lunes, 25 de junio de 2012

Y hablando de locos...



Una chispa de electrones, protones y neutrones,
hacen un orden a sus anchas,
allí perpetúan por milenios en silencio. 

Una cuidad inhóspita desciende en un rayo de luz
y al caer en un sembradío de olivas,
se acomoda en el suelo.
Nacen de sus puertas decenas de pares craneales,
hipotálamos y glándulas suprarrenales.
Los tejidos se tejen de mayor a menor
mientras una trompeta anuncia,
los huesos hacen su entrada.

Todo se desparrama y el caos de "no vivos"
se amalgama.
Se expanden un sinnúmero de expresiones
y atisbos,
un golpetazo hace unir los átomos
en formas perpendiculares.

No sé si mi teoría sea cierta,
sólo sé que para que le creyeran a Charles Darwin,
tuvo que equivocarse muchas veces,
tuvo que sonar a disparate.




















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