sábado, 30 de junio de 2012

Tinta




Podría escribir con las manos atadas,
aun de esa manera tocaría las letras
que enloquecerían a los inexistentes.
Podría escribir con la mirada perdida
como si la vida fuera otra,
y se escapara por mis pestañas,
en la avenida infinita...
Escribiría en un abismo,
cerraría con llave las puertas
y escribiría de todo lo que no llega a mi vista.
Escribiría, escribiría aun en el fondo del mar
con el líquido oscuro que destilan los pulpos
defendiendo mi pasión, haría misterios al desnudo.
Escribiría con la memoria vacía,
con la expectativa de anular lo que no me gusta,
lo que no me estima.
Podría escribir mientras vuelo, dejaría la estela
marcaría mis pasos sin dejar huellas.
Escribiría en la mente de alguien, no me olvidaría
dejaría allí mi pequeño nombre, lo repetiría
Yia, Yia, Yia...
Escribiría desde el ocaso, en las nubes de poesía...
Escribiría con todo lo que la memoria me critica,
con la mayoría de los años que me faltan, escribiría.
Escribiría desde la profundidad de mi alma
que aunque callada, grita.
Escribiría si me faltara aliento
y me sobrara tiempo en el cementerio, escribiría.
Porque después de muerta
pediría permiso para ser tinta.








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