejor perfume de los tiempos.
Tampoco es tu risa cálida al mirarme
cuando te miro como te miro
en el momento exacto del verbo.
No es tu quijada viril y cuadrada,
ni esa boca que parece un sueño.
No es tu pelo, ni los años,
ni la posición que te altera por completo.
No es mi entrepierna, ni mi ombligo, ni mi cuello.
Puede que sea el correr de venas
cuando tu sexo se hace parte de mi sexo.
Puede que sea algo divino que no lo explica el firmamento.
Puede que sea tan pecado que ni por pecado cuente
y nos perdone el consuelo.
No es aquello ni lo otro, ni mi espalda arqueada
cuando llego al impulso certero.
Puede que sea tu aliento entrelazando mi piel con tu deseo.
Puede que sea ese impacto gigantesco
que sucede cuando nos sucedemos.
No es ni la brisa que choca en la ventana,
ni esta alcoba vintage que conoce bien tus pisadas.
Ni es tu voz, ni el acento que dices que tengo.
- Qué acento?-
No es mi cuerpo ni tu cuerpo,
ni la forma en que nos hacemos cuando lo hacemos.
Puede que sea el calor asfixiante que nos ahoga cuando no nos vemos.
Puede que sea todo y sea nada de lo estoy diciendo en estos versos.
Puede ser que desde que empecé a escribir este poema,
me esté contradiciendo.
Puede que sea incomprensible, abstracto, obsoleto...
puede que sea amor, amor, y amor del bueno. 

















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