martes, 15 de mayo de 2012

Sabor a sal





Suturan las membranas
de las causas perdidas
en su esfuerzo por sanar.
Deducen que les resta tiempo
para reconocerse entre el fuego y el jamás.
Él la nota cansada del lenguaje mudo
en sus ojos faltos de paz.
Ella retiene el rostro de rabia
y se priva de llorar.
Salen cubiertos de lodo,
con la deuda saldada
y la mentira resuelta
con un vete a volar.
No saben que el enojo
pasa, como parte del show,
el papel firmado,
y sus vueltas al azar.
Se hace difícil, caminar descalzos
cuando se echan entre sí las culpas.
Se comienzan a señalar.
No tratan de torcer los brazos
y fabrican casas con sabor a sal. 












2 comentarios:

  1. Que belleza, tu breve lugar, tu belleza de bahía solitaria, de balcón lleno de plantas y de flores, que bueno que piqué tu nombre, Yía...Yía...

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    1. Viniste... José. Así es como me gusta mi lugar de intimidad, aquí puedo respirar toda la paz. Eres bienvenido, mi Lord inigualable, José...

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