jueves, 26 de julio de 2012

WELCOME TO MY PINK WORLD



Tengo un mundo de sueños con expectativas inexplicables. En ese mundo cada cosa tiene un nombre y puede cambiar color hasta llegar al ansiado rosa. En mi lugar las canciones suenan sin parar, se acomodan a cada situación y a la hora del día. Si necesito silencio, la música baja su volumen. Allí, puedo pintar el cuadro más moderno o puedo dirigirme a cualquier época, a veces prefiero el Renacimiento. En mi espacio cada cosa es dulce, cada instante cuenta. Si no hay paredes, las veo, y si están, y quiero quitarlas, las elimino con un pestañeo. En mi esfera, la luz es suave y los rostros son amables; si por alguna razón sus rostros cambian, les sonrío.

Por qué todo tiene que ser tan predecible?

Yo sólo quiero evitar lo que no me ayuda, lo que no es constructivo. Quiero leer hasta tarde con la luz tenue y no por eso seré más miope de lo que soy. Quiero que me dejen hablar con mi perrita y ver como me contesta con la cola o con una pirueta de emoción, no por eso digas que perdí la razón. Permíteme que llore cuando vea una noticia que no tiene que ver en nada con lo que pasa en mi vida, y no por eso soy una llorona. Hay días en los que quiero abrazarme al peluche suavecito que alguna vez me regaló mi abuela y no por eso, soy una niña. En todo caso, sí, prefiero que me digan niña siendo adulta, a ser una adulta que no escucha a su niña interior cuando musita.
Deja que me ría a carcajadas cuando recuerde mis errores, y no por eso pienses que no estoy arrepentida. No me llames desequilibrada, por querer llenar el mundo de poesía.
¿Acaso no hay un resquicio de iniciativa, un momento para la improvisación?

Déjame ser yo, déjame bailar cuando estoy triste y quiero inventar el Vals del Sol. Quiero creer que el mañana será mejor, y no por eso pienses que no soy realista. Quiero mirarme al espejo y decir, qué guapa me hicieron mis padres, y no me consideres creída porque tenga buena estima de mí misma. Permíteme escribir hasta altas horas horas de la noche, y no pienses que deseo ser reconocida. Déjame comer un dulce de esos que me dejan la lengua lila, y deja que me saque una foto graciosa con el celular para enviársela a alguien que se sienta solo y se ría. Tampoco pienses que creo que lo sé todo, aunque acepto que soy muy obstinada. Pienso que las personas que creen que lo saben todo, no están dispuestos a aprender cosas nuevas, ni a vivir mejor.

En mi mundo puede suceder de todo, pero siempre habrá un momento para dar gracias por la vida. Allá en mi lugar, los padres no le gritan a sus hijos, la gente se llama por teléfono para decirse cuánto se extrañan o se textean una carita feliz, cuando se hacen falta. Allí las personas aceptan que fallan y con una voz suave se piden disculpas.

Amo la canción de los Beatles, esa que nos pide que imaginemos un mundo mejor. John Lennon soñada con llenar el mundo de alegría, por eso para mí en cierta forma él no murió; si se proclama la esperanza, siento que habrá un mundo mejor.

Déjame ser yo, no ego, ni malicia. Quiero subirme a la Luna, a una estrella fugaz, a la montaña más alta, o al mismo techo de mi casa y pintarlo todo de rosa, para hacer la diferencia. Déjame decir no a las injusticias, amar mi mundo, cuidar mi planeta, porque se puede! Se puede ver el cambio o que nuestros hijos lo vean. Quiero poner un grano de arena, y no por eso me llames loca, desubicada ni idealista. Déjame acompañarte por el mundo rosa de la vida misma.




Banda sonora: Pink Aerosmith http://youtu.be/2p_e8fJAdtQ
















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