sábado, 2 de junio de 2012

Hablando con mis lectores inexistentes sobre la búsqueda




Soy del tipo de persona que tiene pensamientos grandes aunque esté en el lugar más aburrido del planeta. Yo no sé ustedes, pero a mí me obsesiona saber lo que no sé y no es que me importe la vida ajena, nunca estoy pendiente a lo que dice o hace otra persona. Lo mío es aprender, vivir mi mundo interno a plenitud; tampoco es que sea egoísta y viva enajenada en todo el sentido de la palabra, pero el caso es que para mí todo es una búsqueda.

Anoche mientras cenaba y hojeaba un libro que ya había leído, noté que al pasar una página, encontré una frase que me sonaba nueva o que simplemente la había leído sin tomar en cuenta su significado. Cosas como esas que parecen irrelevantes son relevantes para mí. Es como si hubiese dentro de mi cerebro una esponja insaciable que se exprime constantemente y se burla de mi existencia si no la lleno.

Continué leyendo un poco más en esa misma página hasta que me dije a mí misma: pero, si esto ya tú lo sabes, qué haces repitiendo esta lectura? Qué estás buscando?

Eventualmente, cerré el libro y lo puse junto a los demás. En ese instante recordé que había estado buscando mi bolígrafo favorito, el que se desliza con rapidez cuando escribo como en proceso hipnótico y me hace sentir que escribe solo. Estaba cansada de buscarlo, no lo encontraba por ninguna parte, y deben saber que no es un bolígrafo cualquiera es: El Bolígrafo.

De esta misma manera nos pasa con muchas cosas que extraviamos. Es como si de alguna manera una fuerza imaginaria estuviese probando nuestros niveles de tolerancia, por que sabe que nos importa mucho ese "algo".
Así también pasa con muchas cosas del amor, y sé que algunos me van a desmentir pero: Qué me desmientan, eso sí es irrelevante!

Somos desagradecidos por naturaleza, muchas veces ya hemos encontrado a esa otra parte que nos hace feliz y nos llena, pero somos seres humanos y expertos en ir en contra de la corriente. Estoy por explicar algo que sé que entienden perfectamente, pero algunos no tienen ni tendrán los pantalones para aceptarlo. Como les decía, puede que hayas encontrado a ese alguien que te cuida, a esa persona que te quiere y te llena, pero muy dentro de tí falta algo. En tus pensamientos y tus emociones más remotas siempre queda cierta duda escondida, esa que te dice que hay algo que no has encontrado. Sientes que hay algo mejor, alguien más, una persona que no necesita darte nada, ni hacer nada especial para hacerte sumamente feliz. Ese alguien que te mueve el suelo con sólo mirarte a los ojos y que con esa simple mirada te regala toda la tranquilidad que te hacía falta. Esa persona que te muestra con una sonrisa una nueva vida y la seguridad de un mundo mejor con sólo existir. A esa conexión me refiero, y no tiene nada que ver con la infidelidad, tampoco estoy fomentando eso, no me malinterpreten, es que simplemente el ser humano siente la necesidad natural de algo más. (Aunque también puedes decidir si quieres o no continuar, todo está en tus manos y en tu nivel de valentía). Yo sólo estoy hablando de procesos de búsqueda internos que hay que saber controlar.

Digan lo que digan, hay cosas que nunca tendrás por miedo de levantarte del sofá y querer cambiar, pero si prefieres quedarte donde estás, no dejes de buscar en tu pareja todo lo que idealizaste en alguien más. Aunque sí, esa persona que nos complementa existe, debe estar en algún lugar. Si ya la encontraste, te felicito. Lo importante es no dejar de aprender, ni abandonar la búsqueda de ese algo o ese alguien que haga que tu alma rebose de paz.
Tan pronto me paré del computador, encontré el bolígrafo, estaba justo en donde lo dejé, sólo que lo había tapado con el libro que ya había leído, y me dije: Hay algo que estás haciendo muy, muy, bien... sonreí. 














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