lunes, 27 de agosto de 2012

Adiós


Adiós, amor.
No voy a dejarte, porque te dejo.
Me iré sin decir una palabra, que lo diga todo.
Me voy, porque es mejor así.
En tu realidad, en tus sueños.
Me quedo en ti.
Porque me gusta hacerlo a mi modo.
Te dejo la canción del ayer
las noticias del canal 3,
la bufanda que te tome prestada,
la dejé junto a el cuadro carmesí
que no te gustaba.
Te dejo, amor.
Te dejo.
Léeme cuando quieras,
ensaya mis letras en tus acuarelas
despídete de mí cuantas veces quieras,
o tan sólo déjame ir.
Aunque luego sientas que me ves
hasta debajo de las piedras.
Búscame, en tus laberintos
sin que nadie sepa.
Tómame en el café, todas las mañanas.
Bésame.
Guárdame un beso en la nevera,
en el ''pie'' de manzana o en la tarta de ciruela.
Cuídame, no me nombres mucho.
Deja que crezca la medida de tu estela.
Guarda ese espacio entre tú y yo,
que tú y yo sabemos.
Cántame cuando hagas tu solo de ópera
en la bañera.
Hazme el amor cuando te mires al espejo
cuando leas los libros que dejaste incompletos.
Cuando tosas y tengas catarro, recuérdame,
hasta en tus días negros.
Siente mi olor en la lluvia fresca, en mis fotos,
en la avena, en el pino, las azucenas.
Porque me voy, amor.
Y quiero que me abraces cuando tengas frío, que me desnudes cuando tengas calor
si eso no es suficiente, sé mi sonrisa cuando me río.

Quiéreme distinto, con ese instinto inadvertido.
Me voy amor, llévame contigo.


Yia

































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