martes, 31 de julio de 2012

Circular



 ELLA, SOY YO


"La vida es ciclo, es sólo una excusa para amar"


Hay veces en las que pienso que el sentido común es mi ficción, luego me detengo y lo analizo. Quizás mis lectores estén acostumbrados a que juegue con sus mentes, me gusta llevarlos al punto de inflexión, a ese clímax que los hace sentir
"dueños de su universo". Me encanta cuando presentan sus rostros a mis palabras y las hacen suyas con un latido del corazón. Ellos creen que intento un mundo imaginario al receptor. Creo que aún no me conocen, (el tiempo les dará las pistas) siento que no soy tan predicible como parezco. Lo que escribo es cierto, cierto... desde todo punto de vista. Siempre les llamé a mis lectores: inexistentes, porque aunque no me dicen que me leen, yo los siento respirándome con el viento. Eso los hace un público selecto; tuvieron la osadía de leerme, entre tanta gente.

Ella palpó lo impalpable, irreconocible. Hizo una parada enfrente de su niñez (la miraba con atención, se veía a sí misma) y ahí, se quedó por un rato. Quizás tuvo suerte de volver a ese lugar, quizás tuvo nostalgia; tal vez por sólo abrazar la idea de volver a empezar, quizás. No era tarde, había amado, había dibujado un círculo que no tenía final. Estaba en ese momento en el que es la última ocasión en la que recuerdas bien, con claridad. Ese momento, cuando lo significativo te pasa por primera vez. En ese estado en donde la muchedumbre de aventuras pasa delante de ti 
y se forma una mezcla de escenas, en las que siempre sonríes; notó que siempre intentamos bloquear las veces que lloramos.

Luego pasó a otros años...

- Si tan sólo vieras bien: - dijo ella, para sus adentros.

Había caminado por el bosque recordando cada escena, cada vuelta de trensito por el oso verde (así se llama el árbol enorme de la izquierda, al sur)
Apenas han pasado dos años, desde que murió la que sopló en su cara. Ahora queda en medio de todo, en medio de nada. No volvería a pisar ese lugar (jamás), y menos descalza, el piso hincaba, (cuando niña esto no lo sentía) recuerdo que podía apoyar firmemente mis pies en este tipo de superficie. Raro, no? Todo cambia. Había conocido todo esto en el enero de mi vida, en mis primeras guerras ganadas. Volví, creo que debí decirte mis últimas palabras, porque años después, no tuve el valor para hacerte frente. Debí hablarte como sólo el amor habla.


Creo que estoy a tiempo, no? No vengo a mentirte ni a decirte que todo seguirá igual. Sólo quiero que sepas que lamento tanto, 
no haber estado cuando más me necesitaste. No haberte buscado cuando yo más te necesitaba. 

Vengo a decirte que te quedes sin estar, y si aún me recuerdas no des más vueltas, yo las daré por ti.

Sí, con fervor, trataré de no perder la fuerza (eso lo aprendí de ti).

Le sonreí a medias y me marché, sin mirar atrás (en eso no cambié). Tú me mirabas, podía sentir tu mirada, con cada uno de mis pasos mientras me alejaba. Esta vez no tuviste que decir nada, por tercera y por última ocasión en esta vida, me dijiste con los ojos: cuánto me amas, y me dejaste ir tan llena de ti, tan amada.














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